Carmen Julia no es la piedra en el zapato
Es probable que al momento de la salida de este artículo, ya hayan transcurridos algunos días en que se produjera la separación definitiva y determinante del cargo de representante del Organo Ejecutivo y presidenta de la comisión regional de selección de nombramientos y traslados de la Región Central a la señora Carmen de Castillo.
He seguido de cerca el desenvolvimiento de esta funcionaria, conozco a muchos educadores que fueron ofendidos, humillados y que se vieron en la necesidad de tolerar sus arrogancias y soberbias. En los últimos momentos de su presencia en la comisión, incurrió en un acto que jamás se borrará del recuerdo de los educadores: logró movilizar a unidades de la Fuerza Pública para que la "protegieran de los educadores", ya que según ella, querían agredirla. Esta situación es inédita, nunca antes se había cometido tan semejante ultraje al educador, quien va en busca de una respuesta en el ministerio que se debe a ese servidor de la educación.
Si bien lo que señalamos constituye parte del perfil de conducta de esta funcionaria, realmente este no es el problema de fondo. El Director General De Educación, con la ya acostumbrada actitud de los funcionarios de este gobierno, ha tendido una cortina de humo sobre el problema real, señalando: " si la piedra en el zapato era la profesora Carmen Julia de Castillo, la misma ha sido eliminada" (El Panamá América, 10- 4- 01). La piedra en el zapato de todos los panameños es una administración en el Ministerio De Educación ineficaz, sin ninguna creatividad, dedicada a resolver las necesidades clientelistas del partido MOLIRENA por ser el Ministerio de Educación su espacio político, una administración que no ha podido definir una política educativa que tenga como alcance: El fomento de la democratización de los servicios educativos. La atención prioritaria al mejoramiento de la calidad de la educación. La adecuación de un sistema nacional de planificación y de gestión moderna descentralizada y que sea eficiente. Integrar a la comunidad en un proceso de alianzas entre los educadores, estudiantes las familias, organizaciones e instituciones de la comunidad.
El sistema educativo panameño, a consecuencia de su crecimiento y de las pocas posibilidades que permitan orientar su funcionamiento, ha entrado, desde hace mucho tiempo, en un proceso de desgaste y la desarticulación de sus niveles y modalidades educativas (Este planteamiento esta contenido en la estrategia decenal). Dentro de ese marco podemos ubicar la persistente situación de un modelo administrativo totalmente centralizador, jerarquizado, burocratizante y desfasado. Se debe tener muy en cuenta que el centro escolar es el elemento más importante del sistema educativo, por cuanto que es allí donde se realiza el proceso de enseñanza y aprendizaje, donde tiene lugar la transformación, la innovación que permitirán elevar la calidad de todos los resultados educativos.
La actual Ministra de Educación, a nuestro juicio, más que funcionaria de un gobierno cuyo carácter es transitorio y de representante dentro de ese gobierno de un partido político que por razones de una alianza electorera ocupa ese espacio, debe actuar como Ministra de Estado y darle a la educación nacional prioridad de problema de Estado, en consecuencia debe proponer e invitar a todos los actores sociales involucrados en el proceso pedagógico, y en el desarrollo nacional, a las instituciones del sector educativo y a los partidos políticos, un debate democrático en un foro nacional por la educación, para su mejoramiento y actualización.
Eso nos permitirá construir una visión de la educación panameña del futuro, lo cual nos deberá permitir realizar una revisión de los principios, estructura y funcionamiento del Sistema Educativo Nacional. Esta acción posibilitará su renovación, democratización y adecuación a los cambios acelerados, diversos y profundos que se producen en la economía, la ciencia, la tecnología, el mercado de trabajo y las teorías de aprendizaje.
El país necesita una educación democrática y de calidad, en donde todos los ciudadanos de nuestra nación tengan la posibilidad de formarse, que adquieran los conocimientos, que le permitan vivir y participar activamente en la sociedad moderna. Abrigo la esperanza que este sueño se haga realidad, de lo contrario se estarán buscando muchas más Carmen Julias, chivos expiatorios que, en su momento, a nombre de una administración ministerial de turno, de un partido político dueño de ese espacio, harán su misión y cuando fallen, como la persona mencionada, lo removerán como "piedra en el zapato"
Soy un convencido que tenemos que buscar consenso entre todos los sectores interesados en la educación nacional, en torno a la descentralización y regionalización educativa. Del mismo debe surgir una ley de la República que impulse una descentralización y un sistema de planificación con una visión y planes estratégicos. Esa gestión descentralizada no sólo debe permitir la transferencia de las funciones de traslados y nombramientos, también una mayor capacidad de decisión, programación, dirección, organización, control y evaluación de la calidad de los procesos y resultados educativos. (romagrau19@hotmail.com)
He seguido de cerca el desenvolvimiento de esta funcionaria, conozco a muchos educadores que fueron ofendidos, humillados y que se vieron en la necesidad de tolerar sus arrogancias y soberbias. En los últimos momentos de su presencia en la comisión, incurrió en un acto que jamás se borrará del recuerdo de los educadores: logró movilizar a unidades de la Fuerza Pública para que la "protegieran de los educadores", ya que según ella, querían agredirla. Esta situación es inédita, nunca antes se había cometido tan semejante ultraje al educador, quien va en busca de una respuesta en el ministerio que se debe a ese servidor de la educación.
Si bien lo que señalamos constituye parte del perfil de conducta de esta funcionaria, realmente este no es el problema de fondo. El Director General De Educación, con la ya acostumbrada actitud de los funcionarios de este gobierno, ha tendido una cortina de humo sobre el problema real, señalando: " si la piedra en el zapato era la profesora Carmen Julia de Castillo, la misma ha sido eliminada" (El Panamá América, 10- 4- 01). La piedra en el zapato de todos los panameños es una administración en el Ministerio De Educación ineficaz, sin ninguna creatividad, dedicada a resolver las necesidades clientelistas del partido MOLIRENA por ser el Ministerio de Educación su espacio político, una administración que no ha podido definir una política educativa que tenga como alcance: El fomento de la democratización de los servicios educativos. La atención prioritaria al mejoramiento de la calidad de la educación. La adecuación de un sistema nacional de planificación y de gestión moderna descentralizada y que sea eficiente. Integrar a la comunidad en un proceso de alianzas entre los educadores, estudiantes las familias, organizaciones e instituciones de la comunidad.
El sistema educativo panameño, a consecuencia de su crecimiento y de las pocas posibilidades que permitan orientar su funcionamiento, ha entrado, desde hace mucho tiempo, en un proceso de desgaste y la desarticulación de sus niveles y modalidades educativas (Este planteamiento esta contenido en la estrategia decenal). Dentro de ese marco podemos ubicar la persistente situación de un modelo administrativo totalmente centralizador, jerarquizado, burocratizante y desfasado. Se debe tener muy en cuenta que el centro escolar es el elemento más importante del sistema educativo, por cuanto que es allí donde se realiza el proceso de enseñanza y aprendizaje, donde tiene lugar la transformación, la innovación que permitirán elevar la calidad de todos los resultados educativos.
La actual Ministra de Educación, a nuestro juicio, más que funcionaria de un gobierno cuyo carácter es transitorio y de representante dentro de ese gobierno de un partido político que por razones de una alianza electorera ocupa ese espacio, debe actuar como Ministra de Estado y darle a la educación nacional prioridad de problema de Estado, en consecuencia debe proponer e invitar a todos los actores sociales involucrados en el proceso pedagógico, y en el desarrollo nacional, a las instituciones del sector educativo y a los partidos políticos, un debate democrático en un foro nacional por la educación, para su mejoramiento y actualización.
Eso nos permitirá construir una visión de la educación panameña del futuro, lo cual nos deberá permitir realizar una revisión de los principios, estructura y funcionamiento del Sistema Educativo Nacional. Esta acción posibilitará su renovación, democratización y adecuación a los cambios acelerados, diversos y profundos que se producen en la economía, la ciencia, la tecnología, el mercado de trabajo y las teorías de aprendizaje.
El país necesita una educación democrática y de calidad, en donde todos los ciudadanos de nuestra nación tengan la posibilidad de formarse, que adquieran los conocimientos, que le permitan vivir y participar activamente en la sociedad moderna. Abrigo la esperanza que este sueño se haga realidad, de lo contrario se estarán buscando muchas más Carmen Julias, chivos expiatorios que, en su momento, a nombre de una administración ministerial de turno, de un partido político dueño de ese espacio, harán su misión y cuando fallen, como la persona mencionada, lo removerán como "piedra en el zapato"
Soy un convencido que tenemos que buscar consenso entre todos los sectores interesados en la educación nacional, en torno a la descentralización y regionalización educativa. Del mismo debe surgir una ley de la República que impulse una descentralización y un sistema de planificación con una visión y planes estratégicos. Esa gestión descentralizada no sólo debe permitir la transferencia de las funciones de traslados y nombramientos, también una mayor capacidad de decisión, programación, dirección, organización, control y evaluación de la calidad de los procesos y resultados educativos. (romagrau19@hotmail.com)