default

Campaña cívica de EPASA: alto a la muerte; paso a la vida


Cada día de la semana salimos de casa de buen humor -al trabajo, de compras, o de recreo- con intenciones de pasar una jornada tranquila. Encendemos el automóvil o subimos al bus. Luego empiezan los problemas. Entramos a una jungla de cemento. Allí impera la ley del más fuerte, en términos de velocidad o del tonelaje del vehículo. La persona más ecuánime se transforma en un sujeto vociferante, lenguaje soez, irascible conducta, que unas veces maneja a la defensiva o se convierte en un criminal virtual. Imperceptiblemente, en Panamá el tránsito vehicular ha entrado en nuestro estilo de vida, extrayendo frecuentemente lo más oscuro y vulgar de la personalidad humana.
Autoridades, jueces, policías, se resignan y parecen darse por vencidos. Así es el tránsito en Panamá con sus estadísticas de muertos y pérdidas materiales, se lamentan con triste realismo.
Ante este cuadro de indolencia y resignación, EPASA ha asumido el reto de emprender una permanente campaña cívica a través de El Panamá América, Crítica y Día a Día. El objetivo es arriesgado, pero no imposible: concienciar al panameño para que cambie sus patrones éticos sobre el tránsito. Desarrollar una campaña dirigida a la conciencia de los conductores privados y públicos de vehículos. Mostrarle las transgresiones del reglamento. Exponerle en cifras las pérdidas de vida y trastornos físicos por la misma causa. Sin embargo, no sería suficiente el recuento de la degradación incesante del reglamento de tránsito sino los conductores de vehículos públicos y privados no cambiamos por dentro, es decir sino modificamos nuestras actitudes personales en el momento de conducir.
Más allá de la luz roja que desacatamos; más allá del temerario cambio de paño en la pista; más allá de la inobservancia del límite de velocidad en las calles, carreteras y autopistas, más allá, en resumen, de todas y cada una de las infracciones, en las que late potencialmente una tragedia. Panamá dilapida dinero, tiempo, vidas, a causa de accidentes de tránsito causados por el manejo irracional y, lo que es peor, por el manejo sin ética. El tránsito vehicular es el índice más revelador del civismo y la cultura de los habitantes de un país. Debemos admitir que, si la escuela del civismo empieza por el respeto a las reglas del tránsito, estamos ahora en ínfima posición. Esta deprimente autoestima engloba tanto a conductores como a peatones. Intrínsecamente, el problema del tránsito es un problema de ética personal y social.
Las reglas más severas y punitivas serán inútiles sino eliminamos las actitudes negativas alojadas en el fondo de nuestro ser social. Porque lo fundamental es que respetemos las normas del tránsito no para evitar una multa sino para sentirnos orgullosos de ser panameños responsables, fraternos, gentiles, respetuosos de los derechos de los demás miembros de la comunidad nacional.
Contribuya a la campaña cívica de EPASA, cambiando sus actitudes al manejar un vehículo. Colabore con nosotros y por usted mismo en esta cruzada de rescate de los valores cívicos de la panameñidad.

*Miembro de la Coalición Rescate de Panamá.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América