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Charles Darwin, el más grande naturalista de todos los tiempos


Al cumplirse en este mes de febrero ciento noventa años del nacimiento de Carlos Roberto Darwin, me siento motivado a compartir con usted, amigo lector, algunos comentarios y reflexiones acerca de la extraordinaria vida y obra de Darwin, quien es considerado como una de las personalidades científicas más destacadas del milenio que ahora concluye.
Carlos Roberto Darwin (Charles Robert, en inglés), nació el 12 de febrero de 1809 en la ciudad inglesa de Shrewsbury. Desde muy joven mostró gran inclinación por el estudio de la naturaleza, lo cual se reflejaba en su marcado interés por conocer los nombres de las plantas, observar las costumbres de las aves y coleccionar sus huevos (sólo tomaba uno de cada nido), así como muestras de minerales, insectos(los que encontraba muertos), conchas de moluscos marinos. Otra de sus aficiones era la pesca, pero no usaba carnadas vivas, pues era una persona muy compasiva, con profundo sentido cristiano y humanitario, a quien también le agradaba la lectura de libros diversos, prefiriendo aquellas materias o temas más difíciles.
Por sugerencia de su padre (la madre de Darwin murió cuando él tenía apenas ocho años), inició estudios de Medicina y Teología, sin llegar a terminarlos, ya que se había convencido de que su verdadera vocación era la Historia Natural, que en ese tiempo consistía en una combinación de Botánica, Zoología y Geología. A los diecisiete años, ya asistía a reuniones de sociedades científicas y ofrecía disertaciones. Al cumplir los veintidós años ya era un naturalista experto y supo aprovechar la oportunidad de viajar alrededor del mundo precisamente como naturalista a bordo del Beagle, aunque sin recibir ningún tipo de remuneración. Este largo viaje duró casi cinco años ( se inició el 27 de diciembre de 1831 y finalizó el 2 de octubre de 1836).
El mismo le permitió a Darwin observar y estudiar la flora, la fauna, los fósiles y la geología de "exóticos" lugares de Sudamérica, Africa y Oceanía.
Dos años después de regresar de su viaje a bordo del Beagle, Darwin se casó con su prima Emma Wedgwood, quien le dio diez hijos, de los cuales sólo sobrevivieron siete. Toda la información recopilada por Darwin durante su viaje le sirvió de base para escribir una serie de obras de gran trascendencia histórica. La primera gran obra de Darwin fue publicada en 1859 bajo el título "El origen de las especies". Los 1250 ejemplares de este libro fueron comprados el mismo día que salió a la venta. En esta grandiosa obra Darwin presenta por primera vez evidencias claras y convincentes acerca de la "Teoría de la evolución biológica".
La segunda obra más importante y polémica de Darwin apareció en 1871 con el título "El origen del hombre", en cuyo primer capítulo se incluyen abundantes "pruebas de que el hombre desciende de una forma inferior". Entre las demás publicaciones del genial naturalista inglés se pueden mencionar las siguientes: "Zoología del viaje del Beagle" (1862), "Variación de los animales y las plantas en Régimen de Domesticidad" (1868), "La expresión de las emociones en el hombre y los animales"(1872), "Plantas trepadoras"(1875), "Efectos de la autofertilización y de la fertilización cruzada en el reino vegetal"(1876), "La capacidad de movimiento en las plantas" (1880) y "La formación del mantillo vegetal por la acción de las lombrices" (1881).
Carlos Darwin murió en Down, cerca de Londres, el 19 de abril de 1882, dejando una grandiosa contribución científica que fue el resultado de su "pasión ardiente y constante por la ciencia, su paciencia ilimitada para reflexionar largamente sobre cualquier tema, su laboriosidad en la observación y recolección de datos, así como su gran inventiva y sentido común".

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