¿Más o menos desempleo?
Cada vez que se anuncian los resultados de la Encuesta de Hogares sobre el nivel de desempleo la comunidad queda más confundida con relación a nuestra situación en esta grave materia. En los últimos meses hemos escuchado a las autoridades del Ministerio de Planificación hablarnos de sustanciales disminuciones en el índice de desempleo utilizando para ello las cifras de noviembre de 1997 y ahora resulta que de acuerdo a los resultados de marzo de 1998, hemos regresado al punto de partida.
Sin duda alguna una gran parte de este sube y baja que se percibe en la medición del número de empleados en Panamá, resulta de un cambio en la frecuencia con la que se comparan los datos. Hasta el año pasado la Encuesta de Hogares se aplica una vez al año y ahora, cada tres meses, lo que permite reflejar variaciones estacionales que desaparecían cuando se analizaba solamente el progreso anual.
Lo cierto es que tenemos el mismo porcentaje de desempleo que teníamos en agosto de 1993 y que los optimismos fruto de cifras obtenidas en momentos muy específicos, como cuando se aproxima el fin del año, son solamente situaciones estacionales que no representan una tendencia digna de considerar.
Si hay algún mérito en el trabajo que se está realizando para promover el aumento de los puestos de trabajo solamente reside en que estas nuevas inversiones están reemplazando aquellos empleados que han sido despedidos por reajustes en las empresas que adoptan nuevas tecnologías para poder competir en el mercado libre. Siguen existiendo unos 144,000 desempleados en Panamá igual que los que teníamos hace dos años y esa cantidad es lo suficientemente alarmante como para requerir de programas especiales de capacitación y empleo.
Ojalá las autoridades de gobierno decidan hacer algo rápido para transformar esta realidad en lugar de continuar esperando que se obtenga una cifra baja para el desempleo en la Encuesta de Hogares como por arte de magia. Mientras llegan esos buenos tiempos que sus funcionarios anuncian hay que trabajar duramente para aliviar la situación de los panameños y panameñas que no pueden llevar sustento a sus hogares.
Sin duda alguna una gran parte de este sube y baja que se percibe en la medición del número de empleados en Panamá, resulta de un cambio en la frecuencia con la que se comparan los datos. Hasta el año pasado la Encuesta de Hogares se aplica una vez al año y ahora, cada tres meses, lo que permite reflejar variaciones estacionales que desaparecían cuando se analizaba solamente el progreso anual.
Lo cierto es que tenemos el mismo porcentaje de desempleo que teníamos en agosto de 1993 y que los optimismos fruto de cifras obtenidas en momentos muy específicos, como cuando se aproxima el fin del año, son solamente situaciones estacionales que no representan una tendencia digna de considerar.
Si hay algún mérito en el trabajo que se está realizando para promover el aumento de los puestos de trabajo solamente reside en que estas nuevas inversiones están reemplazando aquellos empleados que han sido despedidos por reajustes en las empresas que adoptan nuevas tecnologías para poder competir en el mercado libre. Siguen existiendo unos 144,000 desempleados en Panamá igual que los que teníamos hace dos años y esa cantidad es lo suficientemente alarmante como para requerir de programas especiales de capacitación y empleo.
Ojalá las autoridades de gobierno decidan hacer algo rápido para transformar esta realidad en lugar de continuar esperando que se obtenga una cifra baja para el desempleo en la Encuesta de Hogares como por arte de magia. Mientras llegan esos buenos tiempos que sus funcionarios anuncian hay que trabajar duramente para aliviar la situación de los panameños y panameñas que no pueden llevar sustento a sus hogares.