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Construir mejor exige anticiparse


La productividad en la construcción no depende únicamente de cuánto se produce, sino también de cómo se coordinan los recursos para cumplir los plazos. Un camión que llega tarde puede detener equipos, alterar la programación y elevar los costos. Y en una industria donde cada hora cuenta, anticipar la demanda y organizar los despachos resulta fundamental para evitar ineficiencias.

Esta preocupación estuvo presente en Guatemala durante el Construction Innovation Day 2026, realizado a mediados de octubre en la Universidad Francisco Marroquín. En su novena edición, el encuentro - convocado con la participación de la Cámara Guatemalteca de la Industria de la Construcción y de la Asociación de Industria, Comercio y Servicios para la Construcción (ICS) - abordó el uso de datos para mejorar las decisiones y convertir la innovación tecnológica en avances concretos para el sector.

Particularmente en Chile, el Indicador de Productividad Laboral de la Construcción 2025, elaborado por el Observatorio de Productividad de la Cámara Chilena de la Construcción junto con la CDT, registró una productividad de 0,29 m² por persona al día en proyectos de edificación en altura que utilizaron metodología BIM en, al menos, una etapa, frente a 0,24 en aquellos que no la implementaron. Aunque la diferencia no demuestra por sí sola una relación causal, refuerza la importancia de integrar información y mejorar la gestión. Precisamente, esta realidad también alcanza a la logística de materiales, donde una planificación deficiente puede tener consecuencias económicas: estudios y simulaciones de EVOTESS en proyectos de cemento y concreto estiman que puede elevar entre un 15% y un 25% los costos logísticos totales, especialmente cuando los cambios de última hora obligan a reorganizar la producción y el transporte.

En este contexto, la inteligencia artificial y los modelos matemáticos permiten analizar alternativas, coordinar la disponibilidad de camiones con la capacidad de las plantas y ajustar los despachos según la demanda y los compromisos de entrega. Tales herramientas ayudan a anticipar contingencias y mejorar la asignación de recursos, sin sustituir el criterio de quienes gestionan la operación.

Llevar estas soluciones a Latinoamérica exige comprender las particularidades de cada mercado y evaluar sus beneficios antes de invertir. ¿Cuánto podría ganar la industria si, en lugar de reaccionar ante los imprevistos, comenzara a anticiparse a ellos?

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