Balance fiscal
Las coyunturas políticas y las históricas constituyen momentos, fases y periodos que dan cuenta de una tención de la diversidad social, que se produce teniendo como eje situaciones que giran en torno a intereses económicos como políticos.
Con relación al debate que se suscitó en torno a la propuesta que presentara al país el presidente de nuestro país, quedó en evidencia que no siempre el discurso político y corporativista resulta capaz e idóneo para entender y comprender cuándo los intereses nacionales y de Estado se sobreponen sobre los propios de sectores, fracciones económicas y de capas sociales determinadas.
Los detractores de las reformas planteadas por el presidente Torrijos actuaron con una conciencia ayuna de consideraciones y proyección histórica. No fueron capaces de prever (labor de prognosis) que las reformas, hoy ley del país, prefigura un escenario que entre otros elementos, ayuda a construir un ambiente y cultura de paz necesario para reactivar la economía, valga decir, la inversión. Esta coyuntura dio cuenta de cómo el Estado, en no pocas ocasiones, actúa en defensa y sobrevivencia de las propias clases sociales en una dinámica de perspectiva histórica.
Resulta importante destacar que el pueblo llano, si bien no estuvo en las calles apoyando al presidente Torrijos, sí se identificó con la propuesta de equidad en la tributación, al punto que los sectores empresariales y la oposición política no encontraron condiciones para articular al pueblo a un programa que, reinvindicando consignas como el alto costo de la vida, reformas regresivas, etc., en su contenido real resultaba antidemocrático y perverso. Pudimos observar a un sector del movimiento sindical radicalizado que no fue capaz de ubicar dónde estaban los intereses del pueblo, y en ellos prevaleció el manejo de un alegato cuyo carácter incendiario no ocultaba sus contradicciones e incoherencia. Para estos últimos sectores no hay programa mínimo, sino máximo (la revolución proletaria). Hasta el mismo Lenin, en el proceso hacia la toma del poder, reconocía el concepto de las alianzas tácticas con los adversarios dentro y fuera del Estado. Cómo no apoyar y llegar a entendimiento con el gobierno de Patria Nueva en materia de desarrollo de inversión social y obras públicas.
Queda abierto el debate. En cuanto a la oposición política, su poca o débil influencia en el movimiento de masas quedó en evidencia al punto que se atrincheraron en las corporaciones empresariales, cual caballo de Troya para ser oposición por oposición, arrastrando a los empresarios a una lucha que en el fondo afectaba sus intereses a largo plazo.
Por otro lado, el país salió ganando porque se le introduce al sistema tributario un candado para evitar la canalla práctica de la evasión fiscal.
No está de más señalar que muchos empresarios sí lograron entender la importancia histórica de la propuesta fiscal del Presidente.
No podemos dejar de mencionar que sí hubieron algunos déficit en lo que se refiere a tender puente por parte de nuestro gobierno hacia espectros importantes de la sociedad que se identificaban con el presidente Torrijos, y en este contexto, faltó mayor disponibilidad por parte de las fuerzas políticas que le sirven de sustentación a Patria Nueva para enfrentar las mentiras y media verdades de los detractores a las reformas. Por ejemplo, no era cierto que estos últimos tenían la representatividad de la sociedad civil. Llegaron al extremo de inflar y crear organizaciones globo, que satelitalmente aparecían atribuyéndose representaciones que no tenían. La participación sí es importante, pero mal administrada amenaza la democracia y la institucionalidad.
En las toldas de la oposición política y de las corporaciones empresariales faltaron el sentido de la sensatez y la visión histórica.
(ramiroguerra50@yahoo.es)
Con relación al debate que se suscitó en torno a la propuesta que presentara al país el presidente de nuestro país, quedó en evidencia que no siempre el discurso político y corporativista resulta capaz e idóneo para entender y comprender cuándo los intereses nacionales y de Estado se sobreponen sobre los propios de sectores, fracciones económicas y de capas sociales determinadas.
Los detractores de las reformas planteadas por el presidente Torrijos actuaron con una conciencia ayuna de consideraciones y proyección histórica. No fueron capaces de prever (labor de prognosis) que las reformas, hoy ley del país, prefigura un escenario que entre otros elementos, ayuda a construir un ambiente y cultura de paz necesario para reactivar la economía, valga decir, la inversión. Esta coyuntura dio cuenta de cómo el Estado, en no pocas ocasiones, actúa en defensa y sobrevivencia de las propias clases sociales en una dinámica de perspectiva histórica.
Resulta importante destacar que el pueblo llano, si bien no estuvo en las calles apoyando al presidente Torrijos, sí se identificó con la propuesta de equidad en la tributación, al punto que los sectores empresariales y la oposición política no encontraron condiciones para articular al pueblo a un programa que, reinvindicando consignas como el alto costo de la vida, reformas regresivas, etc., en su contenido real resultaba antidemocrático y perverso. Pudimos observar a un sector del movimiento sindical radicalizado que no fue capaz de ubicar dónde estaban los intereses del pueblo, y en ellos prevaleció el manejo de un alegato cuyo carácter incendiario no ocultaba sus contradicciones e incoherencia. Para estos últimos sectores no hay programa mínimo, sino máximo (la revolución proletaria). Hasta el mismo Lenin, en el proceso hacia la toma del poder, reconocía el concepto de las alianzas tácticas con los adversarios dentro y fuera del Estado. Cómo no apoyar y llegar a entendimiento con el gobierno de Patria Nueva en materia de desarrollo de inversión social y obras públicas.
Queda abierto el debate. En cuanto a la oposición política, su poca o débil influencia en el movimiento de masas quedó en evidencia al punto que se atrincheraron en las corporaciones empresariales, cual caballo de Troya para ser oposición por oposición, arrastrando a los empresarios a una lucha que en el fondo afectaba sus intereses a largo plazo.
Por otro lado, el país salió ganando porque se le introduce al sistema tributario un candado para evitar la canalla práctica de la evasión fiscal.
No está de más señalar que muchos empresarios sí lograron entender la importancia histórica de la propuesta fiscal del Presidente.
No podemos dejar de mencionar que sí hubieron algunos déficit en lo que se refiere a tender puente por parte de nuestro gobierno hacia espectros importantes de la sociedad que se identificaban con el presidente Torrijos, y en este contexto, faltó mayor disponibilidad por parte de las fuerzas políticas que le sirven de sustentación a Patria Nueva para enfrentar las mentiras y media verdades de los detractores a las reformas. Por ejemplo, no era cierto que estos últimos tenían la representatividad de la sociedad civil. Llegaron al extremo de inflar y crear organizaciones globo, que satelitalmente aparecían atribuyéndose representaciones que no tenían. La participación sí es importante, pero mal administrada amenaza la democracia y la institucionalidad.
En las toldas de la oposición política y de las corporaciones empresariales faltaron el sentido de la sensatez y la visión histórica.
(ramiroguerra50@yahoo.es)