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Críticas por el contenido de los medios


Periódicamente, se alzan voces coincidentes de funcionarios gubernamentales y de la sociedad civil para criticar el contenido de algunos medios de comunicación. Se alude a las novelas de subido tono en la televisión, a los programas y canciones obscenas en la radio y la tinta roja de los periódicos, sin excluir el tema del sexo, abordado con morbo de alta dosis. Les asiste razón, pero sólo en parte.
En parte, porque si bien no se puede tapar el sol con las manos sobre lo que divulgan algunos medios, se pierde de vista la responsabilidad que corresponde a los propios ciudadanos por lo mismo que critican. Panamá no es Suiza, ni Chile, ni Costa Rica. Aquí quiebran y han cerrado televisoras, canales, programas, revistas y semanarios porque nadie los ve ni lee por su cargado contenido cultural y educativo.
Y es que, del mismo modo, que suele decirse que "los pueblos tienen los gobiernos que se merecen", se puede afirmar que tienen los medios que se merecen. No en vano los programas de noticias han cedido espacio al sensacionalismo de la crónica roja, de brujería y chabacanería. Eso es lo que gusta, acapara la atención y anuncios.
¿Cuál es la solución? Pues elevar el nivel educacional del panameño. Cuando eso ocurra, los medios que hoy se dedican, tan exitosamente, a los temas que se critican, cambiarán su enfoque; pero no antes. Obligarlos de antemano a pasar programas culturales que a nadie interesan, es condenarlos al fracaso financiero. La mayoría, que lo hace, procede sin afán de lucro, gastando dinero y espacio a raudales, a sabiendas que se trata de un servicio social para unos pocos. No es realista pretender que los medios ofrezcan lo que la gente no quiere.

101 años de Panamá América

 
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