Alvarado Velloso y González Castro: Dos luminarias del Derecho Procesal Garantista
Alvarado Velloso y González Castro: Dos luminarias del Derecho Procesal Garantista
Se celebra en Panamá, desde el día 2 del corriente mes hasta el día de hoy, viernes 4, el XXXV Encuentro del Instituto Panamericano de Derecho procesal. Los organizadores de este magno evento de juristas procesalistas se concentran el Capítulo de la República de Panamá, siendo su Presidente actual, mi ex alumno, el Dr. Dionisio Rodríguez a quien se le debe reconocer ser el puntal guía para el desarrollo del evento. Destacamos el hecho de que importantes juristas patrios han contribuido con tiempo y energías, muchas horas de dedicación, al desarrollo y éxito singular del mismo, destacando, sin defecto de otros, el Licdo. Luis Carlos Cabezas, Jorge Federico Lee, Juan Kuan Guerrero (Vicepresidente del Instituto-Capítulo Panamá), Marlene Guerra, Henry Isaza, y muchos más.
El encuentro tiene como tema central a desarrollar: Hacia un verdadero proceso adversarial en Latinoamérica. Tema, per se, de singular importancia, entre tanto se perfila a desterrar del plano procesal o de los "juicios" a esa figura del juez que se entromete en todo, sin derecho ni razón, en el tema probatorio para terminar, pretextando hacer justicia, dictando una sentencia sobre pruebas oficiosas y violentando, de este modo, la razonabilidad y la logicidad propias del proceso en el que se enfrentan dos contendientes, en conflicto, respecto a un determinado bien de la vida (pretensión jurídica). Que sean las partes, conforme a los medios de confirmación procesal aportados –las pruebas- las que siembren en la inteligencia del juzgador ya bien la certeza probatoria positiva o la negativa. Y es que a ello debe atenerse el juzgador, pues mediante la sentencia a dictar solamente se debe favorecer a quien realmente ha logrado, con sus pruebas (medios de confirmación procesal), sembrar y germinar esa certeza positiva y, en consecuencia sale victorioso o triunfador en el proceso.
Figura central de este evento científico, a nivel de la ciencia procesal, lo es la persona de ADOLFO ALVARADO VELLOSO, Presidente Vitalicio del Instituto y quien fue y sigue siendo mi preceptor en la formación y la pasión que profeso al derecho procesal. Tan es así que la conferencia central, para el día del cierre del encuentro, la dará el bienquisto A. Alvarado Velloso.
Otra figura de impacto, procesalista de mucho fuste y autor de no pocas obras de derecho procesal civil y otros tantos estudios del universo forense, lo es el condiscípulo Dr. MANUEL GONZALEZ CASTRO, Profesor Titular en la Facultad de Derecho de la Universidad de Córdoba, Argentina, siendo que fue de esta seglar y prestigiosa universidad de donde emergió, con toda fuerza y arrullo, la Reforma Universitaria del año 1918, misma que permitió abrir las puertas universitarias a todo aquel que aspiraba a un título de tal magnitud, es decir, egresar de una universidad y que irradió luz al desarrollo y al libre acceso a la universidad por parte de la comunidad que aspira a tener un título, sin cortapisas de ninguna naturaleza. Esta Reforma Universitaria de 1918 (fue, sin duda alguna, un fogoso y bien liderado movimiento de proyección juvenil para democratizar la universidad y darle verdadero carácter científico al claustro universitario. Pues bien, de esa misma casa de estudio es que nos llega MANUEL GONZALEZ CASTRO y quien, durante años, fungiría como el Presidente del Capítulo Argentino del Instituto Panamericano de Derecho Procesal.
Hoy por hoy, sin duda alguna, el Garantismo Procesal enseñado por ALVARADO VELLOSO ha hecho corriente profunda del pensamiento procesal en América Latina y gran parte de Europa (España, Francia) y sus discípulos integran ejércitos de genuinos y auténticos académicos logrando permear, con sus ideas y convicciones, el procesalismo, básicamente, de nuestra América India.
Por ello ADOLFO ALVARADO VELLOSO se ha atrevido a desafiar, enfrentar, todo aquello que se ha venido presentando como "lo aceptado", "lo dado", "lo convencional", en fin, y por ello, sin temor y, hasta sacrificando relaciones de vieja data que se han sentido heridos o lastimados, obvio que subjetivamente, y en razón de su método ha tenido que cuestionar, no tan solo a los "tótem" del Derecho Procesal, sino a muchas de sus inconsistentes teorías que han generado, como él mismo enseña, una disvalioso lenguaje y vocabulario del derecho Procesal siendo que éste, en lugar de ser unívoco, deviene en un lenguaje multívoco.
En realidad, cuando ha tocado criticarlos por equívocas concepciones jurídicas y que han dado al traste con todo un sistema de libertades y de garantías procesales de raigambre fascista, ALVRADO VELLOSO y MANUEL GONZALEZ CASTRO, lo han hecho con donaire y caballerosidad.
En puridad de verdades, aunque encumbrado en las alturas del prestigio que suele otorgar el conocimiento y el dominio que demuestra cuando trata cualquier institución y los álgidos problemas del Derecho Procesal, ALVARADO VELLOSO, desde hace más de dos décadas, acompañado en las lides procesales garantistas, por figuras como MANUEL GONZALEZ CASTRO, HUGO BOTTO OAKLEY, ALFREDO LOVON, ANA CLARA MANASSERO, CLAUDIO PUCCINELLI, MAURO CHACON CORADO (Q.D.E.P.), ANDREA MEROI, y muchos más que tuvimos el grande honor de ser sus discípulos, viene aquilatando sencillez, humildad, nobleza, vertiendo conocimiento, como quien riega jardines, por toda nuestra América, y cuando se trata de defender las ideas libertarias del sistema republicano él y éstos lo hacen con gallardía y saben abogar por aquello que ALVARADO VELLOSO ha creado: un Movimiento Procesal Importante, por demás que impresionante, que da muestras palmarias de que el oficio de "hacer ciencia de la ciencia" no es nada fácil, por el contrario, es trillado, escabroso, arduo, pero que rinde sus frutos para una América, primordialmente, atosigada por un poder judicial que evidencia agotamiento, complicidad política y entrega al poder económico, perdiendo su nobleza y su misión más importante: resolver los conflictos humanos que se trasladan desde el plano de una realidad social al plano del proceso. Es allí en donde, especialmente, a mi juicio, cobra brillo y esplendor el garantismo procesal, con su norte, a capa y a espada, en la defensa plena de los derechos y libertades del hombre.
Hoy, el maestro rosarino, junto ilustres catedráticos de mucho fuste procesal y, entre ellos, resaltando a MANUEL GONZALEZ CASTRO, nos vuelve a distinguir CON SU PRESENCIA Y SABIDURÍA, especialmente en el Istmo tan querido y admirado por Simón Bolívar, en la tierra de Don Justo Arosemena, en este terruño de Victoriano Lorenzo y de Belisario Porras, de Ricardo J. Alfaro y de José Dolores Moscote, de César A. Quintero y de Juan Materno Vásquez, en fin, de todos los panameños que creemos en la libertad como faro que guía a los hombres por el buen camino que conduce a la eternidad de las ideas.
¡Dios Bendiga a la Patria!