30% mejor que nada
Con resultados satisfactorios ha concluido en Washington la última cumbre nuclear. Los 47 países asistentes se han comprometido a tomar medidas para evitar que uranio enriquecido caiga en manos indebidas. Una semana antes de este evento se reunieron en Praga los líderes de Rusia y Estados Unidos, Dmitri Medvédev y Barack Obama, respectivamente para acordar la reducción de su armamento nuclear en un 30 por ciento, medida que contrasta con la tozudez de otras naciones que siguen viendo en la posesión de este tipo de armamento la única forma de lograr un equilibrio de fuerzas a nivel internacional. Han acordado también reducir el uranio enriquecido. Mientras que las naciones reunidas en Washington, así como los líderes de Rusia y Estados Unidas parecen colocar por delante la seguridad estratégica del planeta, naciones como Irán o Corea del Norte parecen retrotraídas a peligrosas posiciones fanáticas que colocan en hilo la suerte de la humanidad, lo que reclama posiciones colectivas que desalienten las intenciones de estos dos países. Seguramente que en ese camino posiciones como las adoptadas en Praga robustecen el liderazgo ruso-norteamericano, que podrían profundizarse si con una política inteligente de paz logran disuadir a Irán y Corea del norte de sus objetivos. Las armas sólo pueden garantizar la seguridad de la humanidad en la medida en que estén abanderadas por políticas de paz y de justicia, y la administración Obama parece desplegar este propósito con bastante exactitud.