Un proyecto político de "largo aliento". Eso es lo que tiene entre manos el próximo presidente de Uruguay, según la senadora Lucía Topolansky, que además de ser su esposa, es la tercera en la línea de sucesión y una voz autorizada del bloque oficialista de izquierda que repetirá mandato en 2010.
La mujer de José "Pepe" Mujica cuenta, al igual que él, con un pasado guerrillero que le costó la cárcel antes y durante la dictadura (1973-1985). Y tampoco tiene pelos en la lengua.
"Cuando ganamos por primera vez", de la mano del actual gobernante, Tabaré Vázquez, "muchos levantaron la teoría de que la crisis que tuvimos en el 2000 había sido la que había parido esta victoria, pero la vida demostró que no era así", afirmó en una entrevista a Efe.
La senadora más votada en las últimas elecciones, que de faltar su esposo y el vicepresidente, Danilo Astori, asumirá las riendas de la patria, nos recibe en el cuartel del Movimiento de Participación Popular (MPP), tan modesto como su desenfadada vestimenta -pantalón cómodo, blusa blanca y abrigo impermeable verde-, que contrasta con las canas de su corto cabello.
El MPP es la agrupación que Topolansky y Mujica fundaron con antiguos compañeros de luchas y clandestinidad en 1989, y que hoy en día lidera al Frente Amplio, ganador de las dos últimas elecciones generales, en 2004 y el domingo pasado.
Lo primero que hace es recordar el momento en que su esposo, de 74 años y con el que lleva 40 de convivencia (ella tiene una década menos), se proclamó presidente el pasado domingo.
"No le dije nada porque había tanta cantidad de gente que era muy difícil hablar. Lo más lindo fue ver la alegría que tenía la gente. Estábamos en la mitad de una tormenta, la gente igual se quedó y terminamos todos empapados pero contentos", rememora.
Topolansky no esconde que "uno de los mayores méritos" de la izquierda en los comicios "está en la gestión que llevó adelante Tabaré Vázquez, que fue probada con la crisis mundial, donde el país no entró en recesión".
Como hiciera Vázquez, Mujica ha vuelto ahora a buscar el diálogo poco después de conseguir su victoria. Ayer se reunió con el candidato del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, hijo del presidente constitucional devenido en dictador José María Bordaberry (1973-1976), recuerda la senadora.
"Estas conversaciones son trascendentales porque nosotros no queremos ir a un gobierno de inclusión repartiendo cargos, sino acordando programas, propuestas, y de esos acuerdos surgirá el nivel de participación", aclaró Topolansky.
Los cuatro temas que Mujica quiere tocar con la oposición son la energía, un sector demasiado dependiente del exterior; el cambio climático, de gran relevancia en un país eminentemente agrícola; la educación, para hacerla más especializada y eficaz, y la seguridad pública, la principal preocupación ciudadana actual.
Reducir la delincuencia es sin duda, la mayor de las metas.
Para ello, además de reforzar los juzgados contra el crimen organizado creados por Vázquez, Mujica buscará especializar el sistema penitenciarios porque "el 70 por ciento de la población carcelaria ha cometido delitos vinculados a la adicción" a las drogas, en especial la conocida como "pasta base".
Medidas a las que Topolansky podrá aportar algo desde el Legislativo, siempre respetuosa de la labor del Ejecutivo, pese a su cercanía con el presidente.
"No me quiero meter en nada que tenga que ver con el poder Ejecutivo porque eso queda en manos de otros compañeros", prometió la senadora, que tampoco tiene interés en la labor de primera dama, aunque tampoco tendrá problemas si le toca jugar ese papel, pese a que institucionalmente no existe como tal en Uruguay.
"Si es necesario el acompañamiento protocolar no tengo ningún problema, soy una mujer civilizada, pero yo tengo mi tarea fundamental en el Senado y creo que es muy importante para un presidente tener senadores de confianza y una bancada de confianza", afirmó.
Lo que no va a cambiar es la residencia de la pareja: la modesta chacra (finca agrícola) que poseen en las afueras de Montevideo, donde cultivan flores y hortalizas.
Por orden del Ministerio del Interior han comenzado las obras de acondicionamiento de esa alquería para instalar un sistema de seguridad a la altura de un presidente.
"Ayer llamé a una empresita constructora que es la que nos hace los arreglos en casa para que una pequeña casa que tengo al costado, que estaba cerrada y vacía, la ponga en hoja para que la guardia policial tenga un lugar apropiado", explicó Topolansky.