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Ante los pies del Nazareno de Atalaya


Pasadas las festividades carnestolendas, llega el tiempo de cuaresma y con él, la romería al Cristo Nazareno de Atalaya con la presencia de miles de panameños de distintos lugares del país y hasta del extranjero, quienes llegan hasta los pies del milagroso santo, a pedir y a pagar favores que necesitan ante la enfermedad, el infortunio y la desesperación.
Junto a ellos estaremos nosotros elevando una plegaria por el bienestar de la Patria, para que tan milagroso santo ilumine la mente de los que tienen en sus manos la responsabilidad de orientar la vida de la nación, a fin de que su gestión de gobierno conduzca al pueblo por caminos de prosperidad y desarrollo; y allí estaremos a los pies del Nazareno, al igual que los miles de peregrinos que llegan a rendir testimonio y devoción al "Padre Jesús" por sus milagros y bendiciones derramadas en horas difíciles y llenas de incertidumbre, buscando refugio y consuelo en la palabra del Señor que es amor, verdad y vida.
La presencia de tantos panameños en el pueblo de Atalaya nos habla de un crecimiento de la fe cristiana y de la permanente búsqueda de Dios. Allí estaremos.
Desde muy niño, mis padres me inculcaron visitar al milagroso santo y desde esa época hasta el presente, sigo siendo fervoroso creyente y defensor de una iglesia que ha venido interpretando el cambio de los tiempos para ponerse al servicio de los que menos tienen.
Pediremos para que el gobierno de la Patria Nueva haga los mejores esfuerzos para la concertación y reconciliación de todos los ciudadanos, de tal manera que participen las fuerzas vidas de la República (empresa privada, gobierno, universidades, iglesia, trabajadores, asociaciones cívicas y partidos políticos, etc.) en la forja de una nación llena de esperanzas y de realizaciones. Esta unidad de fuerzas vivas del país la hemos solicitado con insistencia para enrumbar a Panamá por sendas que nos lleven a un destino más prometedor; sin embargo, los intereses partidistas, ambiciones, egoísmos y rencores, etc., lo han impedido en perjuicio de una comunidad nacional que ya no puede continuar viviendo las más grandes injusticias sociales.
En este régimen gubernamental que apenas lleva seis meses de existencia, hay grandes preocupaciones por imprimir cambios de estructuras en beneficio de Panamá, ya que en una mayoría de situaciones los servicios del Estado no han venido llegando a las comunidades como debió ser en lo que respecta a vivienda, salud, educación, caminos de penetración, desarrollo agrícola, trabajo etc.
El país ya no puede soportar por más tiempo las altas tarifas de la energía eléctrica, del teléfono, del agua, de los derivados del petróleo y de los artículos de la canasta básica familiar; pero es de todos y todos tenemos que trabajar por su progreso y engrandecimiento frente a los desafíos que se nos acercan, como es el caso de la modernización y reestructuración de la Caja de Seguro Social.
Todavía hay esperanza de una Patria Nueva si la ayuda misericordiosa del Nazareno llega a la mente de los dirigentes de partidos políticos, empresarios y gobierno, para hacerles comprender que es un imperativo trabajar por la República, por la unidad, por el bien común, a fin de que desaparezca el hambre, la miseria, las enfermedades, la extrema pobreza, la injusticia social y la corrupción.
Hay todavía esperanza de salvar al país si el gobierno de la Patria Nueva da paso a la equidad y a la justicia social para que la comunidad nacional se proyecte hacia el futuro llena de motivaciones y de sueños.

101 años de Panamá América

 
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