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Afortunada enmienda


Errar es de humanos, corregir es de sabios. La Alcaldía de Panamá, que les había regalado una Navidad muy peculiar a los niños panameños poblando la Cinta Costera de naves espaciales y seres extraterrestres, del Rey Neptuno y sirenas, de un ejército de muñecos de pan de jengibre, de niños holandeses que juegan al pie de molinos, de duendes, pollos, ratones con guirnaldas, ratas empolleradas, en medio de los cuales el muñeco de nieve, el coca-colero Santa y su proverbial reno, se encontraban perdidos e infamados, decidió enmendar a tiempo la omisión de poner figuras que recuerden a José y María al lado del pesebre. La propuesta inicial de celebración de la Natividad del Señor, con la excusa de la fantasía infantil, se alejaba totalmente de los valores cristianos del pueblo panameño y era una invitación a la risa por haber casi logrado el ridículo más grande de todas las navidades panameñas que alguien pudiera recordar.

La Alcaldía ha anunciado que en un radio de 800 metros colocará figuras fabricadas con fibra de vidrio y luminosas, que recordarán el nacimiento de nuestro señor Jesucristo. Adicionalmente, la realización en la Cinta Costera de la obra de teatro que recuerda y evoca la Natividad, a cargo de los feligreses del padre David Cosca, puede ser un aporte valioso en lograr rescatar el verdadero espíritu cristiano de la Navidad. Afortunada la enmienda del señor Alcalde.

101 años de Panamá América

 
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