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Seguramente usted se ha preguntado a qué se debe este nuevo renglón que aparece en las facturas de la luz como "variación de combustible". Se trata de los incrementos que ha tenido el precio del crudo del mes en cuestión, me indicó Víctor Urrutia, administrador General de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP).
¿Cómo aceptan ese mecanismo con la situación actual del Medio Oriente?, pregunté a Urrutia cuando muy gentilmente me recibió en su despacho. El administrador me respondió que se trata de una revisión mensual en vez de semestral, donde la Autoridad por ley, se ve obligada a autorizar el cambio.
Pero, ¿qué pasa con los precios de la luz?, ¿por qué escucho de almacenes que pagan más de cincuenta mil dólares al mes, y hogares que pagan "rentas" a Unión Fenosa? Es sin duda un mercado complicado que trataré de resumir para entenderlo mejor.
Las empresas distribuidoras compran la energía de las generadoras, muchos de estos contratos son a largo plazo, lo que significa un precio fijo por un periodo de tiempo. No obstante, otro porcentaje importante se negocia en el mercado de oportunidad.
"En el centro de despacho, me cuenta Urrutia, se trabaja con costos, el más barato es el que tiene la variable cero, que son las máquinas que no tienen embalse". Después vienen típicamente las máquinas que tienen embalse y por último las térmicas, que suelen ser las más deficientes y las que dependen del petróleo. Es decir, se trata de un Centro de Despacho en el que se enfilan las ofertas, empezando por la más barata, la hidroeléctrica, a la más cara, la térmica. Las primeras pueden variar su costo de cero hasta ocho centavos, pero la térmica entra al mercado con 24 centavos el megavatio, y todos se ajustan a este último precio. En pocas palabras; usted paga el agua usted a precio de combustible. Esto es "el costo de oportunidad".
¿Por qué no promediar los costos, me dijo una fuente? Lo correcto sería comprar la energía y promediar el valor para dar al consumidor un mejor precio de energía. Urrutia me contestó que esto vulneraría la inversión, y que él no podía intervenir en el mercado más de lo necesario para llevarlo en el nivel que debe de estar.
El 50% de la generación de EDEMET se negocia en el mercado spot, lo que equivale, aproximadamente, al 25 ó 30% del mercado total. La idea es reducir al máximo este último porcentaje para evitar la especulación.
Todo se remonta al año 2000, me dice Víctor: "cuando el precio del mercado spot estaba muy bajo, alguien decidió que no habría que contratar y lo que ha pasado es que se creó una escasez, esa escasez ha ocasionado que el mercado spot se valla muy alto" y responda a la realidad de oferta y demanda.
Me preguntaba quién habrá sido ese "alguien" con la brillante idea de involucrar al usuario en un mercado volátil que ha evitado la construcción de nuevas plantas, y que ha provocado precios desmesurados de la energía eléctrica.
"Lo que se ha demostrado es incompetencia, en la decisión de comprar del mercado spot es estúpida", me dice Urrutia, y agrega "debemos revertir el proceso". Pero la cosa se agrava. A finales de año ya no enfrentaremos un problema de precio, sino de suministro.
Las concesiones de generación hidráulica se han descuidado, la demanda ha crecido, no así la oferta de energía. Situación que han aprovechado algunos círculos de poder para aguantar el mercado y ofertar cuando más les convenga.
"Hemos quitado alrededor de 26 contratos inertes", me cuenta Urrutia. Resulta que existen más de cien proyectos, pero muchos son meramente especulativos.
En este sentido, hay una clara contradicción entre los inversionistas y la ASEP. Los primeros afirman que hay "trabas" para generar nuevos proyectos hidroeléctricos en el mercado.
Los contratos toman más de un año y medio para que la ANAM apruebe el estudio de impacto ambiental. Después el contrato se pasa "dando vueltas" y al final les toma entre cinco a seis años conseguir todos los permisos. Otros dos se van en la construcción. Demasiado tiempo para lograr un financiamiento en la banca privada, y entonces el proyecto se desmorona.
"No son los empresarios, es el gobierno que cree que lo toman para especular, me dice un inversionista, puede haber, pero la operación del negocio es lo que quiere el inversionista". No obstante, la ASEP asegura que ellos "no se sientan" en ningún proyecto.
¿Se trata entonces de impedir la entrada de nuevos actores en escena para preservar el estatus quo? A corto plazo, y con la premura de la demanda, la ASEP espera apagar el fuego con una planta térmica que ofrecerá 200 megavatios. No es energía barata, reconoce Urrutia. Pero eso suplirá el reclamo que se avecina y evitará que los precios sigan subiendo y halla una escasez.
Urge, entonces, reflexionar sobre el plan de desarrollo energético que ha sido abandonado por muchos años para beneficio de grupos económicos. Los problemas a corto, mediano y largo plazo no pueden continuar con la fórmula matemática actual. La entrada de nuevos agentes al mercado es indispensable para dejar la especulación. Castigar la inversión de precios indexados y favorecer los de costo fijo y a largo plazo deben ser requisitos imprescindibles para poner orden, y favorecer el bien común.

101 años de Panamá América

 
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