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Carta a un mundo ciego, sordo y atemorizado


Hace ya más de tres años que Israel había abandonado, debido a presiones externas e internas, la Franja de Gaza.

Hace ya casi dos años que Hamas, movimiento islámico terrorista apoyado y armado por Al-Qaeda, Irán y Siria, ha tomado el poder en Gaza, a través de un golpe armado en el que no faltaron escenas sangrientas y brutalidad sin límites.

Desde entonces, ese movimiento islámico fundamentalista, que no reconoce el Estado de Israel y apoyado por una organización terrorista internacional y por dos países miembros de la ONU, ha bombardeado constantemente, un día mas, un día menos, las poblaciones de Israel que tiene al alcance de sus armas -misiles y morteros. El alcance de esos misiles ha ido aumentando a medida que los países que apoyan y arman el Hamas le proveen con material bélico, y llega hoy a 40 kilómetros, lo que coloca como posibles blancos las ciudades de Sderot, Netivot, Ofakim, Ashkelon, Ashdod, Kiriat Gat, Kiriat Malachi, Gedera, Nes Tziona y Beer Sheba. Eso, además de decenas de colonias agrícolas y pequeñas aldeas.

Cientos de miles de ciudadanos de Israel están hoy en día bajo la amenaza de misiles o bombas de mortero, proyectiles que caen diariamente en territorio de Israel -y en el mundo entero nadie hace nada ni a nadie le importa. ¿Cuál sería la actitud de Francia, España -o Rusia- si eso ocurriera durante meses y meses en alguna de sus fronteras?

Hamas juega con ventaja, la misma ventaja que tiene el Hizballah en el Líbano -un escudo humano formado por civiles inocentes, y sabe muy bien que toda acción militar que Israel decida llevar a cabo tendrá como consecuencia la muerte de muchos de esos inocentes. La vida humana, lo han demostrado claramente ya por decenas de años, no tiene ningún valor para un islam fanático que ha dejado de lado hace mucho todos los valores morales, un islam cuya ceguera fanática es una amenaza real al mundo civilizado en su totalidad.

Ese mismo mundo, atemorizado, calla y mira hacia otro lado, dejando que Israel se las arregle, y siempre dispuesto a censurar a Israel -pero nunca, nunca, al islam fanático. Toda acción que Israel se ve obligada a realizar para tratar de reducir los ataques de Hamas, es inmediatamente blanco de críticas y censuras.

Esta carta, que sin muchas esperanzas, envío hoy a algunos amigos, es simplemente un aviso más que, casi seguro, pasará desapercibido o será ignorado como una tontería más de alguien sin importancia. Sin embargo, en Israel somos muchos los "alguien sin importancia" y juntos hemos conseguido construir un país del cual podemos estar orgullosos, conscientes de nuestros defectos, pero aún así seguros de representar en esta parte del mundo algo mejor, mucho mejor, de lo que pueden presentar nuestros vecinos.

Y no pensamos dejar que destruyan 60 años de construcción y realización aquellos que representan el fanatismo, la intolerancia y el retroceso de la civilización.

La democracia es muy importante ??"pero también es necesario defender nuestra integridad nacional. Muchos países no se atreven a enfrentar la realidad- y esa realidad los está destruyendo paso a paso, desde dentro.

101 años de Panamá América

 
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