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Cero tolerancia a la violencia contra las mujeres


Durante mucho tiempo, la agresión y el maltrato fueron considerados asuntos privados, íntimos, al punto que la experiencia de una mujer violada, una esposa o compañera golpeada o una trabajadora hostigada sexualmente, eran temas que se mantenían silenciados; considerados como algo normal, pero que se desarrollaban bajo la mirada cómplice de la tolerancia social y estatal.
Fue a partir de la década del 70 que gracias a las acciones y las denuncias de los movimientos de mujeres, se logró sacar a la luz y poner en el debate público internacional, los delitos que implican el maltrato y la violencia contra las mujeres. A partir de entonces, las mujeres organizadas no perdieron la oportunidad de visibilizar y proponer en distintos foros mundiales, el debate sobre el tema de la violencia contra las mujeres; esfuerzo que encontró sustento en las tres Conferencias sobre la Mujer de Naciones Unidas realizadas en México (1975), Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Beijing (1995), así como en diversos instrumentos como la Convención para la Eliminación de todas las Formas de discriminación contra la mujer (1979), en la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos (Viena 1993). Esta última conferencia fue fundamental para dar relevancia al problema de la invisibilidad de la violencia contra las mujeres, siendo tal vez el mayor logro que la Declaración de Viena, suscrita por 171 gobiernos, reconociera formalmente las diferentes formas de violencia contra las mujeres como violación a los derechos humanos.
Posterior a dicha declaración, la Organización de Estados Americanos, expidió la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la Mujer (Convención de Belem Do Para, 1994); convención ratificada por Panamá el 20 de abril de 1995 y que sirvió de fundamento para que el gobierno panameño creara la Ley 27 de 1995 sobre Violencia Intrafamiliar, modificada 6 años después mediante la Ley 38 de 2001.
Ciertamente, es mucho lo que el país ha avanzado en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, pero a pesar de contar con estas herramientas legales que sin duda son importantes, es poco el avance que se ha logrado en el cambio de las actitudes patriarcales y machistas de una gran parte de la población masculina, que sigue considerando a las mujeres como "objetos" de su propiedad.
Este 25 de noviembre, y todos los días del año, debemos llamar a la reflexión y renovar el compromiso de hacer visible la violencia contra las mujeres, promoviendo las denuncias, empoderando a las mujeres para resistirla y sobrevivir a ella, exigiendo su castigo y luchando por transformar las condiciones que la generan.
  • La basquiña o chambra se considera una prenda de vestir diaria. Era el traje de trabajo, de entre casa.

  • Con la basquiña se utilizan una o dos cadenas (Cadena Chata), además de la cinta negra y para complementar se utilizan: Una sortija de manito, o agua marina.

101 años de Panamá América

 
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