El arquitecto brasileño Óscar Niemeyer considera una "estupidez" la protección a la que está sometida la ciudad de Brasilia, patrimonio de la humanidad, que impide la construcción de su proyecto de la Plaza de la Soberanía.
En una entrevista publicada hoy por el diario Folha de Sao Paulo, el centenario arquitecto se refirió en esos términos a la advertencia del Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico (Iphan) y la Unesco de que la nueva construcción sería ilegal por contravenir la ley de patrimonio histórico de Brasilia.
Esta norma establece que la Explanada de los Ministerios debe mantenerse abierta y sin ninguna construcción, de modo que impediría la edificación de este nuevo proyecto que incluye un edificio curvo de baja altura y un obelisco inclinado de cien metros justo en el centro del Eje Monumental de la ciudad.
La prohibición es "una tontería y una mentira porque los abogados ya dijeron que yo tengo todo el derecho a realizar una intervención", aseguró disgustado Niemeyer, autor del diseño arquitectónico de Brasilia.
Para el arquitecto, la nueva plaza es "indispensable" porque "cualquier capital del mundo tiene una plaza más importante, monumental, pero Brasilia no".
Brasilia fue construida en el llamado Planalto Central para albergar la capital de Brasil y fue inaugurada en abril de 1960.
El artista defendió su proyecto al señalar que, además, aportaría 3.000 nuevos lugares de aparcamiento y porque se trata de una construcción "bonita y monumental".
Asimismo, advirtió que las ciudades "siempre acaban siendo modificadas, quieran o no quieran".
Como ejemplo, Niemeyer indicó que si otras grandes ciudades se hubiesen protegido, "en París no existirían los Campos Elíseos, en Nueva York no habrían rascacielos y Barcelona no se habría abierto al mar".
Sin embargo, calificó este asunto de "secundario" y destacó que su objetivo es "eliminar la idea de que Brasilia es una ciudad dividida entre ricos y pobres".
"Los que viven en Brasilia lo hacen muy confortablemente, en buenos apartamentos con buenos servicios, pero los que viven en las ciudades satélites están completamente abandonados", explicó.
Niemeyer calificó esta situación como "horrible". "Es una gran favela, un contraste que nosotros, los arquitectos que nos interesamos por los problemas políticos, no podemos aceptar", argumentó.
Para resolver este y otros asuntos, propuso hace unos días la creación de una comisión de notables que asesorasen al Gobierno del Distrito Federal en las cuestiones que envuelven la arquitectura y el urbanismo en la región.
"No tiene nada de especial, pero es algo que faltaba para acompañar los nuevos acontecimientos y proponer soluciones más justas, con planes inteligentes para las ciudades satélites", comentó.