default

Al primer ministro de Canadá: por favor, no nos ayude


El nuevo primer ministro de Canadá, Paul Martin, hizo su aparición internacional en la Cumbre de las Américas en Monterrey, declarando que las reformas de mercado han fracasado en América Latina. Aseguró que Canadá quiere ayudar a resolver el problema, fomentando el crecimiento de los gobiernos y del gasto gubernamental.
Luego de diez años de oír el inglés masticado por el primer ministro anterior, Jean Chretien, el lenguaje ha mejorado, pero no el contenido. Martin declaró a la prensa que "en muchos lugares de América Latina se siente que las fórmulas presentadas por las naciones desarrolladas no están funcionando y nosotros creemos que sí funcionarían en paralelo con políticas sociales esclarecidas". También fue especialmente crítico del "consenso de Washington" que promueve reformas de mercado.
Vamos a aclarar lo que dijo el primer ministro canadiense. Primero alegó que América Latina ha adoptado políticas de libre mercado y luego señaló que esas políticas han fracasado. El Sr. Martin está totalmente equivocado en ambas cosas.
En un reciente artículo publicado en nuestra revista, Fraser Forum, Francisco Gil Díaz, secretario de Hacienda y Crédito Público de México, se burlaba de opiniones como la expresada en Monterrey por el primer ministro canadiense. Debo aclarar que Gil Díaz es un economista muy competente y fue profesor en las mejores universidades de México antes de tener un cargo público.
Gil Díaz mantiene que "esas políticas instrumentadas [en América Latina] no son ni una pálida imitación de lo que la economía de mercado debe ser... Sin embargo, los comentaristas de radio y televisión, muchos políticos, columnistas y hasta supuestos buenos economistas lo presentan como si en realidad esa grotesca caricatura de la economía de mercado que se ha instrumentado a lo largo y ancho de nuestro continente lo fuera".
Según Gil Díaz, América Latina ha fracasado en controlar y despolitizar el gasto público, ha hecho débiles intentos de privatizar, ha permitido que la economía continúe enmarañada con trámites burocráticos, ha mantenido altas las barreras proteccionistas y, lo peor, no ha reformado sistemas judiciales corrompidos.
Gil Díaz mantiene que los sistemas judiciales de América Latina no protegen la propiedad ni los contratos, asunto crucial en una verdadera reforma de mercado. Sin derechos de propiedad desaparece la inversión. Sin contratos, los mercados no pueden funcionar. Un sistema judicial corrompido es una infame barrera al alcance de una vida mejor. Pero el primer ministro canadiense, de hecho, le está dando la espalda al llamado del presidente Bush en contra de la corrupción.
Y ¿qué del alegato de Paul Martin respecto a que las reformas de mercado "no están funcionando" en América Latina? ¿Cómo van a funcionar si no se aplican?
Felizmente, como lo dice Gil Díaz, Chile se transformó en una verdadera economía de mercado, donde se respetan los derechos de propiedad y los contratos son protegidos por los tribunales. Durante la "década perdida" de los años "80, el ingreso per cápita de los chilenos aumentó 60%, mejoró la educación y la sanidad, cayó la pobreza.
Si el primer ministro de Canadá no sabe mucho sobre América Latina, podría echarle un vistazo a Corea del Sur y a Taiwan, países donde el bienestar y la democracia han avanzado, como en Chile. Inclusive casos más recientes, como los de Tailandia y Vietnam, están logrando mejorar el nivel de vida de la población, mientras quelos países que rechazan el mercado, como Cuba, Venezuela, Corea del Norte y Laos producen miseria para su propia gente.
¿Le oiremos al primer ministro decir mañana que la tierra es plana, si con ello complace a la izquierda nacionalista de Canadá? Al menos tal declaración no haría mucho daño y no se trataría de una recomendación que empeora radicalmente la vida a millones de personas del hemisferio occidental. Los latinoamericanos deben contestarle: "Por favor, Mr. Martin, no nos ayude".
* Director del Centro de Estudios de la Globalización, Fraser Institute.
(c) www.aipenet.com

Sobre las alternativas financieras hay quienes sostienen que los usuarios del Canal están renuentes a invertir en la expansión. Un distinguido profesional ha dicho que el Presidente de la "American President Line" le manifestó a sus clientes que no toleraría peajes más altos en el Canal de Panamá. La pregunta que muchos se hacen es si el Gobierno de Panamá estaría dispuesto a desechar el beneficio de $300 millones de dólares por 60 años, para amortizar el tercer juego de esclusas y si el pueblo panameño aceptaría que esa suma dejara de usarla el Gobierno para proveer servicios sociales por cada año durante ese período.
También se han producido otras reacciones muy respetables como la expresada por el licenciado Fernando Manfredo, ex administrador del Canal, quien sostiene que tiene que comprobarse cuál es la mejor alternativa financiera y al mismo tiempo contar con un estudio severo sobre el impacto social, económico, ecológico y político que tendría esta obra sobre nuestro país.
No puedo dejar de reconocer que el artículo del periodista King publicado por el Wall Street Journal resulta un aporte positivo por cuanto pone en el tapete cuestiones fundamentales sobre el presente y el futuro del Canal de Panamá, lo cual nos induce a insistir en la conveniencia de que se promueva un diálogo nacional sobre los problemas de la modernización del Canal de Panamá, singularmente en lo que se refiere a su financiamiento.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América