Aser Inocente
En días pasados falleció la Sra. Aser Inocente Centeno de Acevedo, ilustre dama de origen nicaragüense que emigró buscando mejores oportunidades hace casi 50 años. Sólo tuvo un trabajo y fue en las empresas Wong Chang quienes posteriormente fueron adquiridas por importadora Ricamar o lo que es hoy el Super 99.
No tenía educación universitaria por eso, empezó desde muy abajo, limpiando y acomodando secciones del almacén o de cajera. Sus méritos, dedicación, responsabilidad, puntualidad, y sobre todo su honestidad, lograron ganarse el cariño y aprecio de todos, hasta llegar a ser la jefa de personal.
La conocí desde muy niño, no tendría más de 9 años cuando visitaba el antiguo 99 de Vista Hermosa y la veía trabajando, nunca pensé que tendría el privilegio de trabajar con ella y así empezamos junto a Delia de Luzcando, la actual gerente general, la reconstrucción de una empresa quebrada y con escasas posibilidades de subsistir, pero en el camino entablamos una relación muy especial de cariño y respeto mutuo. Nunca olvidaré la forma tan suave para decirle algo tan duro a cualquiera, como tampoco su don de gente, su sonrisa angelical, y su manera simple de transmitir una idea profunda.
La lucha fue ardua pero aprendí tanto de esa gran mujer que en ocasiones me pregunto, si todos aquí tuvieran la honestidad de Aser, este país sería completamente distinto. La clave de la honestidad empieza con uno mismo, siendo honesto y correcto en todas sus formas y actuaciones. el honrado no dice que lo es y quien lo dice no lo es.
La rectitud y honorabilidad de una mujer peleando en un mundo de hombres hace desarrollar habilidades nunca imaginadas y eso fue uno de sus más grandes logros. Nunca le dijo no al trabajo y aún después de jubilada
siguió trabajando hasta que su enfermedad la obligó a retirarse.
Siempre me pregunté por qué tomaba poca agua y por qué comía toda clase de burundangas. Eso al final fue dañino para sus riñones ya que asistió durante 7 años a "dializarse" y con sus riñones deteriorados también empezó el deterioro de otros órganos vitales, pues se resistía a hacerse un trasplante.
Siempre dije que si le daban 1 millón de balboas en centavos, 20 años después estarían todos allí, intactos.
El amor de su vida era su esposo Yayo quien trabajaba en la Zona del Canal, y su razón de vivir, sus dos únicos hijos, yayito y yayita. Ellos siguen su trayectoria al pie de la letra su dedicación cristiana, su forma de ver la vida como algo inolvidable. Por eso el día de su entierro asistieron unos mariachis y tocaron unas bellas canciones después de echar varios globos al aire con bellos mensajes.
Su otra pasión eran los carnavales de Las Tablas a los cuales asistía, los veía, los gozaba sanamente a plenitud, y hasta una casa construyó allá para llevarse a su familia con ella. Además siempre me pidió que le construyeran una carretera en La Palma de Las Tablas y tengo pendiente cumplirle esa promesa y lo haré en mi vida independientemente de lo que el futuro político me depare.
La gran familia 99 está de luto y todos los que la conocimos somos fieles creyentes en que la honestidad, el trabajo arduo, la responsabilidad, la decencia y el decoro si pagan. Las mujeres como ella deben ser el ejemplo de que la superación y el crecimiento profesional en cualquier trabajo, es igual de digno que en cualquier otro, que la honradez en Panamá es una profesión en un país donde los valores morales están por el piso, el juega vivo esta a la orden del día, y se ha perdido la credibilidad en todas las instituciones públicas y también privadas, por eso yo me atrevo a decir a “sotta vocce” que Aser de Acevedo era una mujer digna de admirar e imitar.
Para aquellos que aún recordamos su cordial y efusivo saludo de “papito, papito como está” siempre la tendremos en nuestros corazones.
Zoóloga
"Hay un interés común en todos los panameños de que la fiebre aftosa no nos llegue. Habría que garantizar de que eso no ocurriera, a través de buenos mecanismos de control. Tampoco podemos negarnos a la construcción de la carretera, ya que con el mundo globalizado creo que vale la pena. Si la hacen a través de la costa me parece que la idea es buena porque así se dañaría menos el ecosistema, pero no a través del Tapón".
No tenía educación universitaria por eso, empezó desde muy abajo, limpiando y acomodando secciones del almacén o de cajera. Sus méritos, dedicación, responsabilidad, puntualidad, y sobre todo su honestidad, lograron ganarse el cariño y aprecio de todos, hasta llegar a ser la jefa de personal.
La conocí desde muy niño, no tendría más de 9 años cuando visitaba el antiguo 99 de Vista Hermosa y la veía trabajando, nunca pensé que tendría el privilegio de trabajar con ella y así empezamos junto a Delia de Luzcando, la actual gerente general, la reconstrucción de una empresa quebrada y con escasas posibilidades de subsistir, pero en el camino entablamos una relación muy especial de cariño y respeto mutuo. Nunca olvidaré la forma tan suave para decirle algo tan duro a cualquiera, como tampoco su don de gente, su sonrisa angelical, y su manera simple de transmitir una idea profunda.
La lucha fue ardua pero aprendí tanto de esa gran mujer que en ocasiones me pregunto, si todos aquí tuvieran la honestidad de Aser, este país sería completamente distinto. La clave de la honestidad empieza con uno mismo, siendo honesto y correcto en todas sus formas y actuaciones. el honrado no dice que lo es y quien lo dice no lo es.
La rectitud y honorabilidad de una mujer peleando en un mundo de hombres hace desarrollar habilidades nunca imaginadas y eso fue uno de sus más grandes logros. Nunca le dijo no al trabajo y aún después de jubilada
siguió trabajando hasta que su enfermedad la obligó a retirarse.
Siempre me pregunté por qué tomaba poca agua y por qué comía toda clase de burundangas. Eso al final fue dañino para sus riñones ya que asistió durante 7 años a "dializarse" y con sus riñones deteriorados también empezó el deterioro de otros órganos vitales, pues se resistía a hacerse un trasplante.
Siempre dije que si le daban 1 millón de balboas en centavos, 20 años después estarían todos allí, intactos.
El amor de su vida era su esposo Yayo quien trabajaba en la Zona del Canal, y su razón de vivir, sus dos únicos hijos, yayito y yayita. Ellos siguen su trayectoria al pie de la letra su dedicación cristiana, su forma de ver la vida como algo inolvidable. Por eso el día de su entierro asistieron unos mariachis y tocaron unas bellas canciones después de echar varios globos al aire con bellos mensajes.
Su otra pasión eran los carnavales de Las Tablas a los cuales asistía, los veía, los gozaba sanamente a plenitud, y hasta una casa construyó allá para llevarse a su familia con ella. Además siempre me pidió que le construyeran una carretera en La Palma de Las Tablas y tengo pendiente cumplirle esa promesa y lo haré en mi vida independientemente de lo que el futuro político me depare.
La gran familia 99 está de luto y todos los que la conocimos somos fieles creyentes en que la honestidad, el trabajo arduo, la responsabilidad, la decencia y el decoro si pagan. Las mujeres como ella deben ser el ejemplo de que la superación y el crecimiento profesional en cualquier trabajo, es igual de digno que en cualquier otro, que la honradez en Panamá es una profesión en un país donde los valores morales están por el piso, el juega vivo esta a la orden del día, y se ha perdido la credibilidad en todas las instituciones públicas y también privadas, por eso yo me atrevo a decir a “sotta vocce” que Aser de Acevedo era una mujer digna de admirar e imitar.
Para aquellos que aún recordamos su cordial y efusivo saludo de “papito, papito como está” siempre la tendremos en nuestros corazones.
Zoóloga
"Hay un interés común en todos los panameños de que la fiebre aftosa no nos llegue. Habría que garantizar de que eso no ocurriera, a través de buenos mecanismos de control. Tampoco podemos negarnos a la construcción de la carretera, ya que con el mundo globalizado creo que vale la pena. Si la hacen a través de la costa me parece que la idea es buena porque así se dañaría menos el ecosistema, pero no a través del Tapón".