210 días de clases
En este año, denominado ?Por la calidad de La Educación? todo parece indicar, según las autoridades del MEDUCA, que con sólo aumentar de 180 días a 210 días de clases se resuelve el problema; pero si no se considera la situación socioecómica y política del país, que cada día perjudica más a las mayorías y beneficia a unos cuantos, serán poco los avances en este ramo.
Cuántos niños y adolescentes no asisten a clases por falta de todo, cuántos otros no van a la escuela durante muchos días por falta de recursos o porque la quebrada o el río crecido no se los permite; cuántos no van a la escuela porque tienes que trabajar y cuántos días de los que asisten no han desayunado o almorzado. No busquemos la fiebre en la sábana, la educación mejorará el día en que sea tratada como un tema de Estado sin politiquerías, y donde los más capaces e idóneos estén en los puestos de mayor jerarquía y en la aulas de clases.
El sistema educativo no contempla estímulos e incentivos para educadores, estudiantes y padres de familia sobresalientes; al contrario, la estabilidad laboral y los pequeños sobresueldos, que es lo único que nos queda a los educadores, serán eliminados o condicionados a normas y requisitos que introducirían la politiquería y el servilismo aún más en educación.
Educadores, padres de familia, estudiantes y sectores populares debemos buscar la unidad para hacer frente a las pretensiones de los gobiernos, que siguiendo las recetas de las IFI, van a imponer, si se lo permitimos, más reformas neoliberales hasta lograr la privatización de la educación, en la que cada los padres de familia tendrán que financiar la totalidad de la educación de sus hijos.