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Construir para el largo plazo


EN POCAS semanas el pueblo panameño tendrá la oportunidad única de definir como sociedad, su futuro a corto, mediano y largo plazo. La propuesta de ampliación del Canal ha generado un debate que frecuentemente se sale de la sustancia para abordar otros temas. Lo que estamos viviendo - y sufriendo - es el triste espectáculo de sectores que han llevado el debate a una total banalización de la cuestión de fondo. Son muchos los que la han politizado en búsqueda evidente de ventajas que no han podido obtener por otros medios.
En artículos de opinión se expresan todo tipo de conceptos en oposición al proyecto. Se va desde el "no, porque no", al "a mi, el Canal no me da nada", pasando por el simple "el proyecto no es autofinanciable", y acusaciones de corrupción sin que, en el caso que nos ocupa, haya nada que la sustente.
Estos sectores que intentan desviar el debate de su esencia - la necesidad o no de ampliar el Canal - promueven la desconfianza y temor al futuro, afirmando sin fundamento, que la ACP busca entregar el Canal y, por tanto, el país, a los grandes intereses navieros internacionales. Han aparecido artículos aplaudiendo propuestas que, a pesar de estar llenas de imprecisiones y errores conceptuales básicos, pretenden reemplazan a las de la ACP. Propuestas a las que se le da más valor a los nombres de los que la firman que a los argumentos que expresan.
El propósito evidente es confundir al soberano en busca de un voto negativo, no importa las consecuencias que esto tenga para el país. A este rejuego se han prestado, incluso, profesionales que trabajaron en el Canal en posiciones de responsabilidad que, al no haber sabido ejercerlas al nivel que tanto la organización como las circunstancias exigían, se vieron obligados a salir, no precisamente por la puerta grande.
La propuesta hecha por la ACP está fundamentada en estudios hechos por las empresas más prestigiosas del mundo en los campos de la economía y las finanzas, la industria marítima, la operación de canales de esclusas, ingeniería estructural, hidráulica y naviera, y avalada por prestigiosos profesionales panameños al servicio de la ACP.
Aprobar la ampliación del Canal actual implicará poner en marcha proyectos concretos que afectarán positivamente a toda la sociedad panameña. Se le dará a la sociedad la oportunidad de obtener el óptimo provecho posible del principal recurso del país. Los recursos adicionales que aporte un Canal ampliado permitirán hacer realidad promesas hasta ahora nunca cumplidas, como es el poner en movimiento un plan de crecimiento ordenado que nos lleve eventualmente a ser una sociedad desarrollada donde todos tengamos acceso a trabajo, salud, educación y a una vida digna.
Pareciera que Panamá es un país donde el largo plazo no existe. Acostumbrados a la inmediatez, hay demasiada evidencia de que sólo pensamos en el hoy y, posiblemente, en el mañana. Lo que nos exige el proyecto de la ampliación es poner en movimiento un proyecto de país que se sostenga a través de los años y sucesivas gestiones políticas, no importa su signo. Un proyecto de país que, previsiblemente, deberá ser ejecutado por políticos y otros ciudadanos -incluso líderes del sector privado- distintos a los actuales. O si se quiere los mismos, pero sujeto a que actúen de forma distinta a cómo lo hacen hoy. Antes, sin embargo, deberán reconocer que es su comportamiento -no el proyecto de ampliación- lo que ha provocado la gran desconfianza que predomina actualmente en la sociedad.
La falta de sustancia y pobreza de argumentos a la que ciertos sectores han arrastrado lo que debería ser un debate de altura, hace pensar que para algunos escépticos poner en marcha un proyecto de esta envergadura significa un riesgo que no vale la pena correr. Su falta de visión e incapacidad de soñar con un mundo mejor los lleva a ignorar que de lo que trata la ampliación del Canal es de un esfuerzo a largo plazo por construir un mejor país. ¡Esfuerzo al que debemos sumarnos todos los ciudadanos!

101 años de Panamá América

 
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