Audaces transportistas
No creemos que la solución ideal para el problema del tránsito vehicular del transporte público sea el sistema de los autobuses articulados, puesto que comparativamente lo supera el monorriel. Pero nos deja estupefactos la audacia de los interesados en ese negocio que le dicen al Gobierno Nacional que no se puede hablar de licitación al respecto sin consultar con ellos o convocarán a una huelga. No entendemos cuál es el temor que han tenido los más autorizados personajes de diferentes gobiernos que no se han atrevido a enfrentarlos como merecen y de una vez por todas.
El Gobierno puede muy bien sacarlos de circulación permanentemente. Cuando amanecen con una huelga, en vez de tratar de apaciguarlos hay que pararse con firmeza y desafiarlos a que la hagan cuando quieran y aún de inmediato. Tendremos entonces la posibilidad de hacer un carnaval cancelando cupos y encarcelando dirigentes de la misma, Código Penal en mano. ¡Basta ya! El pueblo se lanzará gozoso a las calles en todo el país por considerarse liberado de una feroz tiranía que humilla, insulta a los usuarios, atropella y mata casi a diario a inocentes transeúntes fabricando seres adoloridos y enlutados por un manejo criminal en el que pareciera que hay regata para ver quién produce más viudas y huérfanos.
Se hace imperativo frenar a esos señores que no cuentan con simpatía alguna en el alma del pueblo panameño. Hay que desafiarlos en vez de temerlos, y acabar con el cinismo y la impudicia que caracteriza a estos mercaderes, cuyos peones no constituyen otra cosa que un hato de rufianes bravucones.