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Ampliación y otras hazañas de la "patria nueva"


POR SOLO disponer de una oportunidad a la semana, aprovecharé para ocuparme de varios temas: la recomendación de la Conferencia Episcopal, el comunicado de la flamante "Junta Asesora de la Autoridad del Canal", la muerte anunciada (en sentido figurado, desde luego) del Defensor del Pueblo y la fragilidad de nuestra democracia.
¡Los obispos dieron en el clavo! El debate sobre la ampliación del Canal, debe ser transparente, mesurado, objetivo, equitativo y sin prisas injustificadas. La decisión que deberemos tomar es tan importante y de efectos tan trascendentes para nuestra nación y para las futuras generaciones de panameños, que sólo debemos enfrentarla cuando todos sus aspectos esenciales hayan sido abierta y transparentemente discutidos. El llamado de los obispos debiera ser escuchado con atención por los actuales gobernantes. Los promotores del proyecto deben contener su impaciencia, adoptar una actitud menos arrogante, y entender, de una vez por todas, que su obligación es tratar de convencer y no menospreciar, como ya lo han hecho en varias ocasiones, las muchas y justificadas interrogantes que el proyecto genera.
Frente al ponderado y oportuno comunicado de los obispos, la reacción del principal vocero gubernamental, el jefe de información de la presidencia y "coordinador de la estrategia de divulgación", no pudo ser más desafortunada.
A cuenta de qué, viene querer pasarse de listo, y afirmar que el señalamiento de los obispos ratifica "los señalamientos de su jefe, de que el Gabinete sólo discutirá el proyecto, después de que éste haya sido ampliamente divulgado". El caballero de marras, y su jefe, no entienden que la nación necesita tiempo para meditar; que el gobierno debe renunciar al cronograma suicida, trazado para imponer un referendo para el cual no estamos preparados. Si escucharan al pueblo y a los obispos, en lugar de comentarios "ingeniosos" imprecisos, debieran decir, con claridad: primero, que el referendo no será este año; que su fecha será determinada por un acuerdo nacional; y, tercero, demostrar que habrán y respetarán reglas justas y equitativas para la discusión pública de la propuesta.
Otro asunto, pero relacionado. Objetivamente, pregúntense ustedes: ¿qué sentido tiene "la oportuna aparición" de la "comisión asesora de la ACP", demandando que aprobemos "para ayer" el proyecto de ampliación? La explicación, es que era una etapa prevista y programada dentro de la estrategia para imponernos, a tambor batiente, el referendo y la ampliación. Los planificadores del SÍ, según su cronograma, calcularon que para estas fechas ya estaríamos preparados para la estocada final.
Uno de los cuestionamientos principales sobre el proyecto, es la incredulidad, generalizada y justificada, sobre la proclamada generosidad y el desprendimiento de las empresas usuarias del Canal, que, "a cambio de nada", aceptarán el alza de los peajes, para financiar con ellos la ampliación. Como eso nadie se lo cree, entonces, oportunamente, aparece la flamante Junta Asesora, en la que están representados los usuarios del Canal, para "asegurarnos" que "todo lo que brilla es oro". Como hace mucho tiempo que sabemos que eso no es verdad, antes que comunicados etéreos, que además nos cuestan (los gastos que ocasionan las reuniones de la Junta Asesora los pagamos nosotros), preferiríamos que nos probaran que son verdades tantas bellezas.
Como en la famosa novela, hace buen tiempo que sabemos que los días del Defensor están contados. Al caballero en cuestión no lo conozco, ni de lejos, y su suerte, después de todo lo que sobre él se ha dicho, pero, principalmente, al verlo actuar y, sobre todo, declarar, me importa muy poco. Sin embargo, no puedo sustraerme de comentar la bufonada política en que se ha convertido su "celebrado" escogimiento por la gloriosa bancada de la "patria nueva" y algunos tránsfugas de la oposición.
Recién producida la elección, desde las más altas esferas oficiales, se aclaró que de allí no habían salido instrucciones para elegirlo (ni ellos mismos se lo creen); que la elección había sido una decisión soberana de la "augusta cámara", enmarcada dentro del más acendrado respeto a la separación de los poderes; después vino el desbarajuste; el caballero tenía su pasado.
Los diputados oficialistas deambulaban turulatos. Para dar largas al asunto y ver si el escogido capeaba el temporal, inventaron la "comisión monitoreadora para vigilar el comportamiento del Defensor", mientras se corrían apuestas a favor y en contra de su permanencia en el cargo. Así estaban las cosas, cuando, de pronto, se hizo la luz.
Desde las altas esferas dictaron sentencia: el defensor debía renunciar. Pero, como el caballero se puso testarudo, no habría más remedio que echarlo y, como quien puede puede, los diputados de la patria nueva, "debidamente motivados", le encontrarán la quinta pata al gato. El resultado de este affaire, al igual que el amañado manejo del tema de la ampliación, aunque supuestamente enderezan entuertos en sentido positivo (todavía no cantemos victoria), retratan de cuerpo entero a un gobierno siempre dispuesto a sacudirse de sus culpas, a como dé lugar, y muy poco respetuoso de la ciudadanía y de las reglas de la democracia.
Los síntomas más frecuentes son dolor abdominal, casi siempre en la zona cercana al ombligo, acompañado de fiebre, náuseas, vómitos, pérdida de apetito y la necesidad de defecar o expulsar gases.
La apendicitis puede considerarse como una afección benigna, de no presentarse complicaciones graves como peritonitis, insuficiencia respiratoria o renal, las cuales se dan más en los mayores, siendo el pronóstico más oscuro.
González nunca se imaginó que una apendicitis lo dejaría postrado en la cama de un hospital, y su hija tampoco.
Ilsa pide que por humanidad se les explique cuál es exactamente el padecimiento de su padre.
Cuando Panamá América estuvo en el lugar, comprobó lo lamentable del caso.
José se veía triste y el estado en que se encuentra justifica su estado de ánimo. El es un hombre lleno de fe, pero ésta también se agota.
  • Los familiares de José González han hecho múltiples intentos por conocer detalles de su salud, sin embargo, ha sido imposible.

  • José ya casi no habla y cuando lo hace, apenas se le escucha.

101 años de Panamá América

 
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