Si el ex presidente George W.Bush lanzaba de picada la bola al plato en la ceremonia de apertura de la nueva temporada del béisbol del equipo de los Nacionales de Washington, su predecesor, Barack Obama, hizo lo opuesto al enviarla hoy, lunes, demasiado alta y desviada.
Vestido con una chaqueta de los Nacionales de Washington y gorra de los Medias Blancas de Chicago, Obama lanzó la primera pelota simbólica en la apertura de la temporada de béisbol de los Nacionales, una tradición que este año cumple su primer siglo.
Frente a miles de aficionados, el mandatario estadounidense se fue a la lomita y lanzó una pelota de béisbol al tercera base de los Nacionales de Washington, Ryan Zimmerman, para iniciar oficialmente la campaña del equipo de béisbol capitalino, que el año pasado fue el peor de las Grandes Ligas.
El césped recién cortado, el sol y el cielo despejado dieron un marco de tarjeta postal al comienzo de una nueva temporada del béisbol de las ligas mayores.
La presencia de Obama, con una chaqueta de precalentamiento de los Nacionales, fue la gran atracción del momento, aunque su lanzamiento dejó mucho que desear.
Lanzó una pelota alta y fuerte que Zimmerman atrapó sólo después de haber hecho un gran esfuerzo y rectificar la posición donde se encontraba en el plato.
El presidente, un fanático sin tapujos de los Medias Blancas de Chicago, llevaba una gorra de su equipo. Estrechó algunas manos de los peloteros de ambos equipos y abandonó el campo mientras los aficionados aguardaban el primer lanzamiento real del partido.
El propio mandatario reconoció luego a los periodistas que no había hecho su mejor trabajo desde el montículo.
"Me decepcionó un poco el lanzamiento", declaró Obama cuando pasó por la cabina de televisión de los Nacionales. "Alta y desviada. Quería darle un pasaporte al bateador. Afortunadamente, Zimmerman tiene un alcance largo".
El mandatario estadounidense insinuó que una salida más larga le hubiera dado mayor precisión, pero había tenido poco tiempo para prepararse.
"Les digo que si tuviera un episodio completo, los barría a todos", bromeó Obama entre risas.
El presidente estadounidense se preparó para la ceremonia del lunes lanzando pelotas de práctica a sus colaboradores de la Casa Blanca.
Antes de lanzar, Obama se detuvo a saludar a veteranos de guerra heridos, luego se colocó la gorra y fue al montículo para hacer entrar a formar parte de la historia del béisbol de las Grandes Ligas.