Así tiene que ser
Siempre hemos sido partidarios de la necesidad que tiene el país de una concertación de fuerzas vivas, de la participación activa de todos los panameños en beneficio de la nación; pensamos que las diferencias partidistas del pasado y el presente, así como las grandes pugnas ideológicas, deben quedar atrás, para dar paso al entendimiento sincero, al trabajo constructivo, al diálogo. A la vocación por las cosas del país, a la firma determinación de reconstruir una nueva nación.
No es el momento para el revanchismo, para los intereses partidistas, para las ambiciones personales y de poder; es el momento de la patria a quien hay que dedicarle todos nuestros esfuerzos y desvelos para hacer de ella un modelo de nación forjada en la democracia, en la libertad y en la justicia social.
Tanto el nuevo gobierno como el partido perdedor deben preocuparse para que desaparezcan los odios, egoísmos, rencores que tanto daño hacen al trabajo constructivo para beneficio de todos los panameños. Ambos debieran sentarse a dialogar en torno a los problemas del país, comprendiendo que sólo la unidad y la decisión en la lucha, nos llevarán a la solución de los tantos problemas que agobian a la nación. Observamos como los triunfado- res critican, implacablemente, los errores del partido perdedor sin reconocer en él, aquellas acciones de gobierno que en alguna forma ayudarán a las grandes mayorías nacionales; los perdedores en las últimas elecciones, hacen fuerza común para combatir la gestión del Presidente Martinelli, que según el PRD no representa ningún cambio para la república.
No podemos continuar caminando en ese sendero de odios, incomprensiones y pugnas políticas. Tenemos que proponernos a ser políticos llenos de ecuanimidad, de esperanzas, de comprensión y de mucha sensibilidad, porque es la patria la que habrá de recoger ese caudal de buena voluntad y de progreso cuando todos nos unamos para alcanzar el éxito de la nación.
En la reconstrucción del nuevo Panamá tenemos que participar todos los panameños sin distingos de colores políticos, ideológicos, religiosos; todos los que anhelamos aportar el esfuerzo para la gran transformación de la república; no son los intereses partidistas lo que determinarán la reconstrucción del país. Así debe comprenderlo el nuevo gobierno y el PRD para que surja esa gran verdad de que la patria es de todos y todos debemos participar en el cambio de estructuras que el país necesita con urgencia.