45 minutos de sangre
Los cambios comienzan a asomarse. Hasta la televisión parece dispuesta a reflejarlos. Como si en el país no pasara nada bueno, los noticieros de televisión habían convertido los primeros 45 minutos de sus informativos en un festival de muerte y sangre.
No se trata de ocultar ese tipo de información, sino de dejar de asignarle el lugar privilegiado que ha venido ocupando, porque pese a los índices de violencia que se registran, muy poco, o en casi nada, Panamá se parece al que nos presenta la pantalla chica cotidianamente.
Se sabe que los medios de comunicación, en especial la televisión, contribuyen decisivamente a crear condicionamientos para la percepción, y en nada beneficia a la comunidad esa dosis permanente de violencia que se vierte sobre la comunidad.
En buena hora algunos de los medios hermanos han decidido variar el formato de sus presentaciones, omitir o desaparecer esa especie de regla sangrienta de los noticieros, lo que seguramente redundará en beneficio de los asociados.
En la moral pública y la formación de las nuevas generaciones, los medios de comunicación tenemos mucho que ver, y no se trata de “golpes de pecho” como algunos han llamado a las autocríticas en este sentido. Lo óptimo es que ahora se dejen de buscar “rating” diciendo cada estación cuál es más santa por mostrar menos sangre.
Lo real y lo valioso es que alguien, en algún momento, tenía que empezar, y si hay disposición a hacerlo, el aplauso es lo válido, la contribución ciudadana por el adesentamiento de cada segmento de nuestra vida social y no la discusión obtusa.