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Conclusiones desde Santiago


La Asamblea Anual siempre ha sido un foro de diagnóstico para la región. El elevado nivel de la deuda externa, la asombrosa transferencia de capitales hacia los países acreedores, la volatilidad financiera, son sólo algunos de los asuntos que han sido eje de análisis en encuentros previos. Con el tiempo, el nivel de anticipación que contenían aquellos debates ha quedado refrendado en la realidad sucedida.
Pero en esta ocasión, hubo dos acontecimientos de gran relevancia para la evolución de la economía de Panamá. El primero trascendió cuando el presidente del BID, Enrique Iglesias, reflexionó sobre la importancia que tiene para nuestros países la realidad de que no podemos darnos el lujo de llegar tarde a la tecnologización, como nos ocurrió con la industrialización. El tema de la tecnología y su desarrollo resulta de urgente discusión porque Panamá tiene margen para competir y posibilidades de exportar. La temática del discurso de Iglesias dio cabida también para que expusiera una lista de aspectos de trascendencia histórica para crear la "globalización con respuesta social", que incluye mecanismos para la búsqueda de la equidad social y la reducción de la pobreza, la reforma económica, la modernización del Estado, la integración regional y la protección ambiental.
El segundo gran tema fue puesto en el tapete por el Ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado, al señalar que en Panamá, a pesar de que existen diversos elementos que influyen negativamente sobre el crecimiento económico, aún persiste una firme confianza por parte de los inversionistas de los mercados de capital, lo que ha tenido un positivo reflejo directo en la evaluación del país que a su vez nos ha permitido mantener nuestra calificación de riesgo en BB*.
Más allá de eso, la percepción de nuestra economía nacional en los ojos del contexto internacional es buena. Las finanzas públicas están siendo atendidas por técnicos que han logrado mantener el déficit fiscal dentro de las metas propuestas desde 1999. En materia de deuda, los resultados de la relación deuda total/PIB bajó de 81% en 1999 a 76% a finales del año pasado, mientras que la relación deuda externa/PIB pasó de 58% a 55% en este período.
Sobre lo proyectado para el 2001, Delgado adelantó que existe el potencial para crecer entre el 3.5 y el 4%. Aunque la tasa es insuficiente para garantizar la generación de riqueza, estaríamos al menos superando el raquítico 2.7% del año pasado. No obstante, la percepción externa de nuestro país sigue siendo positiva, lo que nos permite aguardar mejores días para la inversión y reiterar el deseo de que Panamá sea sede de la reunión anual del BID en el 2004.

101 años de Panamá América

 
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