Cazadores de cárteles
Recientemente se realizó en Berlín la IX Conferencia Internacional sobre Competencia (Internationale KartellKonferenz) con el patrocinio de la Fundación Konrad Adenauer y del gobierno alemán. En esta reunión se analizó el tema de las prácticas monopolísticas, la posición de dominio, la tendencia de las megafusiones, las políticas regionales de competencia y la necesidad ineludible de combatir el peligro más serio a las economías de libre mercado, como son los cárteles.
A la conferencia asistieron los jefes de agencias de competencia de más de 85 países y los ministros de comercio de la Unión Europea. Digno de resaltar fue la participación Karl Van Miert, Comisionado de Competencia de la UE, quien consideró la fusión de McDonnell-Boeing como punto crucial entre las relaciones de Estados Unidos con la UE, y la de Joel Klien, Sub-procurador de EEUU, mejor conocido como "Kartellbuster" por su posición determinante en el juicio contra Microsoft por prácticas monopolísticas.
El tema central de la Conferencia giró en torno al consenso logrado por las agencias de competencia en fortalecer el proceso de globalización y declarar la guerra a los cárteles, especialmente en países que no tienen legislaciones antimonopólicas o donde el marco legal institucional es muy incipiente y no genera la fuerza necesaria para su exterminación.
También quedó claro que la estructura más susceptible para la "cartelización" es el mercado oligopólico, en donde existe una cantidad limitante de empresas. De esa forma se definió que un cártel es una organización de empresas independientes que producen bienes similares, que trabajan conjuntamente para elevar los precios y restringen la producción. El precio del cártel es muy superior al costo marginal y genera una enorme renta monopólica, además de que se desabastece el mercado y se perjudica aún más al consumidor.
Existen ejemplos fehacientes de cárteles a nivel mundial. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), las Conferencias marítimas (navieras), fabricantes en industrias altamente concentradas como farmacéuticos, petroquímicos y equipos de telecomunicaciones y turbinas, además de varias aerolíneas en algunos mercados específicos. En Panamá, la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) demandó en diciembre de 1997 a las empresas harineras por prácticas monopolísticas, situación que, en base a la definición anterior de cártel, pudieran considerarse como un cártel nacional y por ende representaban un peligro para la economía de libre mercado que oportunamente el actual gobierno ha querido implementar a través del Programa de Políticas Públicas para el Desarrollo (Primera Ronda de Reformas Económicas).
Los cárteles producen una pérdida para la economía y el bienestar de los consumidores: encarecen artificialmente los productos relacionados, impiden la asignación eficiente de recursos y el país pierde competitividad. Pero lo más grave es que las empresas se apoderan indebidamente de una parte del excedente del consumidor.
La conferencia de Berlín será también recordada por las declaraciones del señor Klien en contra de la posición monopolística de American Airlines, Delta Airlines y Northwest por desplazar a tres competidores utilizando tácticas predatorias cuando intentaban ingresar al mercado de Dallas, Texas.
Lo medular de esta reunión fue el compromiso de que las agencias como CLICAC adopten mecanismos para fortalecer y salvaguardar el proceso de libre competencia, establecer la coordinación para la prevención de las prácticas restrictivas de la competencia, realizar estudios sobre el comportamiento del mercado para detectar distorsiones en el mercado que afecten a los consumidores, y propiciar la eliminación de tales prácticas mediante su divulgación.
No escapa del sentido común que los cárteles, al verse afectados por la implementación de las políticas de competencia, consideran esta lucha ilegal e inconstitucional. Para aquellos que aún no comprenden la filosofía de la Ley 29 de 1996 y la Misión de la CLICAC, es importante señalar que la lucha en contra de los cárteles es nuestra máxima prioridad porque representan el mayor peligro para el bienestar de todos los panameños, y no permite que la rebaja arancelaria se refleje en precios bajos para los productores y consumidores.
Mi opinión es que las empresas deben procurar entender cuáles son las reglas claras del mercado, y que comprendan que la CLICAC ha sido llamada para hacer cumplir la Ley 29 de 1996 que está vigente dentro del marco legal constitucional. Reiteramos que las empresas deben cumplir con las disposiciones legales, no sólo porque la CLICAC puede sancionarlos, sino porque nace de cada uno de ellos obedecer las leyes, y así poder todos adquirir una verdadera cultura de competencia. De lo contrario, tendrán que enfrentarse a los "KartellBusters" que garantizarán a través del cumplimiento de la ley, la erradicación de las prácticas monopolísticas y la exterminación de los cárteles.
A la conferencia asistieron los jefes de agencias de competencia de más de 85 países y los ministros de comercio de la Unión Europea. Digno de resaltar fue la participación Karl Van Miert, Comisionado de Competencia de la UE, quien consideró la fusión de McDonnell-Boeing como punto crucial entre las relaciones de Estados Unidos con la UE, y la de Joel Klien, Sub-procurador de EEUU, mejor conocido como "Kartellbuster" por su posición determinante en el juicio contra Microsoft por prácticas monopolísticas.
El tema central de la Conferencia giró en torno al consenso logrado por las agencias de competencia en fortalecer el proceso de globalización y declarar la guerra a los cárteles, especialmente en países que no tienen legislaciones antimonopólicas o donde el marco legal institucional es muy incipiente y no genera la fuerza necesaria para su exterminación.
También quedó claro que la estructura más susceptible para la "cartelización" es el mercado oligopólico, en donde existe una cantidad limitante de empresas. De esa forma se definió que un cártel es una organización de empresas independientes que producen bienes similares, que trabajan conjuntamente para elevar los precios y restringen la producción. El precio del cártel es muy superior al costo marginal y genera una enorme renta monopólica, además de que se desabastece el mercado y se perjudica aún más al consumidor.
Existen ejemplos fehacientes de cárteles a nivel mundial. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), las Conferencias marítimas (navieras), fabricantes en industrias altamente concentradas como farmacéuticos, petroquímicos y equipos de telecomunicaciones y turbinas, además de varias aerolíneas en algunos mercados específicos. En Panamá, la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) demandó en diciembre de 1997 a las empresas harineras por prácticas monopolísticas, situación que, en base a la definición anterior de cártel, pudieran considerarse como un cártel nacional y por ende representaban un peligro para la economía de libre mercado que oportunamente el actual gobierno ha querido implementar a través del Programa de Políticas Públicas para el Desarrollo (Primera Ronda de Reformas Económicas).
Los cárteles producen una pérdida para la economía y el bienestar de los consumidores: encarecen artificialmente los productos relacionados, impiden la asignación eficiente de recursos y el país pierde competitividad. Pero lo más grave es que las empresas se apoderan indebidamente de una parte del excedente del consumidor.
La conferencia de Berlín será también recordada por las declaraciones del señor Klien en contra de la posición monopolística de American Airlines, Delta Airlines y Northwest por desplazar a tres competidores utilizando tácticas predatorias cuando intentaban ingresar al mercado de Dallas, Texas.
Lo medular de esta reunión fue el compromiso de que las agencias como CLICAC adopten mecanismos para fortalecer y salvaguardar el proceso de libre competencia, establecer la coordinación para la prevención de las prácticas restrictivas de la competencia, realizar estudios sobre el comportamiento del mercado para detectar distorsiones en el mercado que afecten a los consumidores, y propiciar la eliminación de tales prácticas mediante su divulgación.
No escapa del sentido común que los cárteles, al verse afectados por la implementación de las políticas de competencia, consideran esta lucha ilegal e inconstitucional. Para aquellos que aún no comprenden la filosofía de la Ley 29 de 1996 y la Misión de la CLICAC, es importante señalar que la lucha en contra de los cárteles es nuestra máxima prioridad porque representan el mayor peligro para el bienestar de todos los panameños, y no permite que la rebaja arancelaria se refleje en precios bajos para los productores y consumidores.
Mi opinión es que las empresas deben procurar entender cuáles son las reglas claras del mercado, y que comprendan que la CLICAC ha sido llamada para hacer cumplir la Ley 29 de 1996 que está vigente dentro del marco legal constitucional. Reiteramos que las empresas deben cumplir con las disposiciones legales, no sólo porque la CLICAC puede sancionarlos, sino porque nace de cada uno de ellos obedecer las leyes, y así poder todos adquirir una verdadera cultura de competencia. De lo contrario, tendrán que enfrentarse a los "KartellBusters" que garantizarán a través del cumplimiento de la ley, la erradicación de las prácticas monopolísticas y la exterminación de los cárteles.