Aquí no pasó nada
Dije desde un principio en relación con las investigaciones sobre la corrupción en el Organo Legislativo: "aquí no va a pasar nada, el asunto le van a echar tierra". El escándalo de la corrupción legislativa se destapó con las declaraciones de "mea culpa" y las acusaciones de complicidad de actos delictivos de otros colegas que hizo el diputado Afú. Muchos de los que se levantaron la inmunidad parlamentaria para "facilitar la investigación" que adelantaba el Procurador se daban "golpes de pecho" declarando su inocencia y disfrazándose de ángeles celestiales a quienes se le acusaba "injustamente" de delitos de alta corrupción. Sin embargo, en privado, establecían estrategias para que las investigaciones no llegarán a ningún lado. Es decir, hacían todo lo contrario de lo que públicamente decían.
Varios legisladores de gobierno también fueron partícipes (de trastienda) en esta confabulación para que las investigaciones quedaran en nada. Su táctica fue clara: negar a despojarse la inmunidad, por razones de "principio" y de toda clase de "legalismos"; a la vez iniciaron una campaña para desprestigiar las investigaciones usando argumentos, por más pueriles que estos fueran, que causaron en la opinión pública mucha indignación por el cinismo de los mismos.
Estos señores -de un lado y del otro- están celebrando desde ya su éxito de "aquí no pasó nada". Se han olvidado del trágico epílogo del régimen de los militares. La soberbia y la prepotencia de los militares les cegó el entendimiento y la inteligencia al apartarse y no aplicar -especialmente en los últimos años- la norma "cuando estés arriba gobierna para cuando estés abajo". El resultado es tan reciente que resulta innecesario volver sobre ello.
Los legisladores, en su gran mayoría, han seguido disfrutando de todos los privilegios, canongías y abusos que ellos mismos se han dado y a los cuales están acostumbrados. Pareciera que a ellos no les afecta que la inmensa mayoría ciudadana condene el nepotismo, la venta de automóviles exonerados, el exceso de burocracia innecesaria (botellas), el costo de más de B/. 2 millones anuales en franquicias telefónicas y muchas otras prebendas. Serán ellos los responsables, al desatender el clamor ciudadano que condena sus acciones corruptas, que lleven al pueblo a la toma de acciones no convencionales para lograr un cambio de actitud en la moral de nuestros dirigentes políticos.
Existen en el expediente -dicen quienes lo conocen y por las diversas publicaciones que se han hecho en la prensa y las declaraciones de varios funcionarios del Ministerio Público- que los informes bancarios de muchos legisladores demuestran que son dueños de cuentas con elevadísimas sumas de dinero cuya procedencia no pueden explicar, y que podría llevarlos a la cárcel. Allí, en el propio expediente, parece estar la razón de que "esta investigación no siga profundizándose".
Nuestro Panamá es muy pequeño y lo que hoy no se sabe, mañana, sin la menor duda, se sabrá. Es sólo cuestión de tiempo; más temprano que tarde se conocerá toda la verdad por más esfuerzos que se hagan por ocultar sus delitos.
111 Varios legisladores de gobierno también fueron partícipes (de trastienda) en esta confabulación para que las investigaciones quedaran en nada.
La inconformidad ciudadana viene manifestándose lentamente, pero con creciente aumento su determinación de buscar caminos que conduzcan a implantar una ética política que enmarque en una alta moral las actuaciones de nuestros dirigentes e impida que se sigan cometiendo los abusos de hoy día.
Hay un dicho: "juega con la cadena, pero deja al mono tranquilo". Pienso que ya el "mono" de la paciencia ciudadana ha comenzado a dar muestras de peligrosa intranquilidad. Ojo, tengan mucho cuidado quienes no creen que todo lo que sube también baja; mírense en el espejo de la historia y no desprecien la voz del pueblo.
Varios legisladores de gobierno también fueron partícipes (de trastienda) en esta confabulación para que las investigaciones quedaran en nada. Su táctica fue clara: negar a despojarse la inmunidad, por razones de "principio" y de toda clase de "legalismos"; a la vez iniciaron una campaña para desprestigiar las investigaciones usando argumentos, por más pueriles que estos fueran, que causaron en la opinión pública mucha indignación por el cinismo de los mismos.
Estos señores -de un lado y del otro- están celebrando desde ya su éxito de "aquí no pasó nada". Se han olvidado del trágico epílogo del régimen de los militares. La soberbia y la prepotencia de los militares les cegó el entendimiento y la inteligencia al apartarse y no aplicar -especialmente en los últimos años- la norma "cuando estés arriba gobierna para cuando estés abajo". El resultado es tan reciente que resulta innecesario volver sobre ello.
Los legisladores, en su gran mayoría, han seguido disfrutando de todos los privilegios, canongías y abusos que ellos mismos se han dado y a los cuales están acostumbrados. Pareciera que a ellos no les afecta que la inmensa mayoría ciudadana condene el nepotismo, la venta de automóviles exonerados, el exceso de burocracia innecesaria (botellas), el costo de más de B/. 2 millones anuales en franquicias telefónicas y muchas otras prebendas. Serán ellos los responsables, al desatender el clamor ciudadano que condena sus acciones corruptas, que lleven al pueblo a la toma de acciones no convencionales para lograr un cambio de actitud en la moral de nuestros dirigentes políticos.
Existen en el expediente -dicen quienes lo conocen y por las diversas publicaciones que se han hecho en la prensa y las declaraciones de varios funcionarios del Ministerio Público- que los informes bancarios de muchos legisladores demuestran que son dueños de cuentas con elevadísimas sumas de dinero cuya procedencia no pueden explicar, y que podría llevarlos a la cárcel. Allí, en el propio expediente, parece estar la razón de que "esta investigación no siga profundizándose".
Nuestro Panamá es muy pequeño y lo que hoy no se sabe, mañana, sin la menor duda, se sabrá. Es sólo cuestión de tiempo; más temprano que tarde se conocerá toda la verdad por más esfuerzos que se hagan por ocultar sus delitos.
111 Varios legisladores de gobierno también fueron partícipes (de trastienda) en esta confabulación para que las investigaciones quedaran en nada.
La inconformidad ciudadana viene manifestándose lentamente, pero con creciente aumento su determinación de buscar caminos que conduzcan a implantar una ética política que enmarque en una alta moral las actuaciones de nuestros dirigentes e impida que se sigan cometiendo los abusos de hoy día.
Hay un dicho: "juega con la cadena, pero deja al mono tranquilo". Pienso que ya el "mono" de la paciencia ciudadana ha comenzado a dar muestras de peligrosa intranquilidad. Ojo, tengan mucho cuidado quienes no creen que todo lo que sube también baja; mírense en el espejo de la historia y no desprecien la voz del pueblo.