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Acabemos con la anarquía en el manejo


Todo usuario de las vías públicas, sea como pasajero de un autobús o taxi, como conductor de vehículos comerciales, o de un auto particular, incluyendo a los peatones, tenemos leyes y reglamentos que acatar, en vías de una convivencia pacífica, donde se respete el derecho de todos y cada uno de los habitantes de nuestro país. Para que se cumplan a cabalidad esas obligaciones, los gobiernos de turno nombran a personas en distintos niveles de autoridad, encargadas de la tarea educativa, coercitiva, de manera que vigilen el fiel cumplimiento de esos preceptos.
Sin embargo, algo está fallando en la sociedad panameña que nos va envolviendo en una vorágine de anarquía, donde cada uno interpreta la ley a su conveniencia, y actúa como si fuera el dueño de la verdad y la razón. ¿No ha observado usted cómo conductores irresponsables van abriendo surcos, a través de parques, jardines y divisiones sembradas de grama y árboles ornamentales?
¿Qué piensa de los autos colisionados, sin ningún interés de sus dueños de repararlos, circulando libremente, provocando a los otros conductores que los accidenten, para reclamar sus previos daños?
¿Cómo catalogar a los que estacionan sus autos en las esquinas, al lado de un hidrante, en doble y triple filas, en la entrada de un garaje, o simplemente cerrando la salida al que estacionó correctamente; agregándole un factor que los irresponsables imitan; dejar las luces intermitentes funcionando, como si eso les diera licencia para entorpecer el libre tránsito?
Las flechas rojas en los semáforos, señal universal de prohibición de avanzar hacia la izquierda o derecha, son irrespetadas frecuentemente, y los pocos conductores que las obedecen, son presionados con las bocinas de los otros autos para que avancen, ante la presencia impávida de algún agente del tránsito.
Los pasos peatonales, tan necesarios en nuestras saturadas calles y avenidas, son ignorados por un alto porcentaje de los peatones, causando trastornos y presión adicional a los conductores, además de las muertes y heridas a esos irresponsables.
Las líneas de seguridad son ignoradas tanto por los conductores como por los peatones; entonces, ¿ por qué no utilizar un botón que controle un semáforo, de manera que los usuarios los activen para cruzar con seguridad?
Las señales donde las autoridades indican la prohibición de doblar a ciertas horas, son completamente ignoradas, igual que al cruzar por doble línea amarilla, y ni hablar de los cuatro o cinco vehículos que se pasan la luz roja, al momento del cambio de luz.
Por falta de espacio no prosigo mencionando otras graves faltas que han traído luto y dolor a las familias panameñas, por causa directa de la anarquía imperante en el manejo vehicular.
Ultimamente, las autoridades están exigiendo que, todo conductor porte en el auto, el manual de las leyes del tránsito, como si se tratara de que la ignorancia de las mismas, es la causa directa de los accidentes. No, señores representantes de la ley y el orden, la ciudadanía en general está consciente que, no existe un programa serio, para que se obligue, por medio de educación y castigo, el acatamiento de los reglamentos, por eso los ignoran y por eso vivimos y sufrimos la anarquía reinante. Sólo ustedes tienen la obligación y el deber, además de la autoridad, para acabar con este desorden.

101 años de Panamá América

 
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