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Corrupción a todos los niveles


Hace unas semanas escribí sobre la reingeniería que debíamos hacer a los partidos políticos, pero, sobre todo, en la mente de las personas que los conforman. Mientras no cambiemos de mentalidad no podremos alcanzar el desarrollo necesario o las condiciones que requerimos para ser un país de primer mundo o de segundo. Lo que sucede es que, gracias a la corrupción que se instituyó como parte de la dictadura militar (para muestra los escándalos millonarios) y al juega vivo que aprendimos con una base sólida, nos hemos descompuesto por dentro y por fuera. Lo peor es que antes teníamos vergüenza de que nos pescaran en alguna mala jugada, hoy es una gracia haberlo llevado a cabo y nos da lo mismo si los amigos se enteran. A los hijos les hacemos creer que pecamos para darles mejor vida y ellos lo toman como tal.
Ya no es lo que roben o dejen de robar los grandes; la coima está a la orden del día a nivel de representantes, legisladores, niveles medios que piden algo para sacar los documentos que se necesitan con urgencia. Entonces, ¿es o no es corrupción tragarse las luces rojas porque no hay policías de tránsito o girar donde no se debe por la misma razón? Lo peor es que, cuando por casualidad hay un policía, pide coima para que sea menos oneroso que ponerle la boleta. Pocas son las filas donde no se cuela un vivo o una viva. Si llegan a dar un pésame y la fila es larga, se acercan a saludar a cualquier amistad y se cuelan, con la vergüenza de quien allí estaba.
No crean que no existen personas que ya ven posibilidades de acomodarse si gana Endara; claro que sí, pero el presidente futuro no ha pensado en eso. En la mente de algunos está querer hacerse ricos en el próximo gobierno y esto va para los simpatizantes de todos los candidatos. Me pregunto sólo si es posible que existan esos corruptos y que antepongan sus intereses personales a los de servir al país.
No considero correcto que se lleven lápices y papeles para sus casas, causando pérdidas en las oficinas privadas o públicas. A veces los anuncios de televisión las propician. ¿Recuerdan el anuncio de un hotel conocido que el empleado llamaba al jefe para decir que estaba enfermo y realmente paseaba en el hotel? Varias veces llamé pidiendo que lo eliminaran, pero continuó por tiempo largo. ¿Son esas las enseñanzas de los anuncios? O es más fuerte el engaño que enseñar valores, por la misma plata.
La poligamia está a la orden del día y, a veces, esos hombres no pueden ni cumplir con su hogar, pero tienen una o más amantes sin importarles si la esposa lo sabe o no. Eso también es corrupción; pero, aprendemos que el engaño o los actos malos rinden beneficios y por allí vamos. Conseguimos un préstamo, aún a sabiendas de que no podremos pagarlo, pero me quedé con el dinero y embarqué al garante.
Mientras continuemos con la mentalidad de ser corruptos, lo seremos y no saldremos de ese estado de cosas. Hablan sin asco de que el PARLACEN es una guarida de impunes. No señores, la impunidad está en nuestras calles, en nuestros gobiernos, en las oficinas, en el deporte, en las escuelas, en los indios y los panameños de todas las razas. ¿Es o no corrupción que algunos indios quieran más reservas para su propio beneficio? ¿Es o no que ciertos directores de escuelas se levanten con los fondos de los colegios y ni siquiera son investigados? No terminaríamos de poner ejemplos. O cambiamos la mentalidad o no habrá Endara capaz de arreglar este país.
Si queremos tener un nuevo país es mejor que vayamos al meollo del asunto como es lo personal, lo intrínseco, lo que cada uno lleva y no culpemos sólo a los gobiernos de la corrupción; son parte de la misma y así pasaremos de uno a otro nombre sin oportunidades de arreglo alguno. Los valores ante todo y para todo.

101 años de Panamá América

 
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