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&#191Sabotaje o negligencia en el Seguro Social?


El informe preliminar de los médicos norteamericanos contratados para investigar el estado ambiental de los quirófanos de la clínica especializada Arnulfo Arias, pareció diluir la versión del sabotaje criminal lanzada por las autoridades. Los expertos extranjeros, después de examinar los servicios hospitalarios, establecieron que se necesita una completa remoción de los ductos de las manejadoras de aire para mejorar el sistema de ventilación y pautar un sistema de desechos para el equipo de anestesiología.
La posterior intervención de la Policía Técnica Judicial, ha arrojado el mismo resultado, esto es la ausencia de mano criminal que fue la tesis esgrimida en una denuncia, tras encontrarse ampolletas de gas tóxico en el piso de las salas de operaciones. Aparentemente, los peligrosos receptáculos fueron arrojados al suelo, en vez de a un basurero, como es costumbre de los panameños de todas las capas sociales en pasillos, playas y vías públicas, ya sea desde automóviles o a pie.
Si existiera una política de mantenimiento de los sistemas de ventilación, no se hubieran presentado las situaciones críticas derivadas de la contaminación por óxido de etileno. Los expertos han encontrado residuos acumulados de polvo, moho, bacterias y microorganismos, lo cual revela que no se han limpiado permanentemente los servicios de ventilación. Si en un centro de trabajo o en residencias se requiere mantenimiento permanente, con mayor razón tiene que hacerse igual o mejor en un centro hospitalario de la magnitud de la especializada. Es por ello, de vital importancia para los asegurados que se dé a conocer el informe de los expertos contratados para fijar una nueva política de mantenimiento que salvaguarde, tanto la salud de los médicos como de los propios pacientes, ya que un ambiente recargado de bacterias, hongos y microorganismos, contradice las normas elementales de esterilidad de una sala de operaciones.
La publicación del informe, por otro lado, esclarecerá quiénes son los responsables de la contaminación que prendió el pánico en el principal centro de la Caja de Seguro Social y que ha puesto a los asegurados en una situación de emergencia que ha desembolsado en medidas precipitadas como la instalación de quirófanos en el Hospital Gorgas.
Nuestros lectores recuerdan los editoriales en los que criticamos la conducta displicente de las autoridades de salud en relación al Gorgas, existiendo, como se ha probado, una clamorosa necesidad de más camas y de centros alternativos de atención médica. Los desmentidos que entonces recibimos no fueron otra cosa que maniobras de montaje político para negar lo que es evidente para todos. El Hospital Gorgas debió ser recibido con una política previa de planificación minuciosa para usarlo como centro de investigación y centro hospitalario. Al parecer, fracasaron los intentos de la ARI para privatizarlo y hoy los asegurados contemplan la precipitación del Seguro Social para improvisar quirófanos. Una tras otra se acumulan las fallas en materia de salud, a pesar del camuflaje para despistar a la opinión pública.

101 años de Panamá América

 
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