Alberto Vallarino
Tuvimos el privilegio de correr en la nomina presidencial del Ing. Alberto Vallarino en las elecciones de 1999. Avatares políticos así lo quisieron y pese a nuestra estrecha cercanía con la corriente de la mandataria, nos llevaron a otra corriente del arnulfismo que encabezaban los llamados "Saltamontes". La campaña la hicimos y la hizo mi Partido Liberal con la sobriedad y corrección que siempre nos ha caracterizado. Los liberales auténticos somos así, aún en las peores circunstancias de adversidad. Vallarino hizo una campaña con un programa de gobierno profundamente analítico de las realidades nacionales. Nos dimos cuenta que él, quizás por manejar uno de los principales bancos del país, comprometido con el desarrollo rural y de la urbe, hablaba con facilidad de los problemas proponiendo siempre soluciones. Esta imagen durante la campaña es la que mantiene viva al país cuando se habla de él.
Vallarino pronunció una conferencia días atrás en Chiriquí invitado por la USMA. Vuelve otra vez este empresario político a presentar propuestas serias. A continuación partes de ese discurso: "Hay que tener presente que aunque las consecuencias del desempleo caen en el ámbito de lo sociológico, el fenómeno del desempleo mismo es un fenómeno económico y la orientación y dirección de la economía del país son responsabilidades del Estado. Así lo dice la Constitución Nacional. Tenemos una capacidad de desarrollo económico ocupada al tope. Con esa capacidad ocupada al tope no podemos enfrentar las realidades de la globalización que se nos vino encima. Mientras no aceptemos que nuestro modelo económico está agotado, no podremos entrar a resolver los problemas del país, entre ellos el desempleo. Pero hay que tener cuidado y mucho cuidado de no avanzar más rápidamente de lo que las estructuras económicas del país lo permiten, pues de lo contrario ocurre lo que pasó en 1997, cuando se liberaron todos los aranceles y se dejó al productor nacional en la más completa indefensión frente a los productores extranjeros. Ustedes conocen mejor que yo las consecuencias que tuvo esa falta de gradualidad en la decisión adoptada: las importaciones de productos que entraron a competir y a sustituir la producción nacional agropecuaria e industrial se duplicaron y en escasos tres años, 22,200 personas fueron literalmente expulsadas de estas actividades."
"La agricultura representa en nuestro país la fuente de empleo para más de 200 mil personas según el último censo, de un total de 1.1 millones de personas económicamente activas y ocupa el 90% del territorio nacional. Si vamos a enfrentar el problema del desempleo, tenemos que comenzar modernizando nuestra agricultura para que pueda competir tanto en el mercado nacional como el internacional y además, asegurar el suministro de lo que consumimos localmente... Tenemos que salir a exportar. Tenemos que embarcarnos en agricultura para la exportación. Y no me digan que no se puede. Aquí al lado, los costarricenses nos están demostrando que sí se puede. En piñas, los ticos exportaron el año pasado 121 millones de dólares, dólares no colones (nosotros 80 mil dólares). En follajes, hojas y plantas ornamentales exportaron el año pasado 117.1 millones de dólares (nosotros sólo un millón de dólares). En melón, exportaron 62.3 millones de dólares (nosotros 16 millones de dólares)...No estamos hablando de productos exóticos o cultivos desconocidos. Estamos hablando de productos que cultivamos y comemos en Panamá todos los días. Imagínese, los ticos exportaron el año pasado 22.5 millones de dólares en yuca, ¡en yuca! (nosotros sólo exportamos 2 millones). En flores y capullos, que los tenemos aquí tan bonitas en boquete, ellos exportaron el año pasado 24.6 millones de dólares (nosotros 38 mil balboas). Mientras allá exportan 36 millones en aceite de palma, nosotros estamos cerrando la actividad. Entonces es evidente que algo no esta aquí. Tenemos que replantear nuestro enfoque frente a la agricultura y el gobierno tiene que apoyar a los productores creando las infraestructuras necesarias para poder exportar, a fin de generar empleos adecuadamente remunerados."
"Es indiscutible que el turismo es una gran oportunidad para Panamá, pero tenemos que librarnos de la distorsión histórica derivada del hecho que hemos sido por 500 años un país de tránsito y creemos que la gente tiene que llegar aquí de todas maneras sin que las vayamos a buscar, como tienen que hacerlo todos los destinos turísticos. Tampoco nos estamos dando cuenta que los turistas no vienen en la cantidad suficiente para crear los empleos que este país requiere y es por eso tan importante que tengamos el liderazgo para establecer grandes metas nacionales con las cuales estemos todos los panameños comprometidos. Tenemos que proponernos construir de 10 mil a 20 mil habitaciones de hotel en las playas y en otras áreas de la geografía nacional y mantenerlas ocupadas durante todo el año. Esto es algo que se puede lograr y para que el que no crea, para el escéptico, yo le señalo el nuevo hotel que se construyó en Farallón. Ese hotel mantiene 600 empleos durante la temporada alta, empleos que antes no existían."
"A veces nos gusta decir que Panamá no es solamente un canal. Eso es cierto. Y esto es algo que tenemos que hacérselo entender a las naciones usuarias del Canal. A Panamá se le pide que maneje el Canal con eficiencia, a un costo que beneficie el comercio de los usuarios, que dedique recursos naturales como la tierra y el agua y recursos humanos como los panameños que hacen funcionar la vía ininterrumpidamente a largo de los 365 días del año. Yo me preguntó, ¿cuál es la contraprestación para Panamá? ¿Y a nosotros qué nos queda? Si nos ponemos a ver, Panamá le presta al mundo servicios desproporcionados a su tamaño. Entonces pareciera lógico que comencemos a desarrollar una política comercial que asegure que nuestra producción encuentre mercado en aquellas naciones que son las mayores usuarias del Canal."
Sería largo para este artículo reproducir otros conceptos importantes de Vallarino, pero esta clase de presencia nos presagian debates políticos serios para el presente y el futuro del país. En realidad, Panamá comienza a cambiar políticamente.
Vallarino pronunció una conferencia días atrás en Chiriquí invitado por la USMA. Vuelve otra vez este empresario político a presentar propuestas serias. A continuación partes de ese discurso: "Hay que tener presente que aunque las consecuencias del desempleo caen en el ámbito de lo sociológico, el fenómeno del desempleo mismo es un fenómeno económico y la orientación y dirección de la economía del país son responsabilidades del Estado. Así lo dice la Constitución Nacional. Tenemos una capacidad de desarrollo económico ocupada al tope. Con esa capacidad ocupada al tope no podemos enfrentar las realidades de la globalización que se nos vino encima. Mientras no aceptemos que nuestro modelo económico está agotado, no podremos entrar a resolver los problemas del país, entre ellos el desempleo. Pero hay que tener cuidado y mucho cuidado de no avanzar más rápidamente de lo que las estructuras económicas del país lo permiten, pues de lo contrario ocurre lo que pasó en 1997, cuando se liberaron todos los aranceles y se dejó al productor nacional en la más completa indefensión frente a los productores extranjeros. Ustedes conocen mejor que yo las consecuencias que tuvo esa falta de gradualidad en la decisión adoptada: las importaciones de productos que entraron a competir y a sustituir la producción nacional agropecuaria e industrial se duplicaron y en escasos tres años, 22,200 personas fueron literalmente expulsadas de estas actividades."
"La agricultura representa en nuestro país la fuente de empleo para más de 200 mil personas según el último censo, de un total de 1.1 millones de personas económicamente activas y ocupa el 90% del territorio nacional. Si vamos a enfrentar el problema del desempleo, tenemos que comenzar modernizando nuestra agricultura para que pueda competir tanto en el mercado nacional como el internacional y además, asegurar el suministro de lo que consumimos localmente... Tenemos que salir a exportar. Tenemos que embarcarnos en agricultura para la exportación. Y no me digan que no se puede. Aquí al lado, los costarricenses nos están demostrando que sí se puede. En piñas, los ticos exportaron el año pasado 121 millones de dólares, dólares no colones (nosotros 80 mil dólares). En follajes, hojas y plantas ornamentales exportaron el año pasado 117.1 millones de dólares (nosotros sólo un millón de dólares). En melón, exportaron 62.3 millones de dólares (nosotros 16 millones de dólares)...No estamos hablando de productos exóticos o cultivos desconocidos. Estamos hablando de productos que cultivamos y comemos en Panamá todos los días. Imagínese, los ticos exportaron el año pasado 22.5 millones de dólares en yuca, ¡en yuca! (nosotros sólo exportamos 2 millones). En flores y capullos, que los tenemos aquí tan bonitas en boquete, ellos exportaron el año pasado 24.6 millones de dólares (nosotros 38 mil balboas). Mientras allá exportan 36 millones en aceite de palma, nosotros estamos cerrando la actividad. Entonces es evidente que algo no esta aquí. Tenemos que replantear nuestro enfoque frente a la agricultura y el gobierno tiene que apoyar a los productores creando las infraestructuras necesarias para poder exportar, a fin de generar empleos adecuadamente remunerados."
"Es indiscutible que el turismo es una gran oportunidad para Panamá, pero tenemos que librarnos de la distorsión histórica derivada del hecho que hemos sido por 500 años un país de tránsito y creemos que la gente tiene que llegar aquí de todas maneras sin que las vayamos a buscar, como tienen que hacerlo todos los destinos turísticos. Tampoco nos estamos dando cuenta que los turistas no vienen en la cantidad suficiente para crear los empleos que este país requiere y es por eso tan importante que tengamos el liderazgo para establecer grandes metas nacionales con las cuales estemos todos los panameños comprometidos. Tenemos que proponernos construir de 10 mil a 20 mil habitaciones de hotel en las playas y en otras áreas de la geografía nacional y mantenerlas ocupadas durante todo el año. Esto es algo que se puede lograr y para que el que no crea, para el escéptico, yo le señalo el nuevo hotel que se construyó en Farallón. Ese hotel mantiene 600 empleos durante la temporada alta, empleos que antes no existían."
"A veces nos gusta decir que Panamá no es solamente un canal. Eso es cierto. Y esto es algo que tenemos que hacérselo entender a las naciones usuarias del Canal. A Panamá se le pide que maneje el Canal con eficiencia, a un costo que beneficie el comercio de los usuarios, que dedique recursos naturales como la tierra y el agua y recursos humanos como los panameños que hacen funcionar la vía ininterrumpidamente a largo de los 365 días del año. Yo me preguntó, ¿cuál es la contraprestación para Panamá? ¿Y a nosotros qué nos queda? Si nos ponemos a ver, Panamá le presta al mundo servicios desproporcionados a su tamaño. Entonces pareciera lógico que comencemos a desarrollar una política comercial que asegure que nuestra producción encuentre mercado en aquellas naciones que son las mayores usuarias del Canal."
Sería largo para este artículo reproducir otros conceptos importantes de Vallarino, pero esta clase de presencia nos presagian debates políticos serios para el presente y el futuro del país. En realidad, Panamá comienza a cambiar políticamente.