Artículos 13 y 13-a del Reglamento de Tránsito
La irresponsabilidad de los propietarios de vehículos, así como la de los talleres autorizados en el manejo del revisado anual de los vehículos que circulan en el territorio nacional, producen problemas como aumento de los accidentes de tránsito, y también es unas de las excusas de las aseguradoras para oponerse al seguro obligatorio de automóviles por daños y lesiones a terceras personas. Recientemente se ha debatido el tema de la posible ejecución en Panamá de un sistema de revisado de vehículos, establecido ya en países más desarrollados que el nuestro.
Sistema que sería ideal, pues el mismo minimiza la posibilidad de que las personas obtengan el revisado de manera irregular y también funciona para controlar la emisión de los gases tóxicos de los vehículos a motor, problema al que no se le ha puesto atención. Estoy seguro que la idea no prosperará, pues implica un costo un poco más elevado del revisado y nuestras autoridades primero miden el costo político antes de tomar las medidas necesarias.
Es importante advertir que no hay que crear nuevas normas para eliminar los vehículos en mal estado de las calles. La simple aplicación de los artículos 13 y 13-a, del Decreto Ejecutivo 160 de 7 de junio de 1993 que contiene el Reglamento de Tránsito de la República de Panamá, eliminaría las chatarras de nuestras calles y avenidas.
Estas normas establecen la prohibición de circulación de vehículos con neumáticos gastados, que emitan gases, ruidos o derramen combustible o sustancias tóxicas que afecten el ambiente o que transporten materiales como caliche, rocas, piedras, tosca, arena, etc. sin contar con medidas de seguridad adecuadas que garanticen la integridad física de las personas y de sus bienes. También ambos artículos prohíben la circulación de vehículos en visible estado de deterioro mecánico o de carrocería, que representen peligro para el tránsito vehicular.
222También ambos artículos prohíben la circulación de vehículos en visible estado de deterioro mecánico o de carrocería, que representen peligro para el tránsito vehicular.
La última de las normas citadas establece que los vehículos que circulen en las condiciones antes descritas y que representen peligro para la seguridad de terceros o afecten el libre tránsito, serán retirados de la vía por los agentes o policías de tránsito.
Las sanciones establecidas van desde multas hasta la cancelación de la placa única, si la condición del vehículo así lo amerita. Otras normas establecen las sanciones correspondientes para los talleres de revisado que hayan otorgado el permiso a estos vehículos en mal estado.
Al intentar aplicar estas normas surgen las voces de protestas de los paternalistas irresponsables que defienden a los pobrecitos que tienen autos muy viejos que no pueden reparar, pero no importa que maten a otros ciudadanos. También surgen los poderosos que tienen vehículos comerciales para hacer dinero, pero sin ninguna seguridad en la calle; y qué decir si uno de esos autos es de los intocables transportistas. Igualmente, surgen las protestas de los políticos en cargos oficiales altos que te dicen que hay que tomar en cuenta el costo político de la medida, no importa cuántos panameños mueran.
El otro problema para ejecutar las normas citadas es que, como vemos, tienen que ser aplicadas en las calles por los agentes de tránsito, pero ellos solamente trabajan en las horas pico y las chatarras circulan todo el día.
No se necesitan ni nuevos códigos, ni leyes ni medidas extraordinarias traídas de otros planetas, simplemente se requiere aplicar la ley por encima de las protestas de los paternalistas, los poderosos y de los que miden el costo político. Lo importante es salvar más vidas.
(hyasoc@yahoo.com)
Sistema que sería ideal, pues el mismo minimiza la posibilidad de que las personas obtengan el revisado de manera irregular y también funciona para controlar la emisión de los gases tóxicos de los vehículos a motor, problema al que no se le ha puesto atención. Estoy seguro que la idea no prosperará, pues implica un costo un poco más elevado del revisado y nuestras autoridades primero miden el costo político antes de tomar las medidas necesarias.
Es importante advertir que no hay que crear nuevas normas para eliminar los vehículos en mal estado de las calles. La simple aplicación de los artículos 13 y 13-a, del Decreto Ejecutivo 160 de 7 de junio de 1993 que contiene el Reglamento de Tránsito de la República de Panamá, eliminaría las chatarras de nuestras calles y avenidas.
Estas normas establecen la prohibición de circulación de vehículos con neumáticos gastados, que emitan gases, ruidos o derramen combustible o sustancias tóxicas que afecten el ambiente o que transporten materiales como caliche, rocas, piedras, tosca, arena, etc. sin contar con medidas de seguridad adecuadas que garanticen la integridad física de las personas y de sus bienes. También ambos artículos prohíben la circulación de vehículos en visible estado de deterioro mecánico o de carrocería, que representen peligro para el tránsito vehicular.
222También ambos artículos prohíben la circulación de vehículos en visible estado de deterioro mecánico o de carrocería, que representen peligro para el tránsito vehicular.
La última de las normas citadas establece que los vehículos que circulen en las condiciones antes descritas y que representen peligro para la seguridad de terceros o afecten el libre tránsito, serán retirados de la vía por los agentes o policías de tránsito.
Las sanciones establecidas van desde multas hasta la cancelación de la placa única, si la condición del vehículo así lo amerita. Otras normas establecen las sanciones correspondientes para los talleres de revisado que hayan otorgado el permiso a estos vehículos en mal estado.
Al intentar aplicar estas normas surgen las voces de protestas de los paternalistas irresponsables que defienden a los pobrecitos que tienen autos muy viejos que no pueden reparar, pero no importa que maten a otros ciudadanos. También surgen los poderosos que tienen vehículos comerciales para hacer dinero, pero sin ninguna seguridad en la calle; y qué decir si uno de esos autos es de los intocables transportistas. Igualmente, surgen las protestas de los políticos en cargos oficiales altos que te dicen que hay que tomar en cuenta el costo político de la medida, no importa cuántos panameños mueran.
El otro problema para ejecutar las normas citadas es que, como vemos, tienen que ser aplicadas en las calles por los agentes de tránsito, pero ellos solamente trabajan en las horas pico y las chatarras circulan todo el día.
No se necesitan ni nuevos códigos, ni leyes ni medidas extraordinarias traídas de otros planetas, simplemente se requiere aplicar la ley por encima de las protestas de los paternalistas, los poderosos y de los que miden el costo político. Lo importante es salvar más vidas.
(hyasoc@yahoo.com)