Alegría, familiaridad y Jesús, tres claves para celebrar la Navidad
El Panamá América
La celebración de la Navidad, trae consigo momentos de felicidad, abundancia de alimentos, juguetes y extraordinarios y coloridos arreglos navideños; que hacen de esta fecha un evento inolvidable, pero, ¿sabemos los panameños hoy día cuál es el verdadero significado de esta fecha?.
Para representantes de la Iglesia y algunos ciudadanos panameños de edad avanzada, la Navidad de hoy no es la misma, que la de por lo menos 40 años atrás, ya que en lugar de reinar la unión familiar, la buena amistad entre amigos y vecinos, predomina el odio y el hecho de pensar más en lo material que en el mensaje dejado por Jesús.
De acuerdo con el monseñor Alejandro Vásquez Pinto, la forma de celebrar puede tener mucho significado, "por ejemplo si a mí me dan una tarjeta estoy recibiendo un mensaje, pero tengo que concienciarme que es el mensaje que Dios me ha dado a través de la palabra".
Uno tiene la casa iluminada con toda clase de luces y colores, comenta Vásquez Pinto, "pues Cristo es la luz, la interrogante sería si los miembros de esa familia son o no son luz, lo mismo puede pasar en la gran ciudad, en las parroquias y en las diversas comunidades del mundo o del país".
Expresó que el hecho de que una familia se preocupe por tener en su casa de todo en épocas navideñas, no es lo primordial, lo primordial es si nosotros captamos el mensaje, "de qué sirve una mesa llena que se supone que es de amor, de caridad, de comprensión y unidad, si toda la familia está dividida, no sirve que esté llena si no se va a disfrutar nada. Nosotros tenemos que disfrutar el hecho de que estamos salvados por Jesucristo". Manifiesta que lo de la mesa abundante nos habla de la abundancia de bendiciones que Dios ha derramado sobre nosotros, pero con las celebraciones actuales no se está pensando en eso, ya que hay una falta de formación en todos los ambientes, tanto de los católicos, protestantes, miembros de sectas o lo que sea; todo el mundo queda descentralizado y no buscamos el verdadero sentido de Jesucristo que es el centro de nuestra vida".
Por eso, expresó el monseñor Vásquez Pinto, es el momento de revisar todas nuestras relaciones para que hagamos un mundo como Cristo quiere.
Expresó que ahora hay que hablar mucho de esa unión y no caer tanto en las constricciones, de lo contrario tendríamos una Navidad comercial como lo que tenemos ahora y en la que Jesucristo no tiene nada que ver.
Aseveró que aunque no se puede abarcar a toda la sociedad en el desconocimiento del significado de la Navidad, realmente hay una ignorancia de Dios, "para el creyente que practica las cosas y que sabe leer las cosas tendrá su mesa llena, pero dándole otro sentido. En la medida en que el cristiano, y el creyente descubra la palabra de Dios, entonces le va a dar el sentido adecuado".
Manifestó que para cambiar esto hace falta una buena formación y tener un buen conocimiento de la palabra de Dios, un punto que se ha estado perdiendo o que no han asimilado muchas personas.
Por su parte, Elena de Thomas de 62 años de edad manifestó que antes había más entusiasmo en la celebración de la Navidad, ya que en muchas casas llegaban los alimentos y que ahora no llegan, tal vez por la situación económica, "quizá por eso el espíritu de la Navidad este año no va ser muy alegre. Pero igual las personas deben tener un espíritu muy alegre y deben pensar más en el recogimiento, en la Iglesia y en la oración, ya que muchos se entregan más a lo que es la calle como el buscar licor, cuando debiera ser lo contrario porque es la venida del señor Jesús a la tierra. Hay que buscar más a Dios".
En este sentido, Elaín Ramírez de 82 años de edad expresó que existe una marcada diferencia en la celebración de la Navidad de ahora a la de antes.
Asegura que cuando era niño había más recogimiento, más comunicación y más familiaridad; casi se podía decir que era una celebración entre familias, habían cruces de alimentación o cambio de comida de una familia a otra, "se celebraba con más unción, con más espiritualidad, eso era una buena Navidad".
"He notado que se respeta y se celebra con dolor la Semana Santa más que el nacimiento del señor Jesucristo cuando debe ser la celebración igual o quizá mejor por ser la llegada de quien nos imprimió una nueva vida, un nuevo concepto de lo que es la espiritualidad. Debemos elevar más el espíritu y nuestras almas y que coja ella el brillo y el color que aspiró y conquistó Jesús, ver la luz", dijo.
Expresa que antes incluso se celebraba con más énfasis la misa del gallo realizada a las doce media noche del 24 de diciembre y ya no se celebra, se ha eliminado, o quizá modernizado.
"En las iglesias había en esa época mucha asistencia y mucho recogimiento, ahora es una fiesta más bien profana, de licores, de música y de bailes, que aunque no está mal que se haga no hay que darle más importancia a la materialidad que al espíritu, porque en esas celebraciones tan excesivamente profanas se pierde y se disipa la esencia misma del propósito de celebrar el nacimiento de Jesucristo", puntualizó.
POR QUE SE CELEBRA LA NAVIDAD
De acuerdo con el monseñor Alejandro Vásquez Pinto, la Navidad tal como la enfocamos hoy no comenzó así desde el principio, tendríamos que remontarnos al Imperio Romano.
Cuenta que dentro de ese imperio los romanos tenían un día muy especial dedicado al Dios Sol y como lo vemos en los nombres de los días de la semana, se representa a cada planeta, así el lunes es Luna, martes es Marte, miércoles Mercurio, jueves Júpiter, viernes Venus, el sábado Saturno y el domingo el día del Sol, que era lo que adoraban los romanos.
Precisamente, el 25 de diciembre manifiesta Vásquez Pinto, la noche era más larga que el día, de allí la celebración. Los primeros cristianos comenzaron posteriormente a cambiar la idea del Dios Sol o Dios Luz o a cristianizar ese día por el día de Jesús, "porque se había dicho que él era la luz del mundo y los profetas habían hablado de la luz del mundo y poco a poco esa idea se fue metiendo un poco antes del siglo IV de la era cristiana"
Relata que entonces los cristianos poco a poco lograron apartar la idea del Dios Sol (una idea idolátrica, según Vásquez Pinto) por el verdadero sol de justicia que es Jesucristo, ateniéndose a los escritos de la Biblia. Ese fue el primer punto, destaca.
El segundo punto, resalta el monseñor, fue que los cristianos empezaron a venerar la idea del pesebre, es decir, el nacimiento histórico de Jesús el 25 de diciembre, pero fundamentado en los pesebres más o menos por el siglo VI. Esto después evoluciona y se comienza a trabajar con otra idea, la idea del misterio de Jesús, ya algo más teológico. Los cristianos entonces comienzan a meditar ese misterio de Jesús, el hecho de que Dios se haya hecho hombre, de esa forma por la encarnación de Dios se va a realizar en primer lugar la salvación.
"Ese es el misterio insondable (que no se puede saber o averiguar a fondo) y es lo que celebramos ahora, más el énfasis está puesto en el hecho de que Dios se hizo hombre para salvar a los hombres", puntualizó el monseñor.