Crisis en educación
De acuerdo con fuentes universitarias, más de la mitad de 25 mil alumnos egresados que deseaban hacer estudios en la Universidad de Panamá, fracasaron en la prueba de admisión. Se graduaron sin estar lo suficientemente preparados. Y no lo estaban, porque sus maestros en la escuela primaria los instruyeron a medias y luego en los estudios secundarios. Ante tal deficiencia, se hicieron arreglos especiales para que pudieran ser graduados, a pesar de no estar lo suficientemente instruidos para ello. Surgió entonces el clamor general de que hay que mejorar la educación, lo cual es imposible.
Es difícil mejorar al actual maestro de escuela no idóneo haciéndolo tomar cursos especiales para que puedan ser competentes educadores. Lo que hay que cambiar es el sistema de enseñanza.
Hace años, para cada salón había un maestro único, quien enseñaba tanto la geografía como la historia, las matemáticas y la gramática, etc. No obstante, en el siglo XX ocurrió una gran transformación en la historia de la humanidad. En sus últimos 60 años, el mundo avanzó vertiginosamente. Los maestros de antaño podían haber aprendido de todo, porque ese todo era muy poco comparado con lo que hoy se precisa aprender para dominar múltiples materias. Ni con un siglo de vida ni con la más deslumbrante de las memorias puede hoy haber alguien que domine a la vez la historia, la medicina, la geografía, la astronomía y otras materias. A lo sumo, alcanzaría a tener nociones de ellas. En consecuencia, la educación debe ser especializada desde la escuela primaria y que, para la enseñanza de cada materia en diferentes grados, las clases las dicten personas de verdad competentes.
Los técnicos en educación tienen que aceptar que ya los maestros polifacéticos desaparecieron del mundo y que al estudiante no se le debe recargar abrumadoramente el aprendizaje de modo que, fatigado, busque consuelo y refugio en la televisión.