Aporte al tema ambiental
Todos los planes de gobiernos son buenos… el problema es hacerlos realidad, y quizá por eso la ciudadanía no le presta la atención adecuada, considerándolos sólo publicidad electoral. Por eso debemos comenzar estudiando las propuestas concretas, que son las únicas que son realmente cuantificables en cuanto su ejecución. Hay tres propuestas que realmente me parecen interesantes en el plan de la Alianza por el Cambio: la utilización del etanol y de los motores flex en Panamá. Otra propuesta es la reforestación de 50,000 hectáreas en la comarca Ngöbe.
Quien ha visitado esa comarca puede reconocer el alto grado de deforestación y pobreza existente en estas regiones. La reforestación implica un beneficio inmediato: genera empleo en un área de extrema pobreza; y, a largo plazo, enriquece el valor de los activos del lugar, quizá abriendo la oportunidad a una viabilidad socioeconómica en esas comunidades, rompiendo para siempre el círculo de la pobreza. Añadiría que hay que fomentar un programa extenso de becas para jóvenes de esas comunidades y graduar profesionales encargados de la gestión ambiental, utilización y re-utilización de esos activos que hoy estamos invirtiendo. Si hacemos las cosas bien podemos transformar esta región atrasada y de extrema pobreza en una comunidad autosuficiente y ambientalmente sostenible.
La tercera propuesta es el pago por los servicios ambientales. Es una salida inteligente al problema de deforestación de las cuencas hidrográficas en todo el país, y en forma definitiva aquellos bosques cumplen una función importante a la sociedad. ¿Por qué no pagar por un servicio que nos da agua limpia y aire sin contaminantes? El programa necesita estar bien definido, pues no podemos pagar, por ejemplo, a las hidroeléctricas que usan nuestros recursos hidrológicos sin pagar, cuando nosotros sí pagamos por la electricidad que ellas producen con nuestros recursos.
Hay dos propuestas que no terminan de convencerme: la titulación de tierras en zonas protegidas: eso podría abrir “la caja de Pandora”, pues existe gran cantidad de tierras ahora protegidas, que eran privadas.
La otra es la participación ciudadana en la gestión ambiental, pues la tenemos que fortalecer. Lo que pasa en Petaquilla y cerro Chorcha es una muestra de que la ley no funciona bien: una empresa no puede continuar depredando el ambiente bajo el paraguas de recursos legales sin que la sociedad pueda hacer algo para detenerla. Tenemos que fortalecer la ley que regula los estudios de impacto ambiental, haciendo obligatorio ampliar la consulta ciudadana (en forma de referéndum regionales) en proyectos de alto riesgo ambiental, y aplicando modelos de seguimiento ambiental participativos.
Juntos tenemos que trabajar por lograr un desarrollo ambientalmente sostenible.