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Cifras, constituyente y posturas


Leyendo la separata publicada por este diario, en la cual hace un recuento de posiciones y estadísticas sobre las constituciones que hemos tenido y la repetición en el tiempo de sus normas, con algunas variantes, en adición a llevar un mensaje abierto anticonstituyente, reiterado en parcializados y poco comunes Pulso de Panamá, enfoca el tema al margen de realidades que, a mi juicio, son inobjetables.
He reconocido públicamente mi acercamiento al tema de la Constituyente por razón de la crisis institucional que se ha venido agudizando en los últimos tiempos, que nadie se atreverá a negar, han sido fecundos en todo tipo de tropelías institucionales. Nadie cree ya en nada y es en estos momentos cuando puede surgir la invocación del poder constituyente del pueblo. En 1999, cuando junto al Dr. Ricardo Arias Calderón y otros destacados panameños, trabajamos el programa de gobierno que distinguió la oferta electoral de Alberto Vallarino, plasmamos en la parte pertinente a la Constitución Nacional, ciertas ideas que se han venido repitiendo en el tiempo, como temas que se deben introducir en una nueva Carta. Esos temas siguen vigentes y se deben añadir a la lista otros, más de sentido moral que político, precisamente por la inmoralidad reinante, tal y como los incluye la Propuesta Endara.
En aquel momento, analizamos la Constituyente como una fórmula de modificación. Con prudencia decidimos no adentrarnos en el tema de manera tajante y preferimos refugiarnos en la fórmula de aprobación "por los mecanismos constitucionales que buscaremos para tales propósitos". A la sazón, cuatro años atrás, la institucionalidad no estaba ni próxima a los niveles de incredulidad y desprestigio en que se encuentra hoy día. No había habido CEMIS ni soborno en la elección de magistrados, ni los escándalos repetidos que han distinguido a este quinquenio. En pocas palabras, el sistema aún no había colapsado. Aunque sabíamos que si ganaba el gobierno actual, como en efecto sucedió, iban a realizar una mala gestión, jamás pensamos, por lo menos yo, que iban a deslucirse en la forma como lo han hecho. Por ello, hoy apoyo la Constituyente, ya que el cambio debe ser producido por medios que sean aceptados por el pueblo y no por instituciones descalificadas moralmente para propiciarlos. No hay otra.
La separata esboza comparaciones entre las distintas constituciones del siglo pasado y establece una duda maliciosa en cuanto a que difícilmente una nueva constitución será mucho más diferente que la actual -1983-, la que, de manera clara, es una muy distinta a la que se diseñó Torrijos a su conveniencia en 1972. Claro, si planteamos cambios cosméticos, de seguro esa afirmación resultaría cierta. Sin embargo, dicha separata es un documento que lleva implícito un mensaje que confunde a la opinión pública y a todas luces plantea de manera desproporcionada, los sustentos que apoyan la reforma que por la vía de dos Asambleas ha planteado el binomio PRD-PP, deseando reafirmar que la institucionalidad se vería amenazada si se hace una nueva constitución invocando el poder soberano del pueblo. Es claro el mensaje. Se identifica el mismo con los planteamientos personales y políticos de quien funge desde hace poco como su sub-director y uno de los mayores voceros de los partidos proponentes de la reforma que el pueblo en su mayoría rechaza.
Sinceramente me sorprende la línea editorial que este señor ha impreso en este apreciado diario. Es, pareciera, igual a la que sigue el programa televisivo en el que diariamente participa el subdirector, en donde no es la objetividad uno de sus distintivos.
Los argumentos planteados van desde argumentar que la Constituyente es una forma extra constitucional y que, por lo tanto, puede ser calificada por la Corte Suprema de Justicia como inconstitucional si se produce la impugnación, hasta invocar el consabido estribillo de la alteración del "clima propicio para las inversiones" producto de la inestabilidad que crea, entre otras falsedades. Sobre este último punto, pregunto, ¿hay hoy algún clima propicio para invertir en este país, con las instituciones en el nivel de desprestigio en que se encuentran? La forma como nos ven desde afuera, también es relativa. Por razones profesionales, tengo acceso frecuente a los reportes que desde afuera hacen empresas que evalúan el desenvolvimiento económico de los países de la región. Créanme, el último que revisé se refería a un Panamá bien diferente del que realmente vivimos hoy. Si lo hubiera redactado el ministro Escalona no fuera tan distorsionado.
¿Alguien ha visto el comunicado del Departamento de Estado emitido a raíz de la visita del Secretario Powell a Panamá, recientemente? Aparte de reducido, habla de un Panamá muy distinto del que retrató de cuerpo entero la embajadora Watts semanas atrás, aunque ahora dicen que le habló al mundo desde Panamá. Como ven, pocas veces se observa coherencia en estos aspectos. Nadie viene a un país a invertir cuando tiene que propiciar la corrupción para poder entrar, independientemente de que estemos o no discutiendo una reforma constitucional. Es la corrupción y la falta de instituciones el más grande freno a cualquier inversión local o extranjera.
Es claro que la reforma que impulsan los dos partidos mencionados busca hacer cambios para que nada cambie. Ya lo he dicho antes. El PRD sin el estatus quo imperante enfrentaría una realidad distinta a la que no están acostumbrados y que, claro, tienen que defender a toda costa. Además, su candidato ha sido inconsistente sobre este tema, al punto de haber quedado apoyando lo que hasta hace poco rechazaba, en medio de un marasmo justificativo por parte de sus adláteres. Lo distrajo el Centenario y quizás no aborde más el tema, mientras sigue ocupado con Rubén, en espera de que éste se gane la lotería para poder retornar a iniciar el entendimiento de los asuntos nacionales. ¡Increíble!
Los cambios y la transformación del Estado es lo que realmente está en juego en esta decisión y es lo que no se desea puntualizar ni destacar. No se trata de cambios cosméticos o parciales respecto a temas en los que todos estamos de acuerdo deben ser incluidos. Se trata de diseñar una nueva constitución que defina el país del presente de cara al futuro. Por ello, la tesis de que una nueva constitución va a ser poco más o menos lo mismo de la que tenemos hoy, porque esa ha sido la tradición del siglo pasado, es, simplemente, argumentar en el vacío, sustentarse en una mentira y mostrar una real pereza intelectual que no encaja con la capacidad de algunos de sus proponentes.
Otra de las tesis son los mecanismos extra constitucionales que se han planteado para producir la reforma. Se ha cuestionado la legalidad de la quinta papeleta, pero todos ellos la firmaron para salir a darle un significado distinto al que se busca con esta consulta. Se ha dicho que la constituyente paralela no es constitucional, olvidándose lo que todos los tratadistas locales y foráneos han establecidos en cuanto a que los poderes constituidos, como dice el Dr. Pedreschi, "entre los cuales se encuentra el poder judicial, no tienen competencia para calificar los actos emanados de un poder superior, como lo es el poder constituyente...Contra las decisiones del máximo poder, no cabe recurso alguno". Ya la Corte Suprema, en fallo de 1983, se pronunció respecto de una demanda que interpuso el Dr. Miguel Antonio Bernal y otros contra la Resolución de Consejo de Gabinete 38 de 30 de marzo de 1983 que convocó al Referéndum Nacional para aprobar las reformas a la Constitución de 1972. Dijo la Corte que el Consejo de Gabinete se fundamentó en el Artículo 2 de la Constitución, habida cuenta que la base popular y democrática de todo ordenamiento de instituciones que rigen la vida social y política de nuestra nación, descansa en ese principio rector de la Constitución. Abundan los fundamentos y las referencias que en otras naciones se han dado en el pasado reciente en las que se ha recurrido a fórmulas extra constitucionales para cambiar la Constitución. Pero esos argumentos no se desean mencionar.
Por último y no menos importante para desviar la atención de la opinión pública, está el hecho de que el candidato Guillermo Endara se ha comprometido con la convocatoria a la Asamblea Constituyente, con o sin quinta papeleta, y ha manifestado en amplia y detallada propuesta escrita y firmada la forma como la convocaría y los temas que incluiría. La critican desde afuera, pero se niegan a analizarla en su conjunto, pudiendo ver en un análisis sensato que la misma contiene los temas que conllevarían a la necesaria depuración institucional del país, cosa que no conviene al PRD y su nuevo interlocutor. Como es radical y en sintonía con lo que la inmensa mayoría desea que se haga, le tienen pánico y hay que acabar a como de lugar con esa postura de uno de los candidatos, aunque para ella articulen de nuevo el Pacto Mami, que rige dependiendo las necesidades. Eso es lo medular de los "científicos" análisis de la separata que motiva este artículo. Sin embargo, creo que ya el pueblo los tiene bien ubicados y, como he mencionado antes, vamos avanzando hacia el 2 de mayo. Es lastimoso ver arriesgar la línea periodística objetiva de este medio, con la cual me he identificado siempre y con la que me une, como institución, profundos lazos de respeto y amistad sincera.

101 años de Panamá América

 
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