Agricultura de exportación saca la cara
Hay quienes contraponen la globalización a la agricultura, sugiriendo su sacrificio o desaparición en pro del libre mercado, con el argumento del supremo interés del consumidor. Eso no es necesariamente así. No hay ninguna razón válida para sostener que agricultura y eficiencia, agricultura y competitividad, son incompatibles. Nueva Zelanda y Chile son dos buenos ejemplos. Ambos son potencias exportadoras de productos del sector primario.
Allí están los lácteos de la primera y las frutas y vinos de la segunda, entre muchos otros. Además, paralelamente, es factible desarrollar agro industrias y darle valor agregado, como es el caso de los productos orgánicos y del café gourmet.
Lo importante son los hechos. Y es que mientras los partidarios de uno y otro extremo lo discuten, en silencio y con escasa ayuda oficial, hay agricultores panameños que le están cogiendo el gusto a la exportación; están sembrando y cosechando el mejor de los productos: la confianza en su propia capacidad.
En efecto, datos de la Contraloría General indican que durante los primeros seis meses del año, se exportaron productos agropecuarios por B/. 619 millones de los cuales el 20% corresponde a productos que tradicionalmente no eran de exportación, siendo éstos el melón, la sandía y la piña. Esta última, por cierto, es la joya de la corona, pues su rendimiento por hectárea es superior al 40%. Ni el banano, ni el camarón, ni el azúcar, en sus mejores momentos arrojaban semejantes cifras.
Para que tengamos una idea de los que estamos hablando, las cifras de este año equivalen al total de los ingresos del Canal en el mismo período, con la diferencia de que la agricultura provee diez veces más empleos. Hay, sencillamente, que quitarse el sombrero frente a esa nueva generación de modernos empresarios panameños del agro.
Allí están los lácteos de la primera y las frutas y vinos de la segunda, entre muchos otros. Además, paralelamente, es factible desarrollar agro industrias y darle valor agregado, como es el caso de los productos orgánicos y del café gourmet.
Lo importante son los hechos. Y es que mientras los partidarios de uno y otro extremo lo discuten, en silencio y con escasa ayuda oficial, hay agricultores panameños que le están cogiendo el gusto a la exportación; están sembrando y cosechando el mejor de los productos: la confianza en su propia capacidad.
En efecto, datos de la Contraloría General indican que durante los primeros seis meses del año, se exportaron productos agropecuarios por B/. 619 millones de los cuales el 20% corresponde a productos que tradicionalmente no eran de exportación, siendo éstos el melón, la sandía y la piña. Esta última, por cierto, es la joya de la corona, pues su rendimiento por hectárea es superior al 40%. Ni el banano, ni el camarón, ni el azúcar, en sus mejores momentos arrojaban semejantes cifras.
Para que tengamos una idea de los que estamos hablando, las cifras de este año equivalen al total de los ingresos del Canal en el mismo período, con la diferencia de que la agricultura provee diez veces más empleos. Hay, sencillamente, que quitarse el sombrero frente a esa nueva generación de modernos empresarios panameños del agro.