Condiciones interminables de la OCDE
En su reciente visita a Panamá, el Secretario de Comercio adjunto para Accesos a Mercados, William Lash, nos adelantó lo que le aguarda Panamá por haber ingresado al laberinto sin salida de los compromisos con la OCDE. Después de haber suscrito varios convenios para garantizar la estabilidad jurídica para inversiones norteamericanas, ampliar el concepto de lavado de dinero, investigación de depósitos bancarios, adecuación a estándares de normas bancarias, y de haber firmado una carta compromiso para formalizar el intercambio de información tributaria, el aludido funcionario demanda ahora que también se cambie el sistema judicial y que se eliminen trámites y barreras para el intercambio comercial, condición sine qua non para firmar un tratado bilateral de libre comercio con Estados Unidos.
Se está desplegando ante nuestra vista el interminable rosario de condiciones que nos imponen Estados Unidos y los países desarrollados de la OCDE para que, en su interesado criterio, seamos un país viable para inversiones; inversiones que se prometen, pero están demorando mucho en llegar o que no van a llegar nunca. Es el precio de la debilidad de la posición del gobierno panameño ante las presiones externas que obligan a cambiar el régimen general de transacciones financieras y comerciales que nos singularizó en el mercado internacional. Con el señuelo de otorgarnos un certificado de buena conducta financiera, están cambiando nuestra legislación a su gusto y medida, sin aportarnos beneficios específicos.
Verbigracia, se está marchando a la desfiguración del tradicional régimen tributario panameño, que es eminentemente territorialista, para permitir que las agencias foráneas de recaudación del impuesto a la renta puedan saciar aquí su avidez para investigar los ingresos de sus propios connacionales.
En otras palabras, nos están adaptando a rajatabla a los intereses extranjeros, blandiendo la amenaza de estigmatizarnos con la inclusión en listas negras, elaboradas a la conveniencia exclusiva de los países miembros de la OCDE. De esta manera, nos transformamos en sucursales de agencias extranjeras, sin parar mientes en desdibujar las características de nuestros servicios legales, del centro bancario internacional, en suma, de todo cuanto permitió que un país pequeño dedicado primordialmente a servicios, se convirtiera en uno de los principales centros financieros, logísticos y comerciales. Sin embargo, cuando parece que ya hemos cumplido con las exigencias, aparecen otras más y así, después surgirán nuevos condicionamientos. En esa perspectiva, no se detendrá el laberinto de presiones sencillamente porque no tuvimos la firmeza de decir " basta" cuando debimos hacerlo.
Las presiones de la OCDE están haciendo tabla rasa de los principios de libre comercio y competitividad establecidos por la OMC. Desde la cima de su poderío económico, los países desarrollados coactan a los países emergentes para que nivelen sus normas legales y comerciales de acuerdo a sus cánones, eliminando los factores de captación de capitales, tasas de intereses, confidencialidad, etc. que fueron sus legítimas armas de competencia. Estamos corriendo el riesgo de destruir los cimientos de la economía de servicios que constituyen la especificidad panameña. Ya se sabe que la OCDE le ha puesto la puntería a la Zona Libre de Colón y que no les agrada el régimen de incentivos fiscales que son la base del centro logístico multimodal. Debemos prepararnos para resistir las presiones que vendrán. Porque si persiste la estrategia gubernamental de ceder a todo lo que nos pide la OCDE, sin buscar contrapesos beneficiosos, pronto estaremos girando como sateloides, sin personalidad institucional y sin un perfil conceptual que nos distinga en nada para nada.
Se trata, subrayó Cantón, de que la persona decida cómo va a vivir respecto a su identidad sexual.
Añadió que hay dos alternativas de tratamiento: la terapia individual, cuando la persona está deprimida o tiene conflictos particulares asociados o no a la homosexualidad; y la terapia de grupo, que es permanente, y donde las personas pueden entrar y salir en la medida que ven mejorados algunos aspectos de su condición.
Cantón declaró que hay estudios que sostienen que en el homosexualismo y el lesbianismo pareciera que existe algo genético. "El problema es que no siempre se han podido replicar, o sea, no se han podido reproducir y dar los mismos resultados en las investigaciones", dijo Cantón.
También pudiese ser una combinación de la genética y la crianza. "Sí estoy convencido de que el que siente la atracción siempre la va a tener, esto no tiene que ver nada con la alimentación, ni es problema hormonal", sentenció.
Además hay investigaciones a nivel del hipotálamo donde se han encontrado diferencias entre homosexuales y no homosexuales, lo mismo que en el cromosómico, donde se han notado cambios también. "Hay una teoría que tiene que ver con la estructura de la familia. Se habla de tener un padre ausente o muy débil y una madre dominante. Eso puede condicionar hacia una actitud homosexual o lesbiana", manifestó Cantón.
En el programa de la CSS, han asistido muy pocas lesbianas, en comparación con los varones que son de todas las profesiones y edades.
Las sesiones de terapia tienen una duración de 1 hora y media, lo que es permanente. La persona que ingresa puede participar el resto de su vida, si quiere. Después que se entra al programa, puede hacerlo cuando quiera. Hay personas que tienen 20 años de asistir. Otros asisten un año y regresan 10 años después.
"El marco filosófico de la terapia es que la persona deje de verse como el homosexual fulano. Que empiece a verse como fulano, que es homosexual. Hay de todos los lugares de Panamá, niveles económicos y profesionales", puntualizó Cantón.
Este psicólogo clínico informó que el trasvestismo está catalogado por la ciencia médica como una enfermedad, mas no el homosexualismo. "Quiere decir que no todos los trasvestis son homosexuales, ni todos los homosexuales son trasvestis".
Tampoco cree en el bisexualismo. Acotó que el bisexual es un homosexual que ha aprendido a tener relaciones sexuales con el sexo opuesto.
En su opinión, lo que califica a un homosexual no es cuánto sexo tiene con alguno de su mismo sexo, sino la capacidad de "enamorarse" de otro de su mismo sexo.
"Hay personas que jamás han tenido sexo con nadie de su mismo sexo, pero son homosexuales", explicó Cantón.
Se está desplegando ante nuestra vista el interminable rosario de condiciones que nos imponen Estados Unidos y los países desarrollados de la OCDE para que, en su interesado criterio, seamos un país viable para inversiones; inversiones que se prometen, pero están demorando mucho en llegar o que no van a llegar nunca. Es el precio de la debilidad de la posición del gobierno panameño ante las presiones externas que obligan a cambiar el régimen general de transacciones financieras y comerciales que nos singularizó en el mercado internacional. Con el señuelo de otorgarnos un certificado de buena conducta financiera, están cambiando nuestra legislación a su gusto y medida, sin aportarnos beneficios específicos.
Verbigracia, se está marchando a la desfiguración del tradicional régimen tributario panameño, que es eminentemente territorialista, para permitir que las agencias foráneas de recaudación del impuesto a la renta puedan saciar aquí su avidez para investigar los ingresos de sus propios connacionales.
En otras palabras, nos están adaptando a rajatabla a los intereses extranjeros, blandiendo la amenaza de estigmatizarnos con la inclusión en listas negras, elaboradas a la conveniencia exclusiva de los países miembros de la OCDE. De esta manera, nos transformamos en sucursales de agencias extranjeras, sin parar mientes en desdibujar las características de nuestros servicios legales, del centro bancario internacional, en suma, de todo cuanto permitió que un país pequeño dedicado primordialmente a servicios, se convirtiera en uno de los principales centros financieros, logísticos y comerciales. Sin embargo, cuando parece que ya hemos cumplido con las exigencias, aparecen otras más y así, después surgirán nuevos condicionamientos. En esa perspectiva, no se detendrá el laberinto de presiones sencillamente porque no tuvimos la firmeza de decir " basta" cuando debimos hacerlo.
Las presiones de la OCDE están haciendo tabla rasa de los principios de libre comercio y competitividad establecidos por la OMC. Desde la cima de su poderío económico, los países desarrollados coactan a los países emergentes para que nivelen sus normas legales y comerciales de acuerdo a sus cánones, eliminando los factores de captación de capitales, tasas de intereses, confidencialidad, etc. que fueron sus legítimas armas de competencia. Estamos corriendo el riesgo de destruir los cimientos de la economía de servicios que constituyen la especificidad panameña. Ya se sabe que la OCDE le ha puesto la puntería a la Zona Libre de Colón y que no les agrada el régimen de incentivos fiscales que son la base del centro logístico multimodal. Debemos prepararnos para resistir las presiones que vendrán. Porque si persiste la estrategia gubernamental de ceder a todo lo que nos pide la OCDE, sin buscar contrapesos beneficiosos, pronto estaremos girando como sateloides, sin personalidad institucional y sin un perfil conceptual que nos distinga en nada para nada.
Se trata, subrayó Cantón, de que la persona decida cómo va a vivir respecto a su identidad sexual.
Añadió que hay dos alternativas de tratamiento: la terapia individual, cuando la persona está deprimida o tiene conflictos particulares asociados o no a la homosexualidad; y la terapia de grupo, que es permanente, y donde las personas pueden entrar y salir en la medida que ven mejorados algunos aspectos de su condición.
Cantón declaró que hay estudios que sostienen que en el homosexualismo y el lesbianismo pareciera que existe algo genético. "El problema es que no siempre se han podido replicar, o sea, no se han podido reproducir y dar los mismos resultados en las investigaciones", dijo Cantón.
También pudiese ser una combinación de la genética y la crianza. "Sí estoy convencido de que el que siente la atracción siempre la va a tener, esto no tiene que ver nada con la alimentación, ni es problema hormonal", sentenció.
Además hay investigaciones a nivel del hipotálamo donde se han encontrado diferencias entre homosexuales y no homosexuales, lo mismo que en el cromosómico, donde se han notado cambios también. "Hay una teoría que tiene que ver con la estructura de la familia. Se habla de tener un padre ausente o muy débil y una madre dominante. Eso puede condicionar hacia una actitud homosexual o lesbiana", manifestó Cantón.
En el programa de la CSS, han asistido muy pocas lesbianas, en comparación con los varones que son de todas las profesiones y edades.
Las sesiones de terapia tienen una duración de 1 hora y media, lo que es permanente. La persona que ingresa puede participar el resto de su vida, si quiere. Después que se entra al programa, puede hacerlo cuando quiera. Hay personas que tienen 20 años de asistir. Otros asisten un año y regresan 10 años después.
"El marco filosófico de la terapia es que la persona deje de verse como el homosexual fulano. Que empiece a verse como fulano, que es homosexual. Hay de todos los lugares de Panamá, niveles económicos y profesionales", puntualizó Cantón.
Este psicólogo clínico informó que el trasvestismo está catalogado por la ciencia médica como una enfermedad, mas no el homosexualismo. "Quiere decir que no todos los trasvestis son homosexuales, ni todos los homosexuales son trasvestis".
Tampoco cree en el bisexualismo. Acotó que el bisexual es un homosexual que ha aprendido a tener relaciones sexuales con el sexo opuesto.
En su opinión, lo que califica a un homosexual no es cuánto sexo tiene con alguno de su mismo sexo, sino la capacidad de "enamorarse" de otro de su mismo sexo.
"Hay personas que jamás han tenido sexo con nadie de su mismo sexo, pero son homosexuales", explicó Cantón.