default

Año que viene, año que se va


Ya es 1998, por lo tanto el 97 quedó atrás y fueron muchos los acontecimientos sucedidos. Pero, prefiero ubicarme en el presente, en el año actual porque lo pasado, pisado y ya está. De todo aquello debe quedarnos las enseñanzas y las experiencias, los errores y los aciertos tienen que servirnos para mejorar el futuro de Panamá.
La gente y los acontecimientos hacen las noticias que llenan los medios de comunicación, y que nos presentan como los hechos en la historia del país. Prefiero poner mis ojos y mi pluma en el futuro, en lo que sucederá, porque el 97 no podemos cambiarlo.
Somos un país hermoso, bonito, con gente especial, folclórica, con defectos y cualidades positivas que hacen del panameño personas únicas. Si aprovechamos lo que tenemos, lo que podemos ofrecer, y lo que nos pertenece, estaremos trayendo bienestar al país. Estar conscientes de lo que nos hace falta, nos permitirá enfatizar en esas necesidades para resolver los problemas que nos aquejan. No serán las luchas intestinas las que logren unirnos. Pareciera que existe una brecha entre dos grupos de panameños que se sienten diferentes entre sí. Lo peor es que esa brecha no tiene esperanzas de achicarse hasta desaparecer; esa brecha se profundiza con los desacuerdos, los desatinos, el infantilismo y el recuerdo de un pasado que no es más que eso: lo que fue, lo que sucedió. Si todos estamos dispuestos a superar diferencias, a madurar, a sentirnos más cerca de nuestros adversarios, abriremos el camino para allanar divergencias que no hacen más que separarnos.
Busquemos las diferencias que distancian y comparémoslas con lo que pueda unirnos. Estoy segura de que son más estas últimas que las primeras. ¿Por qué entonces, enfatizar en el negativismo cuando el sendero de la positividad puede traernos más beneficios?
¿Qué es la política? Es casi el arte de lo imposible; hagámoslo viable para que esa política que forma parte de la idiosincrasia panameña permita alentar una comprensión en vez de abrir las brechas a las que me he referido. Sí; desde la actividad política se va a los partidos y de allí al poder que muchos buscan para beneficio propio. ¿Es que los políticos tienen que odiarse o crear controversias para que el pueblo votante los siga? ¿o es acaso más evolucionado el entendimiento sin traiciones, sin bravuconadas, sin arrogancias, sin revanchas?
"De lo que traes llevas" dicen en mi tierra. Pero si en el 98, año de referéndum y preelectoral, ponemos en práctica ese refrán, acabaremos con lo mejor de nuestras mujeres y hombres, romperemos reputaciones, mentiremos, traicionaremos, habrá venganzas, y la patria y los ciudadanos que observan ese circo de políticos, llevarán con desconsuelo la pérdida de oportunidades para levantar la economía, para mejorar la salud y la educación, base del desarrollo que necesitamos.
Dios quiera que 1998, su majestad un año par, traiga su corona de buenaventuranza; pero sobre todo, derroche de entendimiento, de unión, de convergencia y de mucha dignidad entre nosotros.
Felicidades a todos mis amigos y que sea para nosotros un año de paz, dicha, salud, respeto y amor.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América