Carta al Director
Es lamentable que notas sin la debida fundamentación estén circulando como noticias en Panamá, especialmente sobre un tema tan sensitivo como lo son supuestos vínculos de personeros del gobierno con el narcotráfico. Esto debe instar a la reflexión del gremio periodístico.
En efecto, desde la época del General Manuel A. Noriega, este ha sido un espectro que todos los gobiernos desde 1989 han querido exorcizar, pero queda el hecho inconveniente que la evidencia en ese caso era circunstancial y se basó en declaraciones de terceros, a quienes se les rebajaron sentencias a cambio de narrativas favorables para el caso de la fiscalía.
No existieron, a lo largo del proceso, evidencias como aquellas que hoy cuenta el gobierno estadounidense, por ejemplo,
para el caso Murcia, donde existe un extenso rastro de papel que pone en evidencia el blanqueo de capitales.
Sin duda, Noriega merece el oprobio del pueblo panameño por su rol en los horrores cometidos durante su tutela del gobierno, pero no podemos servirnos de esto para esconder verdades inconvenientes.
Y es así, que tenemos otra verdad inconveniente: hasta ahora, las aseveraciones del periódico El País de Costa Rica carecen de fundamento, y demuestran las ansias de poder de la clase política panameña, que busca atizar y servirse de una situación de inestabilidad, ante su falta de interés y capacidad de jugar, en buena lid, en un contexto democrático y transparente.
Ningún gobierno está
exento de falta, y le corresponde al verdadero periodismo denunciar estos males, y a la vez, denunciar a quienes ejercen el periodismo para servirse del rumor.
Saludos cordiales,