Los obispos de Ecuador finalizaron hoy su asamblea plenaria semestral, en la que destacaron "la urgencia de atender a la familia, la juventud, la pobreza y el laicado", informó la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.
Además, pusieron las bases para una planificación pastoral que "continúe y renueve un plan global" y propusieron, junto con los sacerdotes, "vivir una conversión permanente, atendiendo con mayor preocupación las necesidades concretas de su ministerio", informó la institución en un comunicado.
El pasado miércoles, en el marco de la asamblea plenaria, los obispos emitieron un comunicado en el que expresaron su "cercanía, comunión y solidaridad" con el Papa Benedicto XVI y le agradecieron "por su testimonio de fidelidad a Cristo, por su ejemplo de integridad y fortaleza, de bondad y misericordia".
Señalaron que se sienten "particularmente cercanos" al pontífice "ante los dolores que últimamente le afligen, ya sea por gravísimas culpas de algunos hijos de la Iglesia, difundidas y amplificadas con escarnio, ya también por las inmerecidas ofensas y ataques injustos que con esta ocasión se levantan contra la persona del sucesor de Pedro, su magisterio y su acción pastoral".
Los prelados se referían a los recientes escándalos por los abusos sexuales cometidos por sacerdotes contra menores.
En la cita religiosa, que se celebró en Quito, además de los obispos ecuatorianos, participaron como invitados especiales el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Rubén Salazar, y el de Venezuela, Ubaldo Santana.
"Con ellos se han intercambiado experiencias y expectativas sobre el destino de nuestros pueblos y la misión de la Iglesia en el contexto actual, mientras se celebra el bicentenario de la Independencia de nuestros países", concluyó el texto.