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Chapultepec (II)


En 1945, en la ciudad de México, se reunió la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz. En ella se aprobó, en la sesión plenaria del 6 de marzo, el Acta de Chapultepec, antecedente inmediato y directo del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, el TIAR, suscrito en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, el 2 de septiembre de 1947. Panamá fue uno de los suscriptores originales de ese tratado. También fue producto de esa conferencia cimera de 1945 la convocatoria en 1948, en Bogotá, Colombia, de la Novena Conferencia Internacional Americana en la que fue formalmente creada la Organización de los Estados Americanos.
El TIAR, cuya última invocación se produjo a raíz de los ataques terroristas contra los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, ha sido la piedra fundamental del Sistema Interamericano de Defensa Colectiva. Su enunciado principal establece que un ataque a cualquiera de sus estados parte debe considerarse como un ataque contra todos, al que todos debemos igualmente responder.
Cinco días antes de aquellos trágicos sucesos, el presidente Fox, de México, en un discurso pronunciado en el Salón de las Américas, en la sede de la OEA en Washington, había anunciado que su país había decidido iniciar consultas con las otras naciones del continente para eventualmente retirarse del TIAR.
La denuncia del tratado, o sea el aviso de la decisión de desvincularse del mismo, fue concretada el pasado 6 de septiembre de 2002, por lo que acuerdo al procedimiento previsto en el mismo, transcurridos dos años a partir de esa fecha, México dejará de ser parte del TIAR.
El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca fue producto de la posguerra. Hoy, de manera general se reconoce que el marco de circunstancias que le dieron vida dejó de existir cuando concluyó la confrontación este-oeste. Nuevas realidades han dejado atrás las doctrinas de defensa basadas en esquemas militares tradicionales. La seguridad que se pretendió garantizar con el TIAR ahora se encuentra amenazada, se coincide, por nuevos y mucho más amplios factores impensados en 1947.
Con el anuncio hecho por el presidente Fox parecía haberse iniciado el proceso para la revisión o sustitución del TIAR. Sin embargo, el ataque terrorista del 11/9/2001 alteró el curso que parecía lógico. Una de las consecuencias directas de esos trágicos sucesos fue la decisión de adelantar la Conferencia Hemisférica de Seguridad, originalmente prevista para el año 2004, para mayo de 2003, y para la que México ha ofrecido la sede y que, con toda seguridad, será conocida como Chapultepec II.
La Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz (Chapultepec I), como demostraron sus resultados, fue una de las más trascendentales para la estructuración del Sistema Interamericano y sus efectos todavía perduran. La nueva versión de esa histórica cita continental aún está plagada de interrogantes que hacen difícil predecir su éxito.
La seguridad no puede continuar siendo concebida con los criterios ya superados del enfoque tradicional. Sobre eso hay un claro consenso, como quedó demostrado en la Declaración de Bridgetown, Barbados, aprobada por la última Asamblea General de la OEA, bajo el título "Enfoque multidimensional de la Seguridad Hemisférica". En ella se abre el camino para convenir un nuevo concepto de seguridad que abarque "aspectos políticos, económicos, sociales, de salud y ambientales", en adición a los tradicionales.
El tiempo que resta hasta la nueva cita de Chapultepec es considerablemente breve y todavía se requiere construir el consenso necesario para decidir hasta dónde queremos avanzar. Por lo pronto, debido a la secuela de los actos terroristas contra los Estados Unidos y la relevancia que ha adquirido la lucha mundial contra el terrorismo, perece muy difícil pensar en la sustitución del TIAR, y también lo es poder concretar, en tan corto período, un nuevo y amplio enfoque de la seguridad que recoja las ambiciosas expectativas de la Declaración de Bridgetown.
La señora Lidia, quien aún no alcanza la plena resignación, considera que lo que desencadenó el trágico desenlace en el caso de su hija "fue el tiempo que demoraron en atenderla".
Además se pregunta por qué si Nieves había acudido en dos ocasiones a hacerse la terapia, y a pesar de ello, persistía su agitación, no fue hospitalizada o, al menos, dejada en observación.
Sus dudas siempre persistirán. Sobre todo por el control que Nieves mantenía sobre su enfermedad. "Siempre que me faltaba el aire, ella me decía no te desesperes, respira hondo y te vas a componer", pues esa era su fórmula para controlarse.
Ahora, sus esfuerzos están concentrados en ayudar a sus nietas, en especial a la que ha presentado la enfermedad. "Tenemos muchos más cuidados con ella, se le dan sus medicamentos a tiempo y usa mucho la medicina alternativa. "Gracias a Dios, desde que murió la mamá sólo le ha dado una crisis".
Solicitó a los médicos que busquen otras alternativas, porque si a Nieves le estaban haciendo la terapia y no le funcionó, debieron recetarle otra "cosa".
Además, deben dar prioridad cuando un asmático llega en busca de atención médica, pues nadie sabe las condiciones de esa persona, para que no le pase "lo que a mi hija".

101 años de Panamá América

 
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