Cómo tratar con su cólera (I)
Si es usted una de esas personas que pierden "el control emocional" continuamente le aconsejo que repase su comportamiento cuando se "sale de sus casillas". Vea cómo se transforma su rostro y adquiere la expresión de un perro bravo, su cuerpo se enrosca y encorva y quiere atacar, lanzando expresiones duras, ofensivas, llenas de ira. Todo eso contamina el ambiente donde está con energía negativa.
La reacción de sus familiares es de miedo o cólera, y el mecanismo de defensa de todos se agudiza preparando el combate. Igual pasa en el trabajo y en el cualquier otro lado. Unos más que otros, pero instintivamente todos se preparan para luchar cuando alguien enseña los colmillos y comienza a gruñir. Esto implica en los agredidos huir o atacar, dos de las más primitivas reacciones humanas. Por eso los gritos, intercambio de insultos y en más de un caso, golpes, nos devuelven momentáneamente a la época de las cavernas y ciegan por segundos la razón. Hay casos en donde la acción provocada produce agresión física, algunas veces hasta con la muerte de alguien. Por eso le invito a "verse" mentalmente, repasando sus actos irracionales de agresividad.
En segundo lugar le aconsejo que después de analizar su comportamiento como quien ve una película, donde usted simplemente observa, pregúntese por qué reacciona así. Haga una lista de las cosas que lo enojan con más facilidad y pregúntese si vale la pena reaccionar de esa manera. Analice si la causa merece alterar el ritmo de su corazón y afectar con úlceras su estómago y albergar sentimientos negativos que contaminan su mente. Además, si es justo irradiar su casa de tanta energía negativa, provocando ruptura de relaciones humanas, afectando el clima de paz y armonía que debe reinar. ¿Vale la pena todo esto?
(Sigue el próximo sábado en segunda entrega).