default

Agradecimientos por una vida en política: 3. ¿Valió la pena?


Después de dar las gracias a las personas que de una u otra manera fueron indispensables en mi vida política, me formulé la pregunta decisiva: "¿Me pregunto si estos 38 años de vida política valieron la pena? Para quienes miden el éxito de un político por los años que estuvo en el gobierno y por si alcanzó o no su más alta aspiración política, la respuesta sería negativa. Desde 1964, desde hace 38 años que estoy en política, sólo he ocupado el cargo de Primer Vicepresidente de la República del 20 de diciembre de 1989 al 17 de diciembre de 1992 y el de Ministro de Gobierno y Justicia del 20 de diciembre de 1989 hasta el 8 de abril de 1991. Y cuando estuve más cerca de la Presidencia de la República, como principal aspirante a la candidatura presidencial en las elecciones de 1989, preferí sacrificar la oportunidad a seguirle el juego divisionista, a quienes no parecía importarles que la dictadura militar pudiera repetir el fraude de 1984. Pero si el éxito se mide por el servicio innovador que se rinde a la comunidad, entonces sí que valieron la pena.
Ya desde antes de mi ingreso al PDC, éste había sido uno de los primeros partidos en abogar por la plena panameñización del Canal, tesis con la que me identifiqué. Como miembro...de la democracia cristiana panameña contribuí antes de la dictadura a exigir el fin de la historia de fraudes electorales que se mantenía desde inicios de la República y que impedía la plena legitimidad de nuestra democracia, [tanto en 1964 como en 1968]...Ese año debimos defender también paradójicamente los resultados de la votación por algunas diputaciones que el Presidente electo pretendió alterar. Además, contribuimos los demócratas cristianos a introducir el valor de la justicia social a la par del valor de la libertad en la conciencia política nacional, contra aquellos que por eso nos tildaban de "verdes por fuera y rojos por dentro".
Durante la dictadura, contribuimos a iniciar la estrategia democratizadora opositora desde el primer momento, sin haber nunca pactado con la dictadura como hicieron otros por anti-arnulfismo o por oportunismo... Desde la primera elección bajo la dictadura uno de los mejores demócratas cristianos, Luis Emilio Veces, fue electo Representante de Corregimiento y emitió el único voto negativo contra la antidemocrática Constitución de 1972.
Mientras otros oposicionistas pensaban que toda participación política legitimaba al régimen y esperaban el retorno de la democracia de un contragolpe militar, el PDC inició el camino de la organización política de la población, de la inscripción del partido, de la participación combatiente en las elecciones bajo la dictadura, de la colaboración en la transformación por consenso y referéndum de la Constitución militarista de 1972 en la Constitución democrática, por imperfecta que sea, que ahora tenemos, de la convergencia con los sectores gremiales y sindicales que condujo a la fundación de la Cruzada Civilista, de la unidad de la oposición sin divisionismos egoístas, como hubo en 1984 y se intentó nuevamente que hubiera en 1989, y del cabildeo sistemático internacional para contrarrestar los apoyos internacionales de la dictadura.
Ya en democracia, no sólo asumimos la responsabilidad por la plena desmilitarización de nuestro país, sino que fuimos los primeros en advertir que se descuidaba la deuda social por pagar... y que estaban resurgiendo los abusos...del nepotismo y la corrupción. . Cuando en diciembre 1990 se dio el intento de asonada militar, el Presidente contó en la noche del 4 al 5 de diciembre sobre todo con los demócratas cristianos para hacerle frente al desafío. Otros brillaron por su ausencia. Fuimos los únicos en rehusar ver la privatización de los servicios de utilidad pública como panacea, tanto bajo el Gobierno de Endara como bajo el de Pérez Balladares, proponiendo como alternativa el contrato de rendimiento entre el Estado y la empresa de utilidad pública. En resumen,...los demócratas cristianos...rendimos el servicio inestimable de no seguir caminos tradicionales trillados, sino de abrir nueva brechas hacia nuevos horizontes.
A la pregunta que si valió la pena, respondo definitivamente que sí. Pero así concebida la política es una actividad noble que requiere una entereza integral exigente y que no siempre es electoralmente recompensada...
La experiencia META ha sido exitosa y por eso las fuerzas oscuras del tradicionalismo y de la corrupción la interrumpieron, envalentonadas ahora hasta el punto de no prestarles siquiera atención a la recomendación de Maquiavelo de acuerdo con la cual el Príncipe que no tiene que ser virtuoso, pero debe por lo menos aparentarlo... Estamos tocando fondo en materia de moralidad pública, una de las causas de la prolongada crisis económica que padecemos.
No perdamos la esperanza...Recomiendo proyectar la experiencia META, ampliada a múltiples sectores de la sociedad civil, en particular a jóvenes profesionales, no dejemos que el futuro sea prisionero del pasado y luchemos por que sea completamente libre de injusticias, arbitrariedades, corrupción y pobreza".

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América