Buenas señales
LA COMISIÓN Económica para América Latina (CEPAL) acaba de estimar el crecimiento económico de Panamá para el año que termina en 6.5% y anticipa para el 2005 un 4.5%; menor por el hecho de las duras medidas que tomará el Gobierno Nacional con respecto a la Caja de Seguro Social y la Reforma Fiscal.
Los estimados exactos de crecimiento, no obstante, nos tienen sin cuidado. A fin de cuentas son meras especulaciones, más o menos fundadas en el comportamiento previo de las cifras que se conocen, más lo que se prevé ocurrirá hacia el cierre del año. Lo importante es que habrá un crecimiento sustancial. Los puertos siguen expandiéndose, el Canal también, igual el turismo, la construcción y las exportaciones no tradicionales.
Otro hecho cierto es que habrá también un crecimiento apreciable en el 2005. Ese año, pese a las citadas reformas, se concretará el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, terminando con la incertidumbre y abriendo las puertas a más inversiones y oportunidades. Esa ha sido la experiencia reciente de Centroamérica y República Dominicana, con su respectivo tratado.
En las grandes cadenas de almacenes de Estados Unidos, proliferan marcas famosas de ropa, con el sello "Hecho en El Salvador" y otros países del Istmo. Hay otros orígenes curiosos como Viet Nam, con camisas finas cien por ciento de algodón, a mitad de precio de productos de tejido inferior. Esa es quizás una forma de reparar el daño inferido a ese noble país tras una cruenta guerra de tres décadas. El mismo mercado estará más abierto a Panamá con el tratado.
Además, el año próximo, el nuevo gobierno contará con su primer presupuesto propio y podrá al fin desarrollar sus proyectos. Y seguramente, el impacto de esas inversiones se sentirán muy favorablemente. Igual los nuevos grandes centros comerciales recién abiertos, que tomarán vapor, bajo las alas del turismo de compra y las promociones de los nuevos hoteles.
En fin, las perspectivas del año próximo lucen muy favorables. Y lo serán mejor, cuando se definan las decisiones y se acabe con las interrogantes incertidumbre de las citadas reformas. A veces, lo que más daña es la incertidumbre y no tanto las medidas.
Los estimados exactos de crecimiento, no obstante, nos tienen sin cuidado. A fin de cuentas son meras especulaciones, más o menos fundadas en el comportamiento previo de las cifras que se conocen, más lo que se prevé ocurrirá hacia el cierre del año. Lo importante es que habrá un crecimiento sustancial. Los puertos siguen expandiéndose, el Canal también, igual el turismo, la construcción y las exportaciones no tradicionales.
Otro hecho cierto es que habrá también un crecimiento apreciable en el 2005. Ese año, pese a las citadas reformas, se concretará el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, terminando con la incertidumbre y abriendo las puertas a más inversiones y oportunidades. Esa ha sido la experiencia reciente de Centroamérica y República Dominicana, con su respectivo tratado.
En las grandes cadenas de almacenes de Estados Unidos, proliferan marcas famosas de ropa, con el sello "Hecho en El Salvador" y otros países del Istmo. Hay otros orígenes curiosos como Viet Nam, con camisas finas cien por ciento de algodón, a mitad de precio de productos de tejido inferior. Esa es quizás una forma de reparar el daño inferido a ese noble país tras una cruenta guerra de tres décadas. El mismo mercado estará más abierto a Panamá con el tratado.
Además, el año próximo, el nuevo gobierno contará con su primer presupuesto propio y podrá al fin desarrollar sus proyectos. Y seguramente, el impacto de esas inversiones se sentirán muy favorablemente. Igual los nuevos grandes centros comerciales recién abiertos, que tomarán vapor, bajo las alas del turismo de compra y las promociones de los nuevos hoteles.
En fin, las perspectivas del año próximo lucen muy favorables. Y lo serán mejor, cuando se definan las decisiones y se acabe con las interrogantes incertidumbre de las citadas reformas. A veces, lo que más daña es la incertidumbre y no tanto las medidas.