Alberto Llanas (1840-1915)
Este fue un poeta español de poca producción y menos trascendencia, pero muy anecdótico.
El tenía un hermano industrial y adinerado a quien le vivía pidiendo dinero.
Cansado aquel de su asedio, le consiguió un trabajo en Buenos Aires, le pagó el pasaje y le dio suficiente dinero para instalarse y afrontar los primeros gastos mientras se afianzaba. No obstante, aquello fue solamente un paseo por mar, ida y vuelta.
Tan pronto como desembarcó compró pasaje de regreso y lo primero que hizo fue ir a visitar a su forzado benefactor, por razones de sangre, desde luego.
Al verlo llegar, el otro puso un grito en el cielo. Y Alberto, fingiendo asombro, le preguntó:
"¿Te parece que ésta es la manera de recibir a un hermano que viene a visitarte desde América?".
Un amigo lo invitó en cierta ocasión a cenar. Les sirvieron dos pescados. Uno era mucho más grande que el otro.
El invitado, que era buen colmillo, se apresuró a servirse y escogió ese precisamente.
-"¡Öyeme!"-le dijo el compañero de mesa- te sirves de primero y ¿cómo es que escoges el peje más grande?
Y Llanas le preguntó:
-"¿Cuál hubieras escogido tú en caso de servirte primero?"
-"¡Hombre!, el más pequeño, desde luego".
-"Bueno pues, ahí lo tienes". Y siguió comiendo.