El presidente de EE.UU., Barack Obama, reiteró hoy sus condolencias por la muerte de 25 trabajadores tras la explosión del pasado lunes en una mina de Virginia Occidental e instó tanto a los miembros de su Gobierno como a los empleadores mineros a garantizar la seguridad en los yacimientos.
"La minería es un trabajo con riesgos y peligros y los trabajadores y sus familias lo saben", dijo el presidente, quien agregó que "su Gobierno y sus empleadores saben que deben a estas familias el mayor esfuerzo para garantizar su seguridad cuando van a trabajar cada día".
Obama se expresó así luego de que esta mañana la presencia de gases tóxicos obligó nuevamente a las autoridades del condado de Raleigh a suspender los esfuerzos por alcanzar una cámara subterránea en la cual se cree que permanecen cuatro mineros víctimas de al accidente, y dijo que sigue orando "por un milagro".
El presidente de EE.UU. también elogió el "coraje y entrega de los equipos de socorro que han arriesgado sus vidas una y otra vez" para salvar a los mineros, y extendió sus "más profundas condolencias a los amigos y familiares de los padres, esposos, hermanos, sobrinos e hijos muertos en este accidente".
El pasado lunes había 31 trabajadores en la mina Upper Big Branch, unos 45 kilómetros al sur de Charleston (Virginia Occidental) y 405 kilómetros al sudoeste de Washington, cuando ocurrió una explosión por causas que aún se desconocen.
Veinticinco de los mineros murieron, dos fueron sacados con vida y los otros cuatro podrían estar en alguna de las cámaras de emergencia en los socavones donde hay oxígeno, agua y alimentos.
Sin embargo, el pasado martes Kevin Stricklin, administrador de la Agencia de Seguridad y Salud en las Minas, reconoció albergar pocas esperanzas de encontrar a los mineros con vida.
"Basándome en lo que veo y oigo no creo que tuvieran la oportunidad de llegar (a las cámaras refugio)", dijo Stricklin el pasado martes, quien mencionó que la explosión fue tan rápida y brutal que resulta improbable que los cuatro desaparecidos tuvieran tiempo para refugiarse.
El accidente es el peor desde 1984, cuando 27 trabajadores fallecieron en un incendio registrado en una mina en Orangeville, en Utah.
Si los cuatro trabajadores que permanecen desaparecidos fueran hallados muertos, el siniestro sería el más letal desde que una explosión en 1970 en una mina de Kentucky se cobró la vida de 38 personas.