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191998


Este año se vestirá de colores muy intensos porque será un año de grandes definiciones. Si se realizan los dos referéndum anunciados, uno sobre el CMA y el otro sobre la reelección presidencial, todos y todas estaremos obligados a asumir por acción una posición determinada.
La realización de ambos referéndum independientemente de sus resultados, también constituyen en sí una prueba. Si ambos se realizan con la transparencia necesaria, es decir acceso a la información, un proceso de discusión previa que permita igualdad de condiciones a las partes en especial en cuanto al acceso a medios de comunicación, vigencia plena de las libertades democráticas, ejercicio limpio del voto, escrutinios sin tacha, estaremos comprobando la vigencia y fortalecimiento de la democracia y la posibilidad de elecciones libres en 1999. Al mismo tiempo también estaremos probando la capacidad nacional de resolver por vía de las urnas dos temas principales de la agenda nacional (uno ligado a la soberanía y el otro a la democracia), que fueron antagónicos en la crisis 19871989.
En caso contrario, si el contexto y el proceso en torno a los dos referéndum es turbio y cuestionable, el horizonte de fin de siglo aparecerá amenazado por los nubarrones huracanados de una profunda crisis política.
En el caso de referéndum sobre el Centro Multinacional Antidroga CMA, ya pesa un elemento en contra y es el secretismo de las negociaciones y los acuerdos, que han perturbado el necesario debate nacional sobre este tema. Lo que estará en el centro de la discusión no será tanto el tema del narcotráfico, sino la continuidad o no de la presencia militar de EE.UU. después del año 2mil. Las preguntas de fondo tendrán que ver con la conveniencia o no para Panamá de continuar o no el uso militar sobre bienes revertidos muy valiosos; la conveniencia o no de tener ejércitos foráneos cuando hemos eliminado el propio; la situación de peligrosidad que significaría el continuar siendo objetivo de ataque o represalia por albergar instalaciones bélicas; las amenazas ambientales que involucra la continuidad militar; la capacidad nacional de autodeterminación a casi un centenario de la constitución de la República.
En el fondo el CMA se adscribe al tema de los peligros de la militarización (bases) y a la remilitarización interna que muchos ligarán a las tensiones de la Frontera Este, producto de la violencia colombiana y el abandono y la pobreza de la población panameña.
La aprobación del CMA cuenta con varios poderosos aliados. Uno: La propia población que por desconocimiento y reacción primaria ven en la salida de las tropas norteamericanas más desempleo y menos dólares. Dos: El apoyo del gobierno nacional y el gobierno de los EEUU, con todos sus recursos, a la instalación del CMA. Tres: La oposición política que se niega a asumir la bandera anti CMA.
Desde otro angulo, según las últimas encuestas, la posición anti CMA ha crecido en casi un 10% adicional en el último semestre; y existen muchas organizaciones sociales, dirigentes y personalidades con peso y capacidad para lograr el NO al CMA si existen las condiciones adecuadas en el país para el debate libre y la educación cívica. Es evidente que le tocará a la sociedad civil esta enorme tarea.
En el caso del Referéndum sobre la reelección, lo que estaría en la balanza es la evaluación de la gestión de gobierno que encabeza el Presidente Pérez Balladares, pero evidentemente un triunfo de la tesis del CMA fortalecería el triunfo de la reelección. También el referéndum se convertiría en una manera de evaluar la fortaleza de la oposición en cuanto a su capacidad política. Por ello la publicidad oficial presentará una abrumadora descarga de imágenes y palabras sobre obras públicas y acciones sociales para justificar la idea reeleccionaria. La oposición si no logra impactar desde el ángulo de las debilidades gubernamentales y demostrar que ellos tienen candidatos(as) que sean mejores que los reelegibles, no logrará ganar ni el referéndum ni las elecciones. En este tema la bandera la llevarán los partidos de oposición más que la sociedad civil, pero esto dependerá del resultado del referéndum del CMA.
Pero estos debates no darán en el aire sino atravesados por temas transversales de gran magnitud, como:
Las políticas neoliberales que siguen consagrando un crecimiento económico, sin equidad social y depredador del medio ambiente. Es decir un país que vive el drama de la mitad de su población sumergida en la pobreza, en especial los habitantes del campo panameño y los suburbios urbanos. La deficiente distribución del ingreso (pobreza/riqueza) y del territorio (área del tránsito/resto del país) gravita el acontecer político pues democracia sin desarrollo es como una cometa sin cola.
La violencia social, la corrupción, la desintegración familiar, la descomposición moral y ética, la crisis de identidad, la discriminación y el maltrato, son factores claves que debemos superar para construir calidad de vida.
En los anales de los antiguos aztecas sobrevivientes de la conquista Huehueltlatolli brinda consejos a sus semejantes, y explicaba lo dura que es la vida: "Si saliera verdad, que solo se sufre,/si así son las cosas en la tierra,/ ¿se ha de estar siempre con miedo?/ ¿habrá que estar siempre temiendo?/¿Habrá que vivir siempre llorando?", pero además agregaba que la vida es lugar de lucha y de esfuerzo tenaz, en la que es posible encontrar y construir soluciones a los problemas, 1998 será una buena ocasión para demostrarlo.

101 años de Panamá América

 
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