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Crímenes y perdones


Vamos a imaginarnos lo siguiente: Un buen día yo me meto a su casa, estimado lector, mientras usted y su familia están de vacaciones en el interior. Me robo su televisor, su estéreo, y unas joyas. Pasa un año. De pronto, la PTJ resuelve el caso. Efectivamente, en mi rancho encuentran su televisor, su estéreo y varias de sus joyas (las otras las vendí).
En el juicio mi abogado alega: "Perdónenlo" ¡Ya han pasado doce meses de aquel robo! ¡No hay que vivir en el pasado! ¡Olvídense de eso y sigan adelante!". ¿Y su televisor? Bueno, mi abogado dice que para qué me lo van a quitar, si ya es un televisor que tiene varios años y yo le he dado buen uso durante el año que ha pasado, en cambio usted, el dueño de verdad, no lo usaba mucho. Mi abogado lo acusa a usted de ser vengativo y revanchista.
El juez se deja convencer por mi abogado y me da tres días de cárcel, pero deja que me quede con el televisor y el estéreo, pero sí tengo que devolverle a usted las joyas que quedan. Entonces, el juez le pone a usted una multa por ser "vengativo y revanchista".
¿Risible, verdad? Pues bien, créanlo o no, esta clase de justicia todavía prevalece en ciertos países del mundo donde reina la impunidad. Por supuesto, para que a usted lo perdonen, usted tiene que pertenecer a las roscas de privilegiados, conocidas como "la oligarquía", o ser apadrinado por alguien poderoso.
Digo todo esto, porque leí con diversión el extraño artículo de un señor Rognoni ("Viviendo en el pasado", El Universal, Agos. 11), donde alega que a los criminales de sangre y de peculado de la era norieguista y torrijista "hay que perdonarlos", puesto que "no hay que vivir en el pasado". También leí la respuesta de la Dra. Janson Pérez (LCP, Agosto 12), a la cual tengo que darle la razón. Este señor Rognoni es muy conocido en Panamá, y de vez en cuando escribe un artículo que no es descabellado. Pero a decir verdad, lo admiro. Lo admiro, no porque lo que escriba tenga mucho sentido, sino porque nunca ha negado su amistad con el dictador Manuel Noriega. El tipo dice: "Fui norieguista, y lo sigo siendo".
Y eso es de admirar en un país donde hay tanto político camaleón. Después de todo, cuando Noriega controlaba a Panamá tenía amigos y cepillos a tutiplén. Todos se apuraban para estar cerca del "General de Fuerzas", y robaban y abusaban que era un contento, seguros de que nada les pasaría. Apenas pasó la invasión, el nombre más común en Panamá resulto ser "Yoni". ("¿Yo? Yo ni lo conocía".) Muchos de esos "Yonis" son hoy políticos conocidos que salen en televisión y hasta están en la Comisión del Canal. ¿Devolver lo que se robaron? ¿Eso qué es? En Panamá, para los oligarcas y aquellos con influencias, existe "el perdón universal". Por ahí los ve, usted, andando en Mercedes Benz y BMW como respetables ciudadanos.
Pero volvamos a lo del artículo de Rognoni. Este señor dice que en El Salvador, la Iglesia perdonó a los asesinos de seis sacerdotes y monjas, y que hasta el Papa perdonó al que lo trató de matar. Lo que no dice Rognoni es que en El Salvador la Iglesia no pidió que soltaran a los culpables. Los soltaron, me parece, por una amnistía general negociada entre el gobierno y la guerrilla (los asesinos eran del gobierno). Y en Italia, la Iglesia no ha solicitado la libertad del que hirió al Papa.
Rognoni no parece entender que hay una diferencia entre "perdonar la ofensa" y "pagar la ofensa". Si usted es cristiano (o de ética similar, aún cuando no crea en Dios), usted me puede perdonar por haberle robado su televisor y su estéreo y sus joyas. Pero es lo más natural que yo tenga que devolverle a usted lo que me robé y pagar mi ofensa en la cárcel. De otra manera, la sociedad se desbarata, y la gente toma la justicia en sus manos. Fíjense en Colombia.
En cuanto a los "1,200 millones que les quitaron a ciertos colaboradores de la dictadura", eso simplemente no es cierto. Creo que las incautaciones son como 6 millones. Tan sólo la semana pasada, el despistado procurador Sossa, que sólo sirve para corretear periodistas, anunció que el Estado trataría de quitarle ocho millones de dólares al coronel Justines. Por supuesto, eso no va a ocurrir. En Panamá, el Estado es un ente "perdonador". Panamá no puede construir un acuario, algo que sería muy bonito, pues "no hay plata". ¿Cómo va a haber, si nadie devuelve lo que se roba, y la poquita plata que hay la usan para pagar "salarios caídos" a los batalloneros? Por último, ¿sabía Rognoni que en Europa todavía están buscando a asesinos nazis? ¿Por qué Rognoni no le dice a Israel que "olvide" y que "voltee la hoja" y que "perdone a los nazis", ya que "ha pasado mucho tiempo"?.

101 años de Panamá América

 
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